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Jonhie Cabalga De Nuevo

Jonhie Cabalga De Nuevo

“Me encantan las historias de Jonhie. Le veo tan cercano y aventurado; que me entran ganas de saber de él. Como le van las cosas, la relación con su familia, su nuevo colegio, su nuevo hogar, sus relaciones…Espero que el chico salga para adelante y mejoren sus circunstancias”.

Educabloguera habitual. Noviembre de 2009.

Los refuerzos positivos de tipo emocional, son uno de los factores determinantes que me deciden e inclinan a compartir y redactar casi semanalmente, en esta nuestra ventana educativa. Sin ellos, la obligación de la pluma y la inventiva caerían seguramente en el hastío a la de tres. Sobra decir que la compañía creativa y fraternal de mis otros dos hermanos sociales, son otro de los pilares de sustentación.

Sábado. La labor en el hogar disminuye de intensidad, dado que aprovechando el fin de semana y siempre que las circunstancias lo permitan, los chicos/as van de visita con sus familias o gente cercana de referencia. El fin último y prioritario debe tender a la reagrupación familiar. El objetivo esta claro y la idoneidad debe ser el camino a recorrer por todas las partes involucradas: familias-menor-educadores y trabajadores sociales.

Llaman al telefonillo de la calle. Reconozco esa voz juvenil a la primera, pero aún así se hace pasar por la compañera Sofía que a su vez le acompaña. “Para ser una chica tienes la voz muy grave ” le contesto. Se ríe y acaba por confesar el vacile: “Soy Jonhie”. No quiere subir. Viene preguntando por otro compañero que en esos momentos no está, pero a decir verdad, creo que le da un poco de vergüenza por el más que posible interrogatorio pedagógico (¡¡menudo eufemismo que me he apuntado ¡¡¡) al que le iba a someter. Se esta haciendo adolescente muy rápido, sumado a lo que él mismo corre para conseguirlo, con su escasos 12 años.

Pillo, astuto, desafiante y rebelde, mira hacía al balcón del despacho, mientras se aleja calle adelante. Saluda levemente con un movimiento de cabeza y se encamina a su quehacer diario: llamar la atención y dejar constancia de que existe, de que importa, de que hace algo llamativo y diferente a la gran mayoría de viandantes. Hace tiempo que se percató de una cosa: su familia huye de él y haciendo bien las cosas no obtiene beneficio emocional o material alguno. Ha encontrado una fuerza moral y personal en el conflicto. Dar sensación de fuerza y liderazgo en un cuerpo de 1,45 de estatura.

Hace un año que no está con nosotros y desde entonces ha dejado de estar otras tres veces con otros tantos ambientes familiares y residenciales. Dicen sus educadores del presente, que a pesar de todo, sigue habiendo campo para el cultivo pedagógico: Una discusión fuerte, ocasionada por una fuga del hogar sumada a un posible consumo de estupefacientes son el motivo. En la reprimenda, además de asentir y mostrar tolerancia a la frustración, se echa al llanto para resaltar que él no ha consumido.

Esta semana se reúnen de nuevo las altas instancias educativas para analizar su situación. Quieren expulsarle definitivamente del centro escolar, después de haber estado previamente alejado un mes de el. Desafíos y desacatos al profesorado o salto a sus obligaciones y responsabilidades educativas, son los motivos principales.

Inmediatamente, la situación me retrae de nuevo al juez de menores, Emilio Calatayud: “No puede ser que cuando un niño se porta mal lo echemos del colegio. Nuestra responsabilidad y deber como adultos y agentes educativos es responder a sus necesidades y procurar la educación de todos/as ellos/as, que por otra parte es obligatoria hasta los 16 años. Es como si yo como juez dictaminase sacar de la cárcel a un preso, por el hecho de haberse portado mal”.

Disciplina: Si. Trabajo y esfuerzo: También. Respeto, obligaciones, habilidades sociales y valores: Por supuesto. Pero dentro de la escuela, no fuera de ella.

Ilustración: Jose Pezgato.