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Mi Experiencia de Prácticas

Una semana después de hablar por primera vez con mi tutor de prácticas por teléfono, llegué nerviosa y muy contenta a un piso enorme para conocer al equipo educativo y empezar mi experiencia de prácticas en una reunión.
Esa misma tarde, tuve mi primer contacto con los chicos y chicas, que curiosamente me confundieron con una de ellos. Cada vez que me conocía a uno nuevo, me temblaban más las piernas y pensaba “que voy ha hacer yo para que me hagan caso…”. Pero llegué a casa muy contenta y con ganas de que llegase el día siguiente para volver.
Poco a poco, a medida que pasaban los días y me iba a relacionando con todos ellos, me iba sintiendo más cómoda. Soy consciente de que me queda un largo camino, pero siento que he aprendido mucho de todas las personas que forman el equipo, aunque no sé explicar el qué.
Quizás, una de las cosas que con mayor claridad he visto es lo difícilmente aplicable que es toda la teoría aprendida a lo largo de los años. Lo idílico que suena “el trabajo en red” y lo poco que se hace por favorecer esto por parte de ciertos recursos.
Después de haber vivido ya una mala experiencia de prácticas unos años atrás, creo que estas han sido las mejores prácticas que me podían tocar. Desde el primer día me he sentido muy integrada y cuidada por parte de todos los profesionales. Muy a gusto en mi relación con todos los chavales. Y ese piso que el primer día me pareció tan enorme, a día de hoy lo veo como una casa especial, en la que he vivido muchas experiencias que seguramente no voy a olvidar.
Texto escrito para EducaBlog por Oihane Mencía, una profesional que ha querido compartir su experiencia de unas prácticas como Educadora en un piso de menores. Desde aquí nuestras más sinceras felicitaciones por su positiva valoración y nuestra invitación a que, cuando quiera, ésta es su casa. Gracias Oihane!!
Publicada por: Oihane
el 24 dUTC January , 2010
Categoria: Educación Social, Formación, Reflexiones

3 Comentarios Añade tu comentario
1. Xabier | 28/01/2010 a las 11:26 pm
Oihane, he leido lo positiva que ha sido tu experiencia. Yo trabajo con adolescentes en una residencia; lo que más me gusta de mi trabajo es la relación con los menores. Ellos, cuando hay un educador que se implica, en seguida se dan cuenta y sueles encontrar buena disposición por su parte. Aunque también hay momentos duros de conflicto, pero eso es otra cuestión, ¿no?.
Bueno, te animo a seguir. Te recomiendo un libro de Editorial Gedisa. El autor es Equipo Norai y se titula “La inquietud al servicio de la educación”. Es sobre una residencia infantil y cómo se puede aplicar el psicoanálisis al trabajo en este tipo de instituciones.
Bueno, espero que te sirva, un saludo.
2. Esther | 8/02/2010 a las 11:29 am
esos miedos típicos, eso falsos mitos de la teoría que se derrumban ante la práctica.
Quizás no consuela pero es grato saber que muchos hemos estado y/o sentido lo mismo que tu y aún como profesionales lo seguimos sintiendo, inquietud, ganas e ilusión.
Muchos ánimos y gracias por compartir esta experiencia!
3. Raquel | 16/02/2010 a las 4:36 pm
Hola Oiane!
Me ha dado la sensación de estar leyendo algo escrito por mi, y es yo tube las mismas sensaciones en mis últimas prácticas en un piso de protección de menores con adolescentes. Desde que al principio pareces una más, hasta que te das cuenta que la realidad es diferente a lo idílico que has estudiado y lo que más me ha gustado es darme cuenta que… “Yo lo valgo” que aunque seamos jovenes inexpertas tenemos mucha ilusión y fuerza que contagiar al nuevo equipo con el que empecemos a trabajar.
Mucho ánimo y espero que sigas con esa fuerza en tus próximos trabajos!!
(Por cierto… creo que estudiamos juntas el master de menores en Bilbao)
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