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SOS Jóvenes Violentos

SOS Jóvenes Violentos

Leo una noticia local en el periódico. Aluden a una pelea entre jóvenes en la que alguno de los mismos resultó herido. Según parece, un grupo numeroso de jóvenes se enfrasco en una violenta reyerta en la que no faltaron botellas ni palos.

Leyendo estas líneas, no pude sino pensar que esperaba que ninguno de los jóvenes con los que trabajo, estuvieran implicados.

Me acuerdo cuando empecé a trabajar como un joven me contaba con gran énfasis, alguna de las peleas en las que había participado, barrio contra barrio. Estos “piques”, de hecho, no son nuevos y ya en generaciones anteriores se oían historias sobre las peleas entre este barrio y este otro.

También eran sonadas las peleas que se daban los fines de semana en una localidad de moda en las noches de sábado, entre jóvenes de distintos pueblos.

Otro joven me contó como agredía de forma brutal a otro y me hablaba fríamente sobre como quedo en el suelo como un trapo. Este chaval, era menor y me decía que le habían citado en el juzgado.

¿Son los jóvenes de hoy en día violentos? ¿Son los jóvenes de hoy más violentos?

Ayer acudí, como todas las semanas, a una lonja de jóvenes y cuál fue mi sorpresa al ver la noticia que días atrás había leído en el periódico, colgada en medio de la corchera.

Pregunté de seguido al primer joven con el que me topé, a ver si habían estado ellos implicados en esa pelea. Y así era, mi pensamiento inocente se había convertido en premonición. No sólo habían estado en medio de la trifulca, sino que aquí no iba a terminar la cosa.

Como suele suceder en las peleas entre dos grupos, sobre todo si el “pique” viene de lejos, siempre hay una continuación. En la lonja, unos alentaban a otros para prepararse ante un posible ataque de los jóvenes del otro barrio.

Por mi parte, les daba mi visión sobre los riesgos y sobre la diferencia existente entre lo que esperamos, idealizando el cómo va a ser la pelea, y lo que en realidad acaba ocurriendo. Siempre se menosprecian los riesgos y las posibles consecuencias.

Para ser sincero, no espero grandes milagros y me contento con esperar que no pase nada grabe.

Y mientras mareo estas ideas en mi cabeza, no puedo sino pensar, que aunque la violencia no sea nueva en la juventud, algo no marcha bien cuando se banaliza tanto.

¿Dónde esta el origen? ¿Es en verdad distinta la violencia actual?
No tengo respuestas, pero sigo aquí a su lado, a ver si con suerte voy comprendiendo y puedo hacer lo que esté en mi mano.