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Educador, ¿Cuestión de Cuentas?

¿Cuestión de Cuentas?Mi trabajo me gusta, me motiva, disfruto haciéndolo, otra cosa es llegar a fin de mes.

Mientras mis padres me acogieron en una más que generosa prórroga de su tutela, las cuentas estaban en positivo y no podía vislumbrar ningún tipo de estrechez.

Pero, que le vamos a hacer si me dio por emanciparme e irme de alquiler. ¡No te vayas! Me decían mis progenitores compungidos. No en vano era la última ave torcaz que volaba del nido.

Había llegado la hora de despegar. Había llegado la hora de quitarse la protección y de salir tal cual, como educador que soy, a enfrentarme con la vida o a vivirla, como queráis verlo.

Hace años, cuando aún rondaba la veintena, estuve estudiando fuera, aunque eso si, sin renunciar al cordón umbilical que me unía a mis padres. Aquella experiencia me gustó, me llenó y me sirvió de prueba y como referencia con respecto a mi futura vida fuera del hogar.

Mas, como toda prueba que se precie, sólo sirve de orientación, a veces muy vaga, de lo que pueda ocurrir.

En fin, que todo parecía maravilloso… Tenía una muy buena experiencia de vida fuera de casa de mis padres y además estaba trabajando en lo que me gustaba: ¿Qué podría salir mal en la ecuación?

Año 2009, tras buscar con gran esfuerzo, logro encontrar un alquiler ajustadito, que no barato y comienzo mi aventura definitiva, sin trampa ni cartón, protagonista absoluto del guión.

Este año de camino, ha sido muy positivo, y aún cuando cueste ajustarse y acostumbrarse a la nueva situación, creo que para mi desarrollo personal, era necesario y uno sigue dándose cuenta de que no hay quien deje de espabilar, a menos, que se niegue a ello.

Otra cosa es el tema monetario. Si, ya sé que la gente me podrá tachar de materialista. ¡Perdónenme! Pero la realidad la escriben en números rojos las facturas a fin de mes. ¡No ahorro ni un chavo! Y eso sin darme la vida padre, sin numerosos viajes, ni grandes compras, ni todo tipo de lujos…

Uno empieza a pensar en la posibilidad de tener algún o alguna descendiente, de poder aspirar a comprarse un modesto piso, y mirando la cuenta a fin de mes, no cuadran los números, ¡se te queda una cara de gilipollas…!

Y claro, con estos mimbres, uno empieza a plantearse otras vías, como las oposiciones y otras posibilidades como educador dentro de los límites de un instituto de enseñanza secundaria, quizás…

Y al mismo tiempo, en el reverso del mismo pensamiento, no puedo dejar de pensar si estaría pensando lo mismo si las condiciones de trabajo de un educador fueran mejores…

Quizá alguien me tache de poco romántico, pero la realidad resplandece nítida y jodidamente real ante mis ojos… Todo no puede ser… Educador, ser o no ser ¿cuestión de cuentas?