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Amor Paterno: Especie Protegida

Amor Paterno: Especie ProtegidaDesde hace dos años vengo participando activamente en varios Cursos de Resolución de Conflictos y Mediación en el ámbito familiar y social. Hay que reconocer que está de moda y gusta mucho eso de analizar, reflexionar y diseccionar nuestra relación de adultos con y para nuestros hijos/as. Los medios contribuyen aún más al efecto tremendista, de que vamos camino de fraguar una próxima generación perdida con tanto Ni-ni, Nanny o Big Brother.

Anoche, mientras esperaba invernal y pacientemente al autobús que me recogía a casa, me acordé de algo: ¿Dónde están los padres? Antes, hace años, cuando uno era crío, recuerdo aquello de la repartición marcada de roles en el ámbito familiar; donde la madre acudía a cuantas reuniones escolares hiciesen falta, además de ocuparse del mantenimiento y economía domestica, mientras el padre se encargaba de trabajar fuera y “traer el pan” a casa.

La excusa ya no es válida en esta nueva sociedad neoliberal. A excepción hecha de estos dos últimos austeros años, tanto padre como madre es muy posible que trabajen fuera de lo doméstico y las tareas y responsabilidades familiares debieran igualmente ser repartidas. En los cursos, acuden regularmente una media de 12 madres y 3 padres. Padres en extinción, que o no se preocupan (que entiendo que quizás sí, pero dentro del ámbito más familiar) o no se ocupan. En las presentaciones escolares del presente curso, un servidor y otro compatriota, fuimos la única representación masculina de dicho evento; incluyendo en mí responsabilidades profesionales. O sea, que sumen solamente un varón de 30.

Le oía a Jodorowsky clamar por ello ya hace unos años: “temo por la salud del amor paterno. El materno está muy consolidado y arraigado, pero el amor paterno debe ser cuidado y regado”.

Además de haberse extendido en la sociedad en general a través la historia, muchos expertos coinciden en afirmar, que nace en inferioridad respecto al amor de una madre. Un cordón umbilical que perdura cual corpore in sepulto, por los días de los días. Arraigo casi inmortal, entre una madre y sus vástagos, basado en ocasiones en lo que se ha venido a llamar amor incondicional (a diferencia del paterno: amor condicional)

Echemos la vista en nuestro entorno socio-laboral más cercano: ¿Cuántos padres acuden a las entrevistas con el educador familiar? ¿Cuántos padres veis en las casas, cuando realizáis las visitas domiciliarias? ¿Cuántos padres se comprometen con la acción y solución a sus dificultades familiares o personales? ¿Cuántos padres visitan a sus hijos/as en los centros terapéuticos? Quizás no sea momento del Cuántos, sino del Cómo. Qué padres tenemos ahora y qué padres nos esperan en el futuro. Espero que con mucho amor y mayor participación, esto se quede en una sola reflexión anecdótica. Yo por si acaso, me quedo con el recuerdo de un padre silencioso pero entregado, que encontró nuestro querido compañero Gabi el pasado lustro.

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