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El Continuo Vaivén

El Continuo VaivénNo es fácil bailar con la vida” decía para sí Nico Arnaz, mientras esperaba los resultados sentado en la fría silla de poliuretano gris.

La paciencia es un bien preciado, que siendo un viejo conocido, es difícil dominar.

En esto de educar, a pesar de los corsés evaluativos, todo fluye en un ir y venir, como un cauce de un río jalonado de meandros.

Me siento ante la luz que proyecta la pantalla y en mi cabeza se amontonan a borbotones recuerdos de grupos y personas, de situaciones…

Recuerdo, cuando todavía dando mis primeros pasos en esta profesión, me tocaba dar la segunda sesión de talleres en un instituto. Comencé primero, con la clase que se portó “bien”, para continuar después con la que se portó “mal”. Bueno, el caso es que, como en el mundo al revés, los pies encima de la cabeza, el grupo con él que tan bien había ido la semana anterior, estaba excitado, insoportable y en cambio, el grupo con él que me tocó lidiar, se convertía en un remanso de paz, en un colaborador ex enemigo.

No entendía nada, ¿cómo de una semana a otra podía haber un cambio tal?

Hace tan sólo una semana, hice un visitilla a unos chavales en el recreo. Suelo pasarme a compartir el momento del bocadillo con ellos.

Saludé efusivamente a uno de ellos con el que tengo muy buena relación y que habla conmigo con gran confianza y cuál fue mi sorpresa, como alguien al que dan con la puerta en las narices, cuando poco más que me ignoró…

Había llegado a la galería donde se resguardaban de la lluvia. Sólo estaban un par de chavales. Entre ellos, uno con el que no tenía una buena relación, podríamos decir, que era una relación de indiferencia. Tras intercambiar unas palabras con el otro componente del trío, me vi hablando con gran comodidad con quien hace sólo unos días, nunca hubiera pensado.

Le propusieron estar conmigo para que le echara un cable y se negó. Caminando por la calle, me lo encontré y me invitó a pasar la tarde con él y su cuadrilla.

Lo más insospechado es posible, la incertidumbre es nuestra montura…

La verdad… No logro acostumbrarme a estos cambios continuos en las dos caras de la moneda. A veces te quedas maravillado, y a veces te sientes como una mierda, vulnerable ante los caprichos del momento.
Entiendo, que trabajar con personas, junto a ellas, es lo que implica.

Yo mismo, no sé con qué cara me voy a reflejar todas las mañanas en el espejo… A veces me quiero, me caigo bien y hasta me reconcilio conmigo mismo, otras en cambio, no me aguanto, me enfado y no me dirijo la palabra en lo que resta de día.

Y así, mientras suena la música en nuestras cabezas, nos movemos en un suave, imperceptible pero continuo…Vaivén…

Por cierto, se me olvidaba…¿Qué le paso a Nico Arranz?

… Nico se levantó con una enorme sonrisa dibujada en el rostro, el poliuretano gris de la silla, recuperaba poco a poco su fría textura. Hoy dormiría tranquilo, su equipo, el Atlético Madrid, por fin le había dado una alegría…

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