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Nuestra Enemiga la Frustración

Nuestra Eenemiga la FrustraciónCuando escribo un artículo para el Educablog, para otros blogs o revistas veo el resultado al momento; veo el producto de mi trabajo plasmado en papel o en bits. Además lo releo y me quedo más o menos a gusto, dependiendo del nivel de inspiración del día. Si encima, los lectores pueden opinar al respecto, mejor que mejor. Imagino que a un carpintero, por ejemplo, le pasará algo parecido: invierte un tiempo, un trabajo en su pieza y al cabo de equis tiempo, obtiene un producto, un resultado.

En el trabajo que ejerzo como Educador Social, esa ausencia de resultados inmediatos me lleva a frustrarme muchas veces. Invierto mucho tiempo, a veces, con una determinada familia, con un chaval o chavala, y no veo una respuesta rápida, lo que, como digo, acaba generando una cierta frustración.

Me consta, al compartir estas sensaciones con muchos compañeros y compañeras, que es algo muy habitual y que origina muchas quejas de esas retóricas, osea, sin respuesta, y que es uno de los motivos que hacen que más nos desmotivemos.

Es en esos momentos cuando nos decimos los unos a los otros “ánimo, que siempre queda algo“, “la culpa no es tuya” o, por el contrario, nos decimos a nosotros mismos: “no sé por qué he hecho ésto“, “para decirle éso no hace falta estudiar una carrera” y demás.

Al final, esta sensación de frustración es algo con lo que no nos queda más remedio que convivir. Es nuestra enemiga más habitual. Tenemos que aprender a reconocer que, efectivamente, no siempre podemos resolver todos los problemas y que, en todo caso, de ver algún resultado es a muy largo plazo. Esa es, en mi opinión, la manera más eficaz de vencer a nuestra enemiga.

Si sirve de algo, yo he tenido la suerte de comprobar que nuestro trabajo llega y sirve, al encontrarme a antiguos chavalillos ahora convertidos en hombres, agradeciéndome todo lo que hice con ellos cuando eran adolescentes. Ese es un gran resultado, aunque haya tardado 10 años en llegar.