Tags

Related Posts

Share This

Deidades

DeidadesParada de vacaciones en primera fase. A la espera de reanudar mi periplo interplanetario, bajo al planeta blog a descargar alguna de mis últimas experiencias.

Tiempo de asueto, paseos, viajes (diurnos y nocturnos) y celebraciones. La montaña leonesa, el Bierzo, la sierra de los Ancares, de dominguero por el Camino de Santiago, pasando por la playa de Sanxenxo y acabando en una aldea junto a la frontera con Portugal.

Hago un paréntesis parental y ceremonial, para encontrarme en la ciudad de Las Burgas con un fraile urbanitas, receloso de las nuevas tecnologías e ideologías, me atrevería a afinar: “Incluso un delincuente o un asesino, si ha sido bautizado, eso no se lo quita nadie“. El contexto de la oración, venía a proclamar el ritual y necesidad de tal acto sacro en el mundo de los creyentes, aunque su efecto cristiano pasará de largo en algunos postulantes.

Me daba igual que jugara fuera de casa, la oración fue muy desafortunada y temeraria. Y vino a retraerme en uno de mis pocos enfados pedagógicos y existenciales, de este tierno y caluroso verano. Fue con la lectura de nuestro Educablog y el razonamiento de Educador en el pasado post sobre las agresiones a profesionales.

Supongo que compañero en la materia, venía a considerar como “suposiciones” el trabajo hecho por los profesionales y centros en los que había estado internado un joven maltratador, que asestó 6 puñaladas a una educadora. Los ánimos finales al chaval, me revolvieron todo mi estomago educativo y humano. Pues pensé, que solo vendría justificado por el primero de mis personajes cristianos de hoy.

Encomendarse a una sola ciencia, a un solo Dios pedagógico, educativo o religioso, para solucionar los problemas del mundo y el de sus ciudadanos, es algo irreal. Existen asesinos y existen delincuentes. Existen malas personas, como existen malos educadores y malos centros. También malos políticos y malas administraciones. Son los menos, afortunadamente. Pero existen. Cuando acabemos de despotricar sobre el empedrado educativo de este país y empecemos a hablar de nuestras propias responsabilidades como ciudadanos, como padres, como madres (quien no puede con su hijo y gentilmente delega su responsabilidad en entes y profesionales ajenos, muy, muy malos al parecer por los hechos narrados en el suceso).

Tiene 16 años y sabe perfectamente discernir entre el bien y el mal, lo correcto y prohibido. Y si se pone nervioso, que se vaya a gritar al monte más cercano o al patio, que las frustraciones humanas son muy digestivas y nadie se ha muerto por ingerirlas. Hay muchísimas personas (adultas y jóvenes) que mantienen niveles altos de ansiedad y no van repartiendo puñaladas por ahí. Es más, esta justificación médica, demagógica y un tanto torticera, viene a asemejarse a aquella otra de principios de década cuando algunos varones impulsivos y agresivos, justificaban sus malos tratos hacía la mujer, escudándose en que eran ellas las que les violentaban e incitaban con sus provocaciones y ataques psicológicos.

¡¡¡Basta ya de inocencias!!! Basta ya de mirar a otro lado y justificar lo injustificable o echar las culpas al de al lado. Ser menor de edad, no te exime de tener responsabilidades y funcionar o convivir en igualdad de condiciones con el otro/a. Ese joven merece estar sano y tener una calidad de vida provechosa, pero tanto igual que su educadora y cuidadora. El hecho execrable mencionado, de haberse producido al revés, estaríamos hablando de un crimen a juzgar por el Tribunal Internacional de La Haya (que también, si así se requiriese).

Reitero mi más sincero ánimo e impulso para esta educadora agredida y que en el futuro, cuando este joven pueda o quiera gobernar su vida, le vaya todo bien y nunca jamás reciba el trato que el mismo dispensa.

Un abrazo muy fuerte a todos/as y un saludo cordial para el mencionado Educador, aunque difiera de sus apreciaciones.