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Ketchup y Mordazas

KETCHUP Y MORDAZASUna vez calmadas las aguas del colosal maremoto ibérico, Michelle Obama, vuelve la actualidad (in)formativa a los Estados Unidos de América. Su marido, a la postre gobernador de todos ellos/as, sigue intentando desenredar la madeja bélica que tan cuidadosa y maquiavélicamente le había preparado su antecesor en el cargo. No va a ser fácil salir de Irak o Afganistan, sin romper más porcelana, diría Alcántara.

4.415 soldados muertos después y 650.000 iraquíes más, son el triste epitafio final para una historia que no debiera formar parte de la misma. Todo para liberar a una población de las garras de un ex dictador infame, aunque no menos que el mencionado liberador. Una libertad que ahora peligra en su ala más informativa. Y es que, como bien sabréis, la organización Wikileaks, esa que de manera misteriosa ha llegado a filtrar más de 75.000 documentos confidenciales sobre la guerra en Afganistan e Irak y posee otros 15.000, pretende mostrarnos al mundo algunas de las injusticias y veleidades cometidas en acto de servicio. Documentos o imágenes, como las que nos presentaron el mes pasado, donde se mostraba la frialdad con la que militares estadounidenses, arrasaban en Bagdad a un pequeño grupo de población que se escondía en una furgoneta.

Las dudas y acusaciones a ambos lados de la trinchera informativa y burocrática está siendo encarnizada: ¿Peligra la integridad o seguridad de los intereses norteamericanos en la zona? ¿De dónde proceden las filtraciones y que intereses manifiestan u ocultan? ¿Son informaciones realmente verídicas y contrastadas o no? De momento, Wikileaks ha hecho mucho ruido y demasiado daño a la administración Obama, quienes, a su vez, inician una nueva guerra, esta vez de desprestigio hacía el cabeza visible del entramado. Suecia y el partido pirata para la libertad en Internet, serán ahora cómplices y testigos de los nuevos avatares y vericuetos. La salsa ya está de nuevo preparada en el país del kétchup.

Mientras tanto, no tan lejos de la Florida, el comandante Chávez prosigue con la caza y captura de cuantos medios de información le sean incómodos al régimen. La última del olfateador de azufre, ha sido criminalizar y censurar el periódico El Nacional, además de regular y limitar durante todo este mes de agosto y hasta mediados de Septiembre, imágenes o informaciones de carácter violento que pudiesen desvirtuar las próximas elecciones parlamentarias. Ya saben aquello, de que lo que no se ve ni oye, no existe. El origen de la polémica, se remonta a una fotografía de portada del diario donde se mostraba la morgue de Caracas, con los respectivos cadáveres hacinados en camillas o en el suelo de la misma. Se hablan de 19.000 muertes violentas al año en la tierra del fuel y la probable connivencia o impunidad del régimen bolivariano con el hampa (base solida de su electorado).

P.D. En estos días se ha marchado Don Carlos Mendo. Un informador parcial e ilustrado, que hacía de la opinión un ejercicio de libre pensamiento: ¿Verdad?

Ilustración: Diego Marmolejo.