Posteado en Septiembre dUTC 2010
Mañana, 29 de septiembre, España vivirá su quinta huelga general en la historia de la democracia. Una jornada para la que, ciertamente, parecen sobrar los motivos aunque muchos, en los que me incluyo, tenemos muchas dudas sobre la misma y pensamos que llega un tanto a destiempo, si bien nunca es tarde para hacer retroceder al Gobierno en algunas de las medidas que ha llevado a cabo, tal y como sucedió en una de las huelgas generales que se vivieron durante el mandato del también socialista gobierno de Felipe González.
En todo caso, me llama la atención el hecho de que los sindicatos empezaran a ponerse rudos en el momento en el que el gobierno tocó los salarios de los funcionarios; no me entiendan mal. Con esto no quiero culpabilizar a este colectivo y, de hecho, en cierta forma, me parece injusto que ser haya golpeado a este sector, pero al igual que al de los pensionistas o al de las clases medias cuando, a dÃa de hoy, los grandes bancos, por ejemplo (a los que el gobierno también ayudó y subvencionó cuando venÃan mal dadas), sigan incrementando sus ya de por sà pingües beneficios.
En todo caso, como decÃa, entiendo la desconfianza que la clase sindical española genera en buena parte de la población; de hecho, no recuerdo que se vertiese tanta crÃtica por parte de la ciudadanÃa hacia estas fuerzas sindicales, si bien es cierto que mis recuerdos pueden quedar un tanto diluidos por los años transcurridos y por el poco entendimiento de la situación que tenÃa en aquella época (parecido al de ahora mismo, todo sea dicho de paso)
También me da la sensación que esta actitud crÃtica viene también marcada por las campañas mediáticas orquestadas por buena parte de la caverna mediática, que no dudan incluso en hacerse eco de las vacaciones estivales de uno de los lÃderes sindicales o de las comidas de cumpleaños del otro.
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Publicada por lucce el 28/09/2010
Categoria: Empleo, Noticias, Reflexiones
Me comenta mi hermano Bidezabal antes de irse a Colombia, con estupor, que el estado del bienestar ha muerto. O cuanto menos, lo quieren sepultar sin darle un último responso. Finalmente y tal como se atisbaba desde un inicio, la mega crisis económica mundial siempre acaban pagándola los más desfavorecidos o los más pobres. Porque el orden de los factores, sigue sin alterar ni uno solo de los productos.
A la suma de los poblados romanÃes franceses, por lo visto macrocentros de la delincuencia y el hampa más desesperante en la República; ahora se suman los liberados sindicales como artÃfices y creadores de la tan execrable y maldecida crisis y todas sus consecuencias derivadas.
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Publicada por Asier el 22/09/2010
Categoria: Reflexiones, Vomitonas
Aunque éste sea un blog dedicado, fundamentalmente, al colectivo profesional de las Educadoras y Educadores Sociales, es obvio que, de vez en cuando, toquemos otras disciplinas relacionadas con nuestro trabajo. Lo hemos hecho en diferentes ocasiones comentando aspectos relacionados con la PsicologÃa o la SoociologÃa y también con las que hoy van a ser protagonistas de esta entrada: las Trabajadoras Sociales.
Y es que, sobre todo para aquellos que trabajamos o hemos trabajado en el ámbito de los servicios sociales, es innegable la estrecha relación que tenemos con estas profesionales, yendo su curro y el nuestro Ãntimamente ligado.
Tenemos funciones distintas, lógicamente. Cuando alguien que no se mueve en nuestro ámbito me pregunta por la diferencia entre una Educadora y una Trabajadora Social, suelo utilizar un sÃmil militar (al menos en lo referido, insisto, al campo de los servicios sociales y más concretamente a los de base o municipales): digamos que vengo a explicar que, aunque ambos profesionales poseemos el mismo grado de titulación o de capacitación formativa, las trabajadoras sociales suelen ostentar una posición más de sargento o teniente o asÃ, mientras que el Educador o Educadora suele ser el soldado raso que está en primera lÃnea del frente.
Esta relación suele deberse, en mi opinión a varios factores; uno, por ejemplo, es el referido al tipo de contratación por el que nos regimos. AsÃ, al menos en el PaÃs Vasco, las Trabajadoras Sociales suelen estar contratadas directamente por los ayuntamientos en régimen de funcionarias; los Educadores, por nuestra parte y siempre generalizando, solemos estar contratados a través de una empresa que, a su vez, está contratada por la institución municipal. Este hecho, se quiera o no, influye cara a marcar un poco los posicionamientos de cada profesional.
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Publicada por lucce el 2/09/2010
Categoria: Educación Social, Noticias, Reflexiones, Técnicas