Tags

Related Posts

Share This

A Veces Me Gustaría Ser Francés

En los últimos años, España se ha convertido en un país plagado de campeones; los mejores del mundo en fútbol; el número uno en tenis; campeones en todas las cilindradas en motociclismo; monpolizamos los Campos Elíseos cada año al finalizar el Tour de Francia; etcétera, etcétera.

También somos campeones en otras clasificaciones, vamos a decir, menos decorosas; la tasa más alta de paro de toda la UE junto a Portugal y Malta, si no recuerdo mal; campeones en cuanto a edad de jubilación; en lo más alto en cuanto a recortes de políticas sociales y de protección…

Cada una de estas dos categorías tiene su plasmación callejera; por ejemplo, mira que nos gusta salir a la calle para celebrar títulos. Lo que fue Madrid para recibir a La Roja… ¡madre mía! Ahora, a la hora de salir a la calle para celebrar que somos campeones de Europa en cuanto a tasa de desempleo, parece que no tanto.

Una huelga rara (no se me ocurre otra palabra más adecuada) de la que ya dejé mis impresiones en un post anterior es la mayor exaltación que han vivido nuestras calles en los últimos tiempos… Y ya ven ustedes…

En este sentido, nuestros vecinos franceses nos ganan por goleada. No sé si es que su herencia cultural revolucionaria, si su Mayo del 68 les empuja a las barricadas pero el caso es que llevan ya ocho huelgas que están paralizando todo el país; unas movilizaciones que parece que están dejando sin combustible a toda Francia. Vaya, que no es moco de pavo… Y todo porque, entre otras cosas, protestan porque no se aumente la edad de jubilación de los 60 a los 62 años… Mientras en otros sitios, se habla o se ha hablado de aumentarla a los 67… ejem…

Esto me lleva a pensar en el tema de este blog, la Educación Social, y la presencia de esta profesión en el país galo. He de reconocer que no sé cómo estará implantada nuestra figura allí, si existe la titulación como tal (supongo que sí), cuáles serán las condiciones de sus profesionales, etc… Pero parece como si, por el hecho de haber tenido la Marsellesa, los movimientos estudiantiles del 68 y demás, nuestro ADN corporativo, sectorial o como quieran llamarlo va de forma inherente en la conciencia colectiva del país vecino y, en consecuencia, todo resulte mucho más fácil que aquí.

Muy posiblemente me esté equivocando y me esté dejando llevar por prejuicios, en este caso positivos, y es probable que los franceses esos que nos tiraban los camiones de naranjas, sean igual de poco concienciados que los españoles campeones de todo en lo deportivo; puede que esto se deba sólo a una idea pre-concebida de que todo lo que viene desde fuera es mejor, por el hecho, precisamente, de ser diferente. En todo caso, hay veces en las que me cambiaría de nacionalidad, en las que me gustaría ser francés… Eso sí, siempre y cuando no hablemos de competiciones deportivas. Ahí no me cambio.

Comentarios

Comentarios