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Determinismos

DETERMINISMOS

Pueblos del mundo: ¡extinguíos!
dejad que continúe la evolución.
Esterilizad a vuestros hijos,
juntos de la mano, hacia la extinción

Siniestro Total “Pueblos del mundo” (1988)

Recientemente en la entrevista del ácido e inteligente Buenafuente a la banda viguesa mencionada, éste se congratulaba de la aparición ochentera punk y rebelde de una estirpe de músicos ideológicos y el mantenimiento (a duras penas, ¿no lo negarán?) de los mismos. Ya nadie canta las penas del de al lado, pues, nos guste o no, éso no vende ni gusta como antaño. Bueno, a decir verdad, gustar sí gusta y mucho, tanto es así que una multinacional de las comunicaciones como Mediaset, no le basta con llenarnos los oídos de telecincos pasionales y ahora se ventila de un plumazo los cuatros y los pluses. Estos nuevos profesionales del cante, no les hace falta ni afinar. Con gritar les sobra. Pero éstas, ya son otro tipo de penas, nada que ver con las existenciales, políticas o sociales.

El mes pasado, de viaje por Italia con unos amigos, uno de ellos exclamó según nos sentamos en la mesa del restaurante Carlo Menta: “¡Está lleno de españoles! Se nota casi antes de entrar, pues el tono de voz sube considerablemente”. Levantamos la vista, una rápida visualización de las mesas y listo: no había duda, tenía razón.

Bueno, al grano que diría el dermatólogo:

Desde mis años mozos, cuando empecé a trabajar en residencias, hogares o centros de acogida, siempre escuché una frase, que de tanto repetirla la podríamos otorgar consideración de categoría, sumándola a todas esas que acompañan al equipo profesional sécula seculorum, formando parte de ese decálogo bíblico que nos acompaña en nuestra carrera profesional: “En muchas ocasiones, lo mejor que le puede pasar al niñ@, es que sea huérfan@”. La sentencia, sacada de contexto, puede parecer dañina e incluso obscena. Pero, simplificando el sentido de la misma, lo único que pretende es discernir y aclarar, que los bagajes personales y familiares de algun@s de los muchachos que al final de un ciclo frecuentan nuestra red o acaban en la misma, son básicamente fruto de los bucles o dificultades circulares parentales.

Todas las personas cuando nacemos lo hacemos con un padre y una madre debajo del brazo. Sus virtudes y sus defectos, sus logros y sus vicios, sus gustos o sus problemas, son desde ese día, también los nuestros. La ausencia de dichos referentes, hace que desaparezcan dichas circunstancias, pero egoístamente con la frase de marras lo único que logramos es pretender explicar “el porqué” de los problemas o fracaso de esa familia con ese niñ@. No creo que ningún profesional, ni persona racional con sentido del bien, piense que esa personita recién venida a este dificultoso hábitat humano, pueda llegar a desarrollarse y vivir mejor en un futuro, si de inicio ya sale perdiendo el partido por dos goles a cero. Puede que, con el tiempo, se puedan remontar muchas de esas dificultades e incluso ausencias, o puede que no.

Si no, siempre nos quedará Siniestro Total.