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Un País Disminuyendo su Riesgo de Desprotección: #spanishrevolution

Instantánea de la Acampada en la Plaza del Sol de Madrid

No sé si el hecho de que este blog sea sobre Educación Social o que esté escrito por tres Educadores Sociales nos obliga, de alguna manera, a escribir sobre lo que está pasando estos días en muchas plazas de muchas ciudades españolas. Desde luego dicha profesión no nos confiere una mayor autoridad para hacerlo que cualquier otra, pero, sea como fuere, por mi parte, he decidido sentarme delante del ordenador y darle a la tecla para comentar mis personales impresiones al respecto.

En este sentido he decidido abordar este texto como si de un caso de protección de menores se tratara, siendo el país, España, el menor objeto de Intervención. Digamos pues que ese país presentaba, desde hace algún tiempo, una serie de indicadores que anticipaban un serio riesgo de desprotección, a saber: casi cinco millones de personas sin trabajo; un 80% de la población visualizando a sus representantes públicos, esto es, los políticos como uno de los mayores problemas o preocupaciones; sensación esta última que se ve ratificada ante la bochornosa presentación de 123 candidaturas imputadas en presuntos casos de corrupción; otro factor que indicaba un mal estado de este menor era la inmovilización, pasotismo, despolitización y muerte de las ideologías de la que muchos acusaban a la población, fundamentalmente a la más joven; otro indicador eran los privilegios que los responsables del Estado concedían a los banqueros, convirtiendo a este negocio en el más seguro: si palmamos pasta, el país corre con los gastos. Si ganamos, todo para nosotros; y etcétera.

Las medidas públicas o institucionales puestas en marcha durante mucho tiempo para tratar de disminuir el riesgo de desprotección de nuestro país se ha comprobado que no han sido suficientes; más, teniendo en cuenta, cuando no se han tratado de implementar potenciando los valores propios de la sociedad, es decir, sin dar un valor a las iniciativas cívicas de forma que, ésta, la sociedad civil ha ido alejándose cada vez más de los representantes que, supuestamente, habrían de solucionar los problemas, aumentando, con ello, la desconfianza hacia los mismos.

Pero, de repente, una suerte de resiliencia, que se creía perdida, ha surgido. Si tratamos de identificar cuáles han sido los factores que la han potenciado podríamos identificar las revueltas pacíficas surgidas en diferentes países norteafricanos y la capacidad de movilización que ha ido surgiendo en los nuevos medios de comunicación (redes sociales, 2.0) Obviamente, ambas causas han venido motivadas a su vez por un hartazgo, un hastío que ahora ha florecido.

Personalmente, me resulta un tanto obsceno comparar lo que está pasando estos días aquí con las revueltas árabes. Obviamente, por muy mal que están las cosas por estos lares, no tienen nada que ver con las situaciones vividas en esos países, fundamentalmente porque aquellos se levantaban ante regímenes dictatoriales y aquí, afortunadamente, por muy mala que sea, vivimos en deomcracia.

Sí me parece importante el factor 2.0. Con la irrupción de la Ley Sinde y las protestas derivadas contra la misma, se empezó a atisbar una importante fuerza ciudadana tras las pantallas de los ordenadores o de los smartphones. Una fuerza basada en la red, una red que ha ido tejiendo sinergias que finalmente han pasado al plano offline. Los políticos no han sabido ver qué es lo que se estaba cocinando desde las redes sociales y por eso ahora me los imagino alucinando desde las sedes de sus partidos ante la eclosión ciudadana, no virtual, que se ha producido.

Dicho lo cual y tras haber identificado los indicadores de desprotección, toca empezar a señalar los primeros signos de recuperación que nos puede llevar a pensar en una posible disminución del riesgo de nuestro menor. Se consigan más o menos cambios a nivel estructural (es decir, se logren más o menos de las propuestas que plantea la plataforma Democracia Real Ya), personalmente considero que ya se ha conseguido mucho: se está recuperando la capacidad de movilización antes criticada. Está resucitando la adquisición de unos valores que, fundamentalmente, parecían absorbidos por el individualismo reinante. Está resurgiendo la reflexión y la crítica.

Aparte de las movilizaciones retransmitidas por los medios tradicionales y multiplicados hasta el infinito por las Redes Sociales en Internet, me quedo con las conversaciones escuchadas en la calle entre gente absoultamente normal sobre lo que está pasando; me resulta alucinante escuchar a chavalas y chavales de 15 o 16 años preguntando en el servicio en el que trabajo como Educador Social sobre lo que está ocurriendo; me alegra y sorprende leer posts de chavales jóvenes que, normalmente, no se sentaban a escribir sobre este tipo de temas, con un discurso elaborado, crítico y reflexivo…

Síntomas cotidianos que, como decía, nos indican que algo está cambiando. Y todo desde dentro, desde la propia resiliencia de este menor tantas veces maltratado, sin mediaciones políticas de ningún tipo (aunque a muchos les cueste creerlo)

En fin, que me está resultando apasionante todo lo que se está viviendo; si ya me pareció sumamente interesante la primavera árabe, qué les voy a decir de ésto… Es un hito que nos está tocando vivir y del que, como decía al principio de este extenso post, no podía dejar de comentar. Espero que esta entrada no haya quedado excesivamente deslabazada y se me entienda. En todo caso, espero poder seguir discutiendo y debatiendo al respecto en el espacio destinado en los comentarios o en las redes sociales en las que estamos presentes.

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Aprovecho para anunciarles que esta tarde, a las 19:00, y si la Junta Electoral Central no lo considera una concentración que pueda influir en la intención de voto previa a la cita con las urnas del domingo, estaremos presentando nuestro libro, EducaBlog 2006 – 2011: de la Red al Papel en la Librería de Deusto (Plaza San Pedro, 4 – Bilbao; junto a la Escuela de Idiomas) Y sí, después, nos daremos una vuelta por #acampadaBilbao.