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Educación Social = Educación de lo Marginal

Educación Social = Educación Marginal

El decreto 1424/1991 del 30 de agosto señala cómo ámbitos de intervención de la Educación Social:

• La Educación no formal
• La Educación de adultos
• La inserción de personas desadaptadas
• La inserción de personas minusválidas
• La acción socioeducativa

Cuando alguien piensa en Educación Social, ¿en qué piensa?

Es posible y hasta probable que nosotros mismos tendamos a pensar en la Educadora Social, en el Educador Social como “salvador de causas perdidas”. Donde no llega la Educación reglada que llegue el Educador Social. Si trabajas con jóvenes, debes de conocer a lo peor de cada barrio, si trabajas en toxicomanías, con los peores “yonquis” tratarás, si en un piso estás, con los más piezas convivirás, si con inmigrantes trabajas, los más “marginados” han de ser…

Este halo de “marginalidad” inunda el continente de la Educación Social, y no seré yo quién niegue la importancia de trabajar en este ámbito, ya que alguien ha de hacerlo y ha de hacerlo también desde la Educación Social, pero no sólo.

Ahora bien, y usando las palabras de estudiantes de 3º de Educación Social de la UNED que leí el otro día, debemos incidir en la realización de programas preventivos no a posteriori a la aparición del problema. Es decir, es importante trabajar en el posteriori, “no darlos por perdidos”, pero tan importante es trabajar a priori e incidir en la prevención de la propia “marginalidad”.

En esta carrera por la intervención, en este proactivismo que tan arraigado parece estar en nuestra profesión, es necesario, en mi opinión, pararse un minuto y tomar perspectiva de lo qué es Educación Social y de qué no es Educación Social, de qué estamos haciendo y no nos corresponde y de qué estamos dejando de hacer y nos corresponde sin duda.

La Educación Social empieza en la propia Sociedad y abarca toda la sociedad.

Debemos decidir a qué nos debemos dedicar, no estamos obligados a encargarnos sólo de lo marginal, es importante, pero quizá nos estemos dejando parte de nuestra esencia por el camino y quizá nos estemos “encasillando” en un papel protagonista pero el marco de la Educación Social puede y, en mi opinión, debe de ser más amplio.

Soy consciente de que el planteamiento que lanzo se sitúa en la superficie y que requiere de mayor estudio y profundización. Pretendo al menos captar la atención de las Educadoras y Educadores Sociales y explorar otras posibilidades de la Educación Social y con una perspectiva de potenciar la propia Educación Social.

Las profesionales y los profesionales definimos nuestra profesión con cada acción. Es nuestro deber reflexionar sobre cómo la construimos. No dejemos este papel a otros.

Tal y como afirma Segundo Moyano Mangas, “La escuela ya no es el lugar único de la educación y es el momento de dar consistencia educativa a las prácticas de Educación Social.” Dónde nos situemos como profesión depende de todas y todos. Comencemos a reflexionar sobre cuál es el quehacer de la Educación Social.

¿Qué es Educación Social y, sobre todo, qué puede llegar a ser?