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Educación Social vs Control Social (I)

EDUCACION SOCIAL VS. CONTROL SOCIAL

Finales de octubre del pasado año. El equipo educablog le daba una última vuelta (no se piensen que muchas, ya que llevamos la improvisación por bandera, muy a nuestro pesar) a la presentaciones que tendrían lugar semanas más tarde en Oviedo, con los compañer@s y amig@s de APESPA.

Uno, que en ocasiones roza la hiperactividad como forma de vida, vislumbra en el horizonte un tema actual y candente en nuestra profesión, que pudiese guiarnos y centrarnos en una temática concreta después de la presentación del libro en el Malayerba. Se lo traslado a los compañeros y la respuesta es afirmativa: “Bueno, tampoco hace falta llevar algo preparado o una idea preconcebida. Sobre la marcha“, me dice Lucce. Tote es más conciliador y acompaña con un “por mí perfecto”.

Meses más tarde, lo reconozco: era una obstinación personal. Llevaba rondando esta problemática por mi cabeza, ni sé cuánto tiempo. No podía (ni creo que ningún@ de los compañer@s que nos dedicamos a esto debemos) renunciar al análisis y denuncia de una realidad profesional cada vez mas acuciante y preocupante: el control social como herramienta institucional de actuación y la derivación profesional del educador social como fiscalizadores del sistema.

La última palabreja de marras no me la he inventado. Salió de una entrevista radiofónica a la que acudimos con motivo de la presentación de nuestro libro. Una radio independiente y libertaria, afortunadamente crítica. Aunque es cierto que dudamos en un inicio nuestras respuestas, pronto supimos repararla con una tesis que mantengo desde hace tiempo y no por ello me hace más libre ni esclavo en mi trabajo: “Puede ser que nos utilicen para ese cometido. Pero a mí no me pagan para eso ni para defender a mi entidad o institución, si ésta no realiza acertadamente sus actuaciones: Reconozco mi profesión y sé cuál debe ser el objeto y objetivo de la misma“.

El pesimismo global instaurado en nuestras consciencias y cotidianidades, a raíz de las diferentes crisis económicas surgidas, nos ha ido envolviendo a toda la ciudadanía en una desconfianza y lucha sistémica con diversas ramificaciones: contra los mercados, contra los sistemas financieros, contra los bancos, contra los estados, contra los políticos, contra los directivos, contra las instituciones, contra la iglesia, contra la monarquía, contra los ministerios, contra los funcionarios, contra los sindicatos, contra los liberados, contra los trabajadores, contra los dependientes y contra los subsidiarios. En definitiva contra tod@s y contra todo.

De mayor a menor rango, si bien es cierto que la capacidad de influencia nociva ha ido en sentido contrario: de los de menor rango a los de mayor. Esto se ejemplifica magníficamente en el análisis macroeconómico actual, donde se privatizan las ganancias y socializan las perdidas .

Como acertadamente también nos sugiere Jaume Fúnes, quedaría entonces la siguiente pregunta en nuestro tejado: “¿son los profesionales de la intervención socioeducativa simples proveedores de argumentos para la resignación?”.