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VIEJOS CONOCIDOS

Jaime Garzón, cómico colombiano tristemente asesinado, hablaba humorística e inteligentemente ya en los años noventa, de la anti-ilógica del orden político: “Nombramos funcionarios públicos, para que le funcionen al público. Y terminamos haciéndoles reverencias. Es decir, tod@s sirviéndoles a ell@s”.

Conocí a Natxo hace ahora 5 años. Era una formación que organizaba la entidad donde trabajábamos y que aún recuerdo con simpatía. Su aspecto físico melenudo, ocultaba una gran personalidad humana y sentimiento de corrección.
Las dificultades laborales en las organizaciones sociales, a pesar del sentimiento oenegista que aún nos barniza, siempre han existido y no son el pan de cada día, ya que también lo fue del ayer y más que lo será mañana.

Recuerdo y respeto con igual mesura, su poca participación reivindicativa ante tales dificultades laborales, alegando que eran tiempos difíciles y había que ir con pies de plomo ante cualquier acción o reclamación que se llevase a cabo. Es licito. Siempre ha habido personas más involucradas que otras, más incendiarias que otras o más cautelosas que otras, incluso hay personas más ocultas que otras, siempre dispuestas a rescatar las imprudencias de los que dan la cara y muestran su disconformidad con sus contratantes: sociales, cooperativos o empresariales. También las entidades de la intervención social, tienen apellidos, no se vayan a pensar. Pero esa no es la cuestión relevante, ya que Natxo gustaba ser parte del tercero de los grupos…..y punto.

Años más tarde, tengo la indeseable noticia de no compartir con él entidad laboral, al verse extinguido el proyecto donde trabajaba. Sin embargo, me enorgullece comprobar como su persona reconduce su acción hacía otra realidad encomiable y acertada: búsqueda de la justicia social a través del movimiento 15-M. Allí estaba él, hace un mes escasamente, sentado en una silla blanca playera en el centro de la plaza, preparando y dinamizando ponencias e intervenciones, talleres y comisiones.

No voy a negar, que mi primer sentimiento al verle allí sentado en primera línea, fue de cierta perplejidad irónica (imperfecciones del género humano, que le vamos a hacer) al recordar nuestro pasado y la ya citada baja involucración socio-laboral; pero con el paseo que nos ocupaba llegó también la cordura y la gratitud: “Bienvenido Natxo, encantado de conocerte y compartir una idea ”.

Quizás el 15M no sea nada, ni siquiera un sentimiento y muy posiblemente ni una idea. Por lo menos, una idea viable o que se materialice en algo tangible. Pero eso es lo de menos. Al menos, no es lo que más me importó en ese momento. Veo, confirmo y me reafirmo en la idea de las personas. Educador@s sociales, compañer@s de viaje, que aún nos preguntamos por nuestra realidad y la cuestionamos, si reúne o no un mínimo de dignidad o sentido común. Es por ello, que seguiremos mirando hacía adelante, intentando digerir el pasado, aprendiendo del mismo.

Somos gente normal, con deseos normales; gente que no quiere ser explotada. No hay salida individual; no vale el sálvese quien pueda. La insolidaridad nos destroza. Solo es útil la capacidad de defensa colectiva, la capacidad de organización ”. Adolfo MuñozTxiki