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La aspirina “Educación Social”

Después de habitar en el mundo de la Educación Social durante más de diez años, una idea regresa de forma recurrente a mi mente…
El otro día, el desencadenante de que volviera dicha idea fue el programa “salvados”. En dicho programa, un médico hablaba sobre la generación de enfermedades para vender medicamentos haciendo referencia al TDAH

Cuando el médico Enrique Gavilán habla sobre la medicalización del fracaso, no dejo de pensar en como la sensación de fracaso nos rodea, especialmente alimentada por la crisis: Fracaso sentimental, fracaso profesional, fracaso familiar, fracaso escolar… y la solución que damos es tomar pastillas…

Con respecto al fracaso escolar, ponemos el foco en el alumnado y trabajamos en reforzar el gusto por el estudio, por reforzar el valor del esfuerzo, pero ¿de modificar un sistema educativo igual, estándar, homogéneo dirigido a personas, no a clones?

Esta reflexión me recuerda un artículo que leí la semana pasada sobre el concepto “exclusión” cuyo uso puede implicar la aceptación del orden que excluye, ya que la lucha por la inclusión es también una lucha para mantener a la sociedad que produce la exclusión. Ribeiro(1999)

La alumna tal o el alumno cual fracasan en los estudios… ¿por qué?
Acto seguido, nos ponemos a buscar razones. Una mente iluminada dentro del equipo multidisciplinar indica…
-¿Tiene algún diagnóstico hecho?
-Espera un momento, voy a mirar la historia… Efectivamente tiene diagnosticado un TDAH.
-¡Claro, ahí esta la dificultad!

"Yo me pregunto, ¿Está sólo ahí?"

Acto seguido, alguien apelará a las limitaciones con las que nos encontramos como profesionales y nuestra asimetría de poder con respecto a las instituciones. Pero en mi mente, no deja de resonar el siguiente mensaje…

"Este es el camino más fácil"

Para finalizar, aclarar que no es mi intención fustigar y cargar la mochila educativa de culpabilidad, sólo quiero compartir una duda, una reflexión. No quiero fomentar la sensación de fracaso en nuestra profesión, no vaya a ser que nos convirtamos en…

“profesionales con sensación de fracaso tendentes a la medicación”

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