Mientras degusto un té con aroma a Educación Social…

El aroma intenso y pegajoso de un té verde de caramelo y canela, junto con el sol cegador de la mañana me trasladan a otro lugar, me distancian de la realidad por un momento…

Las merecidas vacaciones están cerca y de sólo pensarlo se me acelera el corazón y se agita mi respiración.,,

Ahora que yazco en esta incómoda silla de madera restaurada, parece como si de improviso, todo el peso del “curso” de trabajo se me viniera encima de una vez.

Pararse a olfatear, mirar atrás, recordar, degustar, mirarse los pies, las manos, mirar con la vista perdida un horizonte borroso, escuchar hacia dentro, sentir hacia afuera…

Mientras respiro hondo, recojo trazos de lo ocurrido y voy recortando los momentos que considero más importantes para formar un vivido “Collage”.

Pararse, es…

Muchas cosas han ocurrido en distintos niveles de este edificio en continua construcción en él que habito. Por un lado, el proyecto en el que estoy implicado como Educador Social ha tomado un camino comunitario muy interesante. No en vano, hace tiempo que veo necesario volver al trabajo comunitario y más que nunca apostar por el trabajo en red. Quizá haya quien en este momento me tache de utópico, yo me adelanto y me confieso Utópico, realista y hormiga.

Aunque mi idea era anterior a la irrupción de la “crisis”, qué duda cabe que es ahora en esta situación de pérdida de derechos y de aumento del riesgo de exclusión en la población, que resulta más necesario tejer redes que salven del golpe a cuantas más personas mejor.

Esta sociedad nos ha empujado irremediablemente al precario equilibrio del individualismo más extremo, asentado éste en el tener más que en el ser, abocándonos a una soledad de espíritu que algunos intentan usar para captar adeptos a sus causas.

Ahora cuando dejamos de tener el BMW, ahora cuando nos expulsan de nuestro sillón en el despacho, ahora cuando nos sentimos tan solos, salimos de nuestra burbuja y miramos alrededor y…sorprendentemente no estamos solos.

Se ven vecinos salir a reivindicar que no cierren una fábrica en la que no trabajan, se sienten personas que firman escritos realizados de su puño y letra para evitar que se cierren recursos sociales, y por cierto, es cuando más hacen falta tanto los recursos como las personas comprometidas.

Ya no es válido quedarte inmóvil en tu casilla del tablero, ahora más que nunca es necesario unir fuerzas, volver a sentirnos equipo y apoyarnos en el barrio, apoyarnos en lo que quede del entramado asociativo, e implicar a las asociaciones de vecinos que tan importantes fueron en el sustento social cuando aún no se tenía definición para el “Bienestar Social”.

Quedarse agazapado suspirando aliviados porque no nos ha tocado esta vez, es no querer ver que la marea nos alcanzará tarde y temprano.

Pararse, es el primer paso…

La Educación Social, más que nunca está avanzando como profesión, las personas que habitamos este lugar, empezamos a preocuparnos por avanzar en ámbitos que hace tan sólo unos años eran poco habituales, rarezas… como son el académico.

Cada vez converso con más educadores y educadoras sociales que tienen en mente proyectos para fortalecer y generar un corpus teórico propio de la Educación Social…investigaciones, ponencias, libros, documentales, apoyan esta idea.

La incertidumbre se cierne sobre nosotros, somos más fuertes que nunca, pero aún así débiles, y albergo la esperanza de que en esta situación precisamente, estamos acostumbrados a esa vieja conocida de la Educación Social, ya lo dije, “La incertidumbre”.

Pararse, es el primer paso para pensar…

Pero pensar más allá de nuestro cubículo, es necesario pensar en la Educación Social como una pieza más del puzle, que aún teniendo sentido en sí misma, es sólo junto a las demás que alcanza su plenitud de significado.

Veo en muchos casos nuestra profesión encorsetada entre paredes, maniatada por instituciones, encadenada a edificios y creo que debemos ser más una profesión de manos, de piel, de miradas mutuas, de personas, de comunidad y de reflexión.

Educar al fin y al cabo, para un educador social debe ser acompañar a las personas en la coexistencia creativa en su vecindario, en su barrio, en su pueblo, en su ciudad…

En los últimos días he estado leyendo estudios recientes sobre juventud y todo indica que estas generaciones van a vivir peor que sus padres y madres.

Yo lo veo a diario. Les hemos educado en el tener, en el consumo más extremo y ahora que como buenos alumnos y alumnas sacan buena nota en tales materias, les decimos.

    – Lo sentimos, pero para tener la mitad habéis de esforzaros el triple.

Va a ser un golpe, de hecho, está siendo un golpe difícil de encajar y éste es un ejemplo de reto para la Educación Social en el tiempo presente.

Mientras miro los posos del té en el fondo de la taza aún humeante, cojo aliento para continuar, me levanto y vuelvo a la oficina, eso sí, sólo un rato…en la calle, me esperan las caras con nombres y apellidos de un camino por escribir.