ARISTOCRACIA, NUEVA ERUDICIÓN SOCIAL

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Hace unos meses, mi querido amigo y ácido contertulio, Sera Sánchez, colgaba una extraordinaria y profundísima reflexión con una escueta frase: “ Yo, al contrario que el papa, si creo que tenemos que estar con los ricos ”. Aprovecho la cita para responderle: “ Yo también …. pero no de cualquier manera “.

El alcalde de Valladolid, nos sitúa nuevamente ante una cruel realidad. Su normativa municipal se ha visto refrendada (según su opinión y es que quien no se consuela es porque no quiere) por el tribunal superior de Justicia de Castilla y León, quien corrobora “ la prohibición de la mendicidad por mafias, con menores o por coacción ”. Visto de otra forma y como el mismo proclama, sería “ estar a favor de no multar al pobre de pedir de toda la vida ”.

Solucionadas cuestiones pasadas, nos quedarían nuevas preguntas: ¿ Y que pasará con los nuevos pobres ? ¿ Ya no entran en consideraciones pretéritas o criminalizaremos su carestía ?

Incluso en la moderna y consultiva Cataluña, podemos observar como uno de los símbolos autóctonos (no diré nacionalista, por desconocimiento del tema) nos sitúa, con la misma inocencia que los niños de San Ildefonso, en un pasado no lejano que creíamos olvidado. La Grossa recientemente celebrada (lotería autonómica navideña) vuelve a retomar su antaño protagonismo. Como bien ejemplifica Teresa Crespo en su artículo de El PaisEs una mujer entrada en años, enjoyada con las perlas típicas de los años sesenta del siglo pasado, anillo de brillantes y unos buenos pendientes, los ojos, los labios y las uñas pintadas, teñida y repeinada, gordita, vestida de gala con flor y fular (…) Evoca las señoras del siglo pasado con elevados recursos económicos, esposas de señores importantes, que visitaban a los pobres y practicaban la beneficencia con una sonrisa vacía que no transmitía ni reflexión, ni inteligencia, ni capacidad decisoria, ni acción consciente, ni voluntad para transformar un mundo que les era favorable, elogiadas a cambio de una limosna ”.


En nuestra realidad profesional más cercana, vemos día si y día también como los bancos de alimentos y comedores sociales sustituyen a organismos públicos con somera delicadeza. Los primeros hacen lo mismo que llevan haciendo toda la vida, pero multiplicado por mil. Y los segundos, lejos de mirar hacia otro lado, se arremolinan a sus puertas, para poder retratarse con los comensales y de paso recordar que él/ella dirige la institución que forma parte de los benefactores con una suma de dinero a su entender elevada y más en los tiempos que corren.

Que difícil es hacer la revolución con los estómagos vacíos ” decía el estimado Padre José. Debe ser que los tenemos llenos, pero de hambre. De seguir así, no nos va a quedar más remedio que amotinarnos y entonar la marsellesa, si es que aún se nos permite y nos queda algo de voz. Han empezado en Gamonal y no sabemos cuando acabaremos, por lo menos, hasta que volvamos a sentirnos como no hace mucho, un poco más ricos.

Todavía suenan los ecos de un orgulloso José Luis Rodríguez Zapatero anunciando que el PIB per cápita de España había superado al de Italia. Ocurrió en 2007, cuando la riqueza de nuestro país se situaba en el 105% de la media europea, y la de Italia en el 104%. Aquel presidente del gobierno fue incluso más lejos y auguró que nuestro país superaría incluso a Francia. Cabe recordar, que acabaría siendo el propulsor de los recortes económicos y salariales (funcionariado) más duros de la historia, dudoso honor que ahora comparte casi a la par con el presidente Rajoy.

Primero nos dijeron que había que refundar la democracia. Lo que no nos dijeron fue que sería a peor. Aún nos queda el peor de los presagios, perder la democracia por muy débil que fuese y restaurar la vieja aristocracia.

Foto de portada extraída de la película Los Santos Inocentes