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CON MUCHO GUSTO

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Valoro muy positivamente tu defensa a ultranza del interés máximo del menor por encima de cualquier cosa y en tu defecto, creo que enfatizas en demasiadas ocasiones una visión negativa del proyecto, la entidad o la institución protectora

Con estas dos f(r)ases, sintetizó y valoró el pasado curso a este educador que escribe, la joven R., alumna del Master de Infancia en situación de riesgo de exclusión social, que venía trabajando conjuntamente con el equipo del Hogar los primeros 4 meses del año.

Su bisoñez y dulzura, no fueron obstáculo para medirse y contrastar con el resto del equipo, un análisis escueto pero profundo de las estructuras y quehaceres profesionales de los allí presentes. Aire fresco, barnizado de la gracia andaluza que solo ella portaba.

Asentí con la cabeza, lo agradecí verbal y sentimentalmente, mientras mi cerebro empezaba a fluir con interconexiones dispares, haciendo un ejercicio de análisis crítico, introspectivo y somero. “ Lo que me ha dicho ¡¡ Que cosa tan bonita al inicio y como me atiza al final …” me decía mi lóbulo frontal, mientras que la corteza repetía una y otra vez: “ Formalidad: Muestra cortesía y agradecimiento. Si lo dice, será por algo. Parte de su formación es también escudriñar acciones, llevarlas al límite: unas para alabarlas y otras para cuestionarlas ” .

Salí de la sala pensativo (defecto perfeccionista) pero liberado (sentimiento conciliador). El día a día nos sumerge en estos tiempos en un torbellino institucional obsesivo por la evaluación y los resultados y desplaza involuntariamente la acción cotidiana que pasa muchas veces por no ser repensada. Asimilamos ciertos automatismos, cual funcionarios sociales sin reparar en la individualidad del sujeto de intervención lo cual resta importancia a la hora de creer en un proyecto común y la necesidad de cimentar entidades fuertes y conscientes de que su trabajo (nuestro trabajo) debería pasar siempre por una construcción social digna, donde quepamos tod@s. Con unos costes ni altos ni bajos; sino suficientes.

En la última entrevista que realizamos al maestro Asier Gallastegi, durante la filmación de nuestro próximo Documental nos hablaba de “ conectar con la frustración ” como elemento clave y diferenciador en nuestra profesión. Aparece muy recurrentemente, pero pareciera que no encuentra su camino entre los profesionales la manera de visibilizarla y por ende canalizarla. Si es reconocida durante, el ahora de moda acompañamiento vinculante con los sujetos de intervención, pero no así entre los adláteres. Asignatura por tanto, aún pendiente, en un@s (yo) más que en otr@s.

Sobre la virtud referida, poco más que añadir. Reforzarla aún más en épocas difíciles y pensar que la dignidad personal y profesional, es una cualidad que debe seguir guiando nuestra praxis y que no se por que motivo, está en entredicho últimamente.

Y a mi querida R. devolverle verbalmente, lo que únicamente expresé con gestos: “ Como es imposible dar gusto a todo el mundo, he optado por lo más difícil: dármelo a mi mismo. Defendiendo mis virtudes y replanteando mis defectos