Carta de Respuesta a Sera. Lo del Évole.

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Espero que Tote, Roz y Asier me perdonen. Espero que, del mismo modo, lo haga la concurrencia que, con más o menos asiduidad, visita esta bitácora. Asimismo, mis disculpas a Sofía, del CEESG. Se lo digo porque ella sabía que esta semana iba a escribir acerca de una interesante y preciosa experiencia en materia de Educación Social que se está llevando a cabo en Galicia, tema que, visto lo visto, tendrá que esperar a mi próximo post.

Y tantas excusas son porque el post que van a leer a continuación viene a ser una especie de carta de respuesta que dirijo desde esta atalaya al gran Sera Sánchez, aka Quique, esto es, el Educador Social en Alaska. Y lo hago aquí, en Educablog, por varias razones que, por supuesto, paso a enumerar:

1.- Por alusiones. Le pedí a Sera que se diese prisa en dar continuidad a su magnífico primer post dedicado al 23F o al programa Operación Palace de Jordi Évole y su séquito, y él, no sólo lo ha hecho, si no que, además, ha expuesto públicamente el compromiso que contrajo conmigo al respecto.

2.- Porque no me cabía todo lo que le quería decir en un comentario. Y no, no es una forma de hablar. Tras escribir una chapa de proporciones bíblicas en el espacio destinado a comentar en el blog de Sera, resulta que la máquina informa de un error porque me he excedido del número de caracteres. Nunca lo había visto, la verdad y, de hecho, no sé si era por ello o por un fallo del ordenador o algo. El caso es que no me apetecía acortar dicho comentario, ni investigar más al respecto por lo que me vengo aquí y listo.

3.- La razón más políticamente correcta: porque en esta especie de intercambio de misivas, hablamos de Educación Social. O, al menos, así entiendo yo que ambos tratemos de la necesidad de fomentar una ciudadanía crítica hacia los medios de comunicación, que tratemos la necesidad de que nosotros y las personas con las que trabajamos seamos conscientes de la importancia de cuidar nuestra identidad digital. Etcétera.

Dicho lo cual, pedidas las disculpas, hecha la introducción… Carta de Respuesta a Sera. Lo del Évole.

Querido Sera…

Gran post, camarada. Lo he leído y, como el programa de Évole (he aquí una primera declaración de intenciones) y como la mayoría de tus escritos, me ha hecho reflexionar y eso, amigo mío, en los tiempos que corren, ya es mucho.

Dicho esto, valorando que tienes razón en muchas de las cosas que en él apuntas y que argumentas muy bien en tu exposición, voy a tratar de ofrecer algunos contrapuntos a tu artículo. Pero antes de nada una aclaración importante: ¡¡AUN NO HE VISTO OPERACION PALACE!! Y no lo he hecho un poco por algo que tú mismo comentabas: pese a que se han vertido ríos de tinta (y de bits), el efecto spoiler o conocer el final de antemano, han provocado que mi motivación para hacerlo haya desaparecido.

En todo caso, haces referencia a cómo se vendió previamente este programa… Sé que puede parecer ventajista a toro pasado pero, DE VERDAD, y no es por tirarme el moco… ¿A nadie le llamó la atención que en la promoción de Operación Palace desapareciese el nombre del programa habitual de todos los domingos (Salvados) y que además el subtítulo del mismo fuese “Una HISTORIA de Jordi Évole”? Pues a mí sí, me puso en sobreaviso y ya me olía que algo diferente iba a pasar ese domingo.

Sobre esa primera lección que a tu juicio, Sera, pretende ofrecer Évole y todos los que han participado en ese programa, se podría llegar a interpretar incluso de otro modo: no os sigáis esforzando en buscarle tres pies al gato a lo que ocurrió el 23 de febrero de 1981. Ocurrió lo que “sabemos” y, como mucho, hacemos ficción al respecto. Retorcido, sí, lo admito, pero lo he llegado a pensar. En todo caso, sí coincido contigo en ese aspecto y en ese símil que haces con la medicina alternativa.

Sobre la segunda lección que apuntas, la verdad es que, en cierta forma, sí que creo que la da, que nos la da. Ha generado aprendizaje o, como mínimo, ha hecho que una amplísima audiencia reflexione acerca de la capacidad de manipulación de los medios. Otra cosa es que nos moleste el método empleado, que nos tome por tontos. Creo que sí consigue mostrar lo manipulables que somos, para medios en los que confiamos incluídos, pero con una diferencia respecto a ésos, Sera: en Operación Palace nos lo explican: “sí, espectador, te hemos manipulado”, algo que en otros muchísimos medios en los que confiamos y que nos engañan igualmente no ocurre (de hecho, ya que pones el ejemplo de El País, ¿recuerdas la portada de un Hugo Chávez entubado?)

Y, finalmente y por ir acabando, muy de acuerdo con lo que estableces sobre los roles. A lo mejor Jordi Évole y su equipo tenían que haber sido algo más explícitos a la hora de anticipar que cambiaban de rol para la emisión de este programa pero como también dejabas entrever al principio, es posible que no hubiera obtenido el mismo éxito.

Y sobre las redes sociales, totalmente de acuerdo: hemos de cuidar nuestra identidad digital, hemos de enseñar a las personas con las que trabajamos a que la cuiden, hemos de ser críticos con todos los medios, sean del tipo que sean, tengamos más o menos confianza, tuits de amigos o actualizaciones de Facebook de familiares incluídas. Y para ello hay que leer y saber y preguntar y tener curiosidad y…

Una anécdota al respecto (ahora sí) para acabar: entre mis amigos y amigas de Facebook (conozco, confío y aprecio al 75-80% de ellos) circuló no hace mucho una imagen de José Saramago acompañada de una bonita frase acerca del amor paterno hacia los hijos. Precioso todo. Pero hubo algo que me chirrió y era una alusión a Dios al final del fragmento. Una alusión a Dios de Saramago, me dije, de un tipo que era un ateo declarado… Me fui a Twitter, busqué a la viuda del escritor portugués (activa usuaria de esa red social), Pilar del Río, y le pregunté al respecto y, efectivamente, me dijo que ya conocía esa imagen que circulaba y que era totalmente falsa la atribución que se le hacía a su marido. Y, por supuesto, los amigos que la compartieron lo hicieron con toda la buena intención del mundo pero desconociendo que compartían algo falso.

En fin, que, a estas alturas, ya me he perdido con todo lo que he escrito y no sé si habré sido capaz de hacerme entender o de exponer mi punto de vista. Sea como fuere, tu Operación Palace titulada “23F (de Facebook)” sirvió para reflexionar acerca de la capacidad que las redes sociales podrían tener de distorsionar un acontecimiento; del mismo modo, el (paradójicamente) Operación Palace real ha servido, a mi modo de ver, para repensar las relaciones que los espectadores tenemos con los medios y viceversa. Para mí, chapeau (y todo ello sin verlo, simplemente, chapeau por los debates, tertulias y cartas – como ésta – que ha generado el dichoso programita)

Por tanto, gracias, querido Sera, por hacerme reflexionar, por aludir a mi persona y, de esta forma, obligarme a leer tu post (que no, hombre, que sabes que leo todo lo que escribes… ) y que, si tienes algo que decir a todo lo que he puesto, aquí te espero (invitación extensible a todos los que habéis aguantado leyendo hasta aquí) o, si lo prefieres, expláyate e iniciamos un serial basado en una correspondencia 2.0.

Siempre tuyo…