‘Mejor Educados’. Gregorio Luri (Ariel, 2014)

Mejor_educados– “Lutxo (así me llama Asier), este libro te lo tienes que leer tú”.

Y no me lo decía por la temática del mismo, que también, si no que mi amigo y compañero enfatizaba que fuese yo quien le hincase el diente por el hecho de que su autor, Gregorio Luri, es oriundo de la localidad navarra de Azagra, municipio que, a su vez, es el de la familia materna de Ana, pueblo al que solemos acudir con mucha asiduidad.

“Bueno, pues sea. Yo me lo leo”.

Y así lo he hecho. Le he dedicado mi tiempo a esta especie de tratado pedagógico-filosófico titluado ‘Mejor Educados’ que el profesor navarro ha escrito con el objetivo de hacernos reflexionar a madres, padres, educadores y personas en general en torno a la paternidad/maternidad, sobre el “arte de la educación” (sic) y con la intención de reivindicar el amor paterno-filial frente a la concepción “profesionalizada” que, a su juicio, durante los últimos años, ha definido la relación entre progenitores e hijos.

La verdad es que su lectura ha sido agradable y, sobre todo, ágil. La estructura en la que está diseñada esta obra (editada, por cierto, por el sello Ariel al cual también pertenece una de las lecturas imprescindibles de todos aquellos proto-Educadores de la 2ª promoción de Educación Social de la UPV, aquel ‘Pedagogía Social’ de Antonio Petrus) facilita su accesibilidad. Luri plantea ‘Mejor Educados’ en torno a cinco grandes ejes (La Disciplina, La Escuela, Paternidad y Pantallas, El rol de los padres, Dar valor a los valores) y cada uno de ellos se desarrolla a partir de pequeñas píldoras reflexivas.

Por otra parte, más allá de la forma, el contenido del libro pone el acento en la necesidad de rescatar valores que, desde el punto de vista del autor, se han ido diluyendo y, por este motivo, nos encontramos, en la actualidad, con madres, padres, niños y demás familia que se sienten perdidos, desorientados y con las ideas demasiado enrevesadas.

Personalmente, tras dar buena cuenta de las 230 páginas que lo componen, coincido en muchas de las apreciaciones que el paisano de mi señora aporta; así, yo, como él, también comparto la importancia de una buena comunicación entre padres e hijos de cara a fomentar, por ejemplo, la disciplina, el trabajo y demás; la necesidad de que las y los menores conozcan sus límites y se rijan mediante normas; lo fundamental que es valorar la escuela y la figura del profesorado; etcétera.

Sin embargo, pese a, como digo, coincidir en muchos consejos u orientaciones (consejos y orientaciones que, a priori, no pretenden ser transmitidos – según reza la sinopsis en la contraportada de ‘Mejor Educados’ – pero, al fin, se dan), me queda como un tufillo entre carca y manido. Manido porque son pautas o reflexiones que, al menos en lo que a nuestra profesión hace referencia, están mas que trillados (y, OJO, a lo mejor, es necesario que se siga insistiendo en ellos viendo como nos va como sociedad) y carca porque hay algunos aspectos que no comparto en absoluto.

Por ejemplo, no coincido con Gregorio Luri cuando pretende hacernos reflexionar acerca del concepto de felicidad escolar, animándonos a desconfiar de los colegios o los profesores que persiguen dicha meta o cuando cuestiona nuevos modelos pedagógicos o cuando pone en liza los aspectos negativos que las nuevas formas de comunicación (Internet, telefonía, etc) tienen en nuestros vástagos pero, en cambio, no acierta a rescatar las muchas potencialidades (también comunicativas) que asimismo tienen.

En fin, sea para bien o para mal, es un libro que nos hace agitar nuestro cerebelo por lo que bienvenido sea. Es más, es un placer encontrarme con textos con los que, en muchos puntos no comulgo porque, en definitiva, dicho desacuerdo es el que hace que tenga que esforzarme para reafirmarme o cambiar mis posiciones. Ahora sólo espero, por ejemplo, que estas vacaciones de Semana Santa pueda encontrarme con Gregorio Luri por Azagra, tomar unos vinos con él por alguna de sus tabernas y charlar en torno a este su ‘Mejor Educados’.