Mal de muchos…

ver más allá

“A pesar de que aprietes el paso, a pesar de que incluso corras, el mundo sigue girando inmutable.”

En este peregrinar del Educablog propiciado por las #Edusohistorias, muchas son las reflexiones y las instantáneas que se amontonan en la retina del pensamiento.

En la visita que realicé a la sede del Colegio de Castilla y León en la ciudad de Valladolid, además de un trato exquisitamente cercano, me llevé muchos puntos y seguidos para darle al coco.

Especialmente, me marco una intervención…Pero para situarnos, empezaré contando sobre qué hablábamos.

Comentaba yo que éramos una profesión de impacientes, que a veces, como adolescentes, nos regíamos por la lógica del aquí y del ahora y debíamos activar la perspectiva histórica.

Como profesión, “profesionalizada” al menos, todavía llevamos un recorrido relativamente corto. No en vano, el real decreto en él que se contempla la creación de la diplomatura de Educación Social es del 1991 y en algunas provincias como en Bizkaia, no es hasta 1994 que las universidades ofrecen dicha titulación.

Por lo tanto, apenas llegamos a 20 años de profesionalización… y ya queremos tener reconocimiento social, visibilidad y prestigio como otras profesiones que llevan un recorrido infinitivamente más prolongado que el nuestro.

¡Cuidado con la impaciencia! Que se puede tornar en frustración y desánimo en un segundo.

Es necesario combinar la reivindicación con la acción y con la perspectiva histórica para valorar en su justa medida los avances y los retos de futuro.

En esta línea, y volviendo a la intervención a la que aludía… Comentaba yo, que perteneciendo a la segunda promoción de Educadores y Educadoras Sociales de la U.P.V./E.H.U. la formación que nos encontramos en aquel momento, estaba en construcción, y que a duras penas se sostenía, con un profesorado reciclado de Magisterio y en algunos casos sin conocimientos mínimos sobre la Educación Social.
Decía, que aún quedando mucho por mejorar y avanzar, después de haber vivido este curso 6 meses de experiencia en la universidad como profesor, los cambios y el acercamiento a la realidad habían sido muy significativos.

En ese momento, una mano se alzó y una chica dijo con tono aliviado…- ¡Me has quitado un peso de encima! Creía que los únicos que estábamos mal éramos nosotros y ver que vosotros en el País Vasco pasasteis por lo mismo, me tranquiliza mucho…
Sus palabras aproximadas fueron éstas, perdonarme que no las reproduzca al pie de la letra, ya que han pasado más de tres semanas, pero el fondo de las mismas merece darles presencia.

La cuestión no está relacionada con el manido dicho: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Lo importante de la intervención está más relacionado con la “esperanza como profesión y como profesionales de que otro horizonte es posible.
“Vosotros pasasteis por lo mismo” pero aún así, habéis avanzado y vais superando la precariedad y las dificultades… ¡A esto me refiero!

En relación a esta intervención, otra Educadora Social fue más allá, hablando del alumno aventajado en esto de la Educación Social que es Catalunya, diciendo que son el referente, pero que aún así, ella había observado como en los últimos tiempos se estaba produciendo un proceso de “despachización” en detrimento del trabajo más directo y comunitario y que al menos como en Castilla y León iban con mucho retraso, podían aprender de los errores de quienes iban tres o cuatro pasos por delante.

Llegados a este punto, me doy cuenta de que a la reivindicación, a la acción y a la perspectiva histórica habría que sumarles la perspectiva geográfica, es decir, y tal como se está alimentando desde el Consejo General, tomar una perspectiva más globalizada y menos localista, y más enfocada al aprendizaje mutuo de cara al desarrollo profesional de dos, tres, o cuatro velocidades. ¡Las que sean!

Muchos pasos se están dando en la buena dirección, reconozcámoslos y valorémoslos en su justa medida.
Del mismo modo, mantengamos atento el faro crítico para aprender de los errores propios y de los otros para no tropezar con la misma piedra.

Quizás y sólo quizás, a veces la urgencia que está alimentada por nuestra relativamente corta vida como profesionales, nos haga difícil ver que la historia de la Educación Social aún es corta y que aún no hemos siquiera terminado de narrar el primer tomo de muchos que están por venir.