EDUCACIÓN SOCIAL: ES HORA DE QUERERNOS

ES HORA DE QUERERNOS_1

Es por todos sabido, que estando Jesús de Nazaret en la sinagoga de la ciudad ante sus compatriotas, estos, en vez de aprovecharse de la ocasión para la escucha que este les ofrecía, le despreciaron. “El mismo Jesús dio prueba de que el profeta en su tierra no tiene honra“, llegó a escribir Juan en su capítulo 4º.

La educación social como práctica y profesión, ha adolecido históricamente, de una visión y autoestima suficientemente empoderada. Bien fuere por nutrirse en el regazo de las disciplinas que conforman las Ciencias Sociales, bien por nacer bienintencionadamente bajo el paraguas de las entidades religiosas y su poca constructiva caridad o bien por que el reconocimiento social y la visibilización en la esfera pública, tardaba (tardó) en fraguarse al entender de las/los educadores sociales y todas/os los profesionales de la Intervención social, que ya eran muchos por aquel entonces.

Teníamos la sensación (para algunas/os casi certeza) de lo que el maestro y educador social, Fernando Fantova, llamaba “una profesión acomplejada”.

Tengo que reconocer, no sin un soplo quizás triunfalista, que la educación social de hoy está mucho más reconocida y asentada que la originaria de los años 60/70. Que queda mucho camino por recorrer, es una cuestión indudable que cada día, y entre todas/os, intentamos construir. A través de nuestras prácticas profesionales cotidianas, cada vez más cualificadas, a través de la representatividad de los Colegios y Asociaciones profesionales. Con rostros, nombres y realidades, que traspasan los muros de nuestras entidades y poco a poco se van metiendo en los poros de nuestra sociedad, mediante publicaciones (RES, publicaciones edusas, documentales, reportajes etc…), mediante participación, mediante la socialización de los recursos, proyectos y programas. Acercándonos lentamente a los medios de comunicación a los que tantos reparos sensacionalistas, les transferíamos.

Para finalmente, como dice nuestro querido amigo y compañero Alfonso Tembras, en boca del poeta Cesar Emilio Ferreiro: “poder contar nuestras propias historias, con nuestro propio lenguaje”.

Una profesión que se puede ver y reconocer amablemente en el espejo, sin ser despreciada por la sociedad, y tender más bien a lo contrario.

Pd: Aprovechamos la ocasión brindada para recordar a nuestra amiga y compañera Noelia Muñoz (Ceesc), que su especial de EdusoTv sobre “¿Que conocen u opina la sociedad sobre los/las educadoras/es sociales?” sigue pendiente y la calle lo está pidiendo.

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