La Educación Social y Polifemo

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Hace unos cuantos meses se presentó en Gasteiz el libro de “#Edusohistorias: un viaje por la educación social” junto a nuestros padrinos los educablogers y cómo no, con el respaldo del Colegio de educadoras y educadores sociales del Pais Vasco. La verdad es que los verdaderos protagonistas de esta maravilla son ellos y a pesar de mis reticencias, me insistieron en que hablara un rato. De un libro con 23 historias la mía sólo era una y además la más corta. ¿Qué contar? No se me ocurría nada, así que repasé el tsunami de tweets y comentarios en facebook y hubo uno que me dio la clave. Primero me hizo mucha gracia y luego me hizo pensar bastante, y cómo no darle vueltas (lo siento lo llevo en los genes). Rezaba tal que así:

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A Carlos, al que sigo hace bastante tiempo, no le falta razón. Es un librazo y contiene la esencia de educadoras y educadores a los que admiro muchísimo. Sin embargo, no sé que paparruchas soltará en cada clase la señora Pérez Serrano, de nombre Gloria, pero tras enredar un poco internet me encuentro con que es Doctora en Pedagogía por la Complutense, Catedrática de Educación Cívica en la Universidad de Sevilla, Catedrática de Pedagogía Social en la UNED… y así un carro de títulos y de méritos académicos que nos son “moco de pavo”. Así pues, me encontré en una encrucijada porque tenemos por un lado las historias de la gente de trinchera, tan necesarias y tan apasionantes, pero la fuerza sin control… La práxis o la teoría? Muchos de los alumnos que acuden a realizar prácticas al centro donde trabajo y pasan por mis manos viene ávidos de experiencias, de chavales, de intervenir, de… HACER y yo les hago leer. Porque es fundamental conocer para poder intervenir. Conocer a Piaget, Pestalozzi, Maslow, Skinner, incluso Platón y su mayeútica es fundamental para entender una situación, tener una opinión, ser críticos y poder comprender y defender otras líneas de intervención social como la resiliencia, el trabajo en fortalezas, etc etc….

De esta manera conecté con otro viaje, no por la educación social, pero sí por los mundos de las metáforas: la Odisea, un poema épico del siglo VIII antes de Cristo, que narra el viaje tras la guerra de Odiseo (al que conocemos como Ulises). En unos de los poemas nos cuenta las aventuras de éste y sus acompañantes cuando aterrizan con su nave en las tierras de los cíclopes, donde son capturados por Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón. Estaban atrapados en la cueva, pues estaba cerrada con una enorme piedra que les impedía salir a ellos y al ganado de Polifemo. Odiseo, con su astucia, emborrachó con vino a Polifemo.

Mientras conversaban Polifemo una y otra vez le preguntaba cuál era su nombre, y este le contestaba siempre que “Nadie”, que su nombre era “Nadie”. Cuando Polifemo estaba calabucano de tanto vino, Ulises mandó afilar un palo y cegaron con él al cíclope mientras éste dormía. Con el dolor se despertó pero poco a poco Ulises y sus colegas fueron escapando. A Polifemo sólo le quedaba pedir ayuda a otros cíclopes. Estos le preguntaron por su nombre y él una y otra vez les respondió que “Nadie”, “esto me lo ha hecho nadie”, “Nadie es el culpable” a lo que deja desconcertados a sus colegas.

En este este pasaje de hace más de 2500 años podemos encontrarnos con un aprendizaje de lo más novedoso. Es una nueva referencia para entender cuál es el verdadero rol del educador social, el anonimato, el actor figurante, frente a ser el centro de la intervención, o el protagonista de la historia de resiliencia de cada persona a la que acompañamos. Los educadores sociales somos Nadie, renunciamos a nuestra identidad para poner en valor los procesos personales, las fortalezas y tiempos de las familias, niños, adolescentes con Nombres y Apellidos que son realmente “los protas” de sus vidas. Creo que esa es la verdadera esencia de la palabra empoderamiento.

Despojémosnos de ese tufillo de “buenas personas” y “buenos chavales”, de esos “que valor tenéis”, dignificando la profesión, sacando pecho como profesionales formados, con criterio, conectados con el pasado y actualizados a la última versión, conocedores de las evidencias científicas y sobre todo apartémonos un poco del foco, que hay auténticas estrellas como las que aparecen en las #edusohistorias.

Artículo de Iñigo Mtz. de Mandojana (Educador social) www.dandovueltas.es