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DECIMOCUARTO ASALTO: UN CROCHET A LA EDUCACIÓN SOCIAL

14 ASALTO

Fue hace ahora dos años, cuando mi amigo y compañero asturiano Marcos Álvarez (presidente del Colegio Profesional de Educadoras y educadores sociales del Principado de Asturias), dejaba una pequeña reseña bibliográfica al viento, como solo él bien acostumbra a lanzar, para navegantes ávidos de la intervención social.

Se trataba de una pequeña obra (lo digo por el sello de donde parte, si bien su 4ª Edición diría todo lo contrario) de la Editorial Klinamen, bajo la firma del educador social, Julio Rubio Gómez. La adolescencia golpeada. Sentir, pensar y luchar en el barrio, rezan los subtítulos de este libro, que desde el primer asalto hasta el decimocuarto, no deja de concienciar a golpe de denuncia, a aquellas/os lectores que se adentran en este lado oscuro (en ocasiones, perturbador) de las entidades sociales, empresas con ánimo de lucro y malas praxis profesionales.

Afortunadamente no todo el ámbito del tercer sector en España es así, es más, me atrevería a afirmar que es la excepción de toda una magnifica trayectoria que hasta hace 40 años residía en la Caridad religiosa, pero no por ello debemos desviar la atención a una realidad que se ha venido dando de un tiempo a esta parte y donde el sensible sector profesional de la intervención social, es el que queda más dañado, incluyendo a toda la ciudadanía que por un motivo u otro se acerca a dichos recursos socio-educativos y culturales.

Con la estimable compañía del maestro Enrique Martínez Reguera y Olga Morla Casado, el autor, nos regala 225 páginas, donde narra autobiográficamente un camino profesional y vital alrededor del mundo de la educación social. Por momentos oscuro y categorizador, apocalíptico en otros, el libro se hace necesario como elemento de crítica y reflexión, en un ámbito donde la deontología y la ética institucional pasan de soslayo, ante intereses económicos o de confort empresarial, matando metafóricamente para ello, la centralidad en las personas, ciudadan@s, usuari@s y pacientes.

Situaciones de precariedad laboral, de incompatibilidades pedagógicas, de preponderancias organizativas, donde el educador social, como si de un náufrago se tratará, intenta agarrarse a la bandera de la verdad (su verdad) como esencia de lucha contra las mareas del océano. Un oleaje gigante que no entiende de particularidades ni de genuidad; centrándose por tanto en correspondencia institucional y maquinaria procedimental fordista.

Un ejercicio de autoexorcismo, de resiliencia profesional, con la metáfora de fondo de aquel tercer combate entre los boxeadores Muhammed Ali y Joe Frazier en Manila, allá por Octubre del 75, considerado por muchos expertos como el mejor combate de boxeo de la historia y que agónicamente se extendió hasta el decimocuarto asalto.

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