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A vueltas con la reparación

A VUELTAS CON LA REPARACIÓN

- Y este es el Reglamento de Régimen Interno. Es nuestra particular biblia. En caso de duda, échale un vistazo que aquí se recogen todas las casiústicas posibles.

– Ah, vale¡ Le echaré un ojo – respondí con bisoña timidez.

Han pasado 15 años y aún debatimos entre los profesionales, sobre el posicionamiento que hemos de tomar los educadores sociales ante determinadas dificultades de carácter actitudinal, que por parte de los sujetos de intervención puedan darse . Está muy bien, pues al fin y al cabo es repensarnos en como nos situamos, desde que paradigma afrontamos los obstáculos (o posibilidades) y hacía donde queremos orientar nuestra praxis.

Aunque ciertamente, lo que me retrotrae el artículo de hoy, son las en ocasiones expresiones totémicas y posicionamientos dispensarios. En aquel centro de menores, más que una biblia lo que había era una maquina de monitorización. Un dispensario de respuestas punitivas que al gusto del “educador/a” (nunca mejor entrecomillado) ofrecían inmediatez y coherencia ante similares estímulos.

Qué proferías un taco en medio del pasillo, inmerso en un estado de ansiedad creciente: Respuesta 234. Qué hacías dejación de tus funciones dentro del centro o no colaborabas en las tareas del mismo: Respuesta 129. Que sentías una presión muy fuerte dentro de ti, con aceleración del ritmo cardiaco o sobrestimulación: Contención.

Ese centro se cerró hace unos años y en estos días se ha vuelto a abrir. Esperemos que sin la maquiavélica herramienta, ni técnicos o robots que ejecuten sus recetas.

Aún hoy en contextos más deontológicos y éticos, referimos en ocasiones ciertos ecos del pasado, no solamente en el uso de la terminología para referirnos a una respuesta , sino en el fondo de dichas acciones. Desde el uso de “castigo” y “sanción”, hasta en la búsqueda de “algo que le duela o no le agrade” a los/as sujetos de intervención. Siendo más habitual encontrar en el día a día profesional, un aprendizaje procedente del ejemplo más que del castigo.

No es hasta la pausa, hasta el momento de (re)pensar, cuando recogemos esos momentos y volvemos al sendero del sentido común. De los límites equilibrados, de las acciones reparadoras, del éxito en las respuestas pedagógicas. En definitiva, hacía la búsqueda de una pedagogía de la oportunidad.

Recuerdo con nitidez una excelente práctica profesional de un educador social , que a modo de role playing durante unas Jornadas sobre Jóvenes y Adicciones, recogió a un joven adolescente disruptivo , sobreexcitado posiblemente por el consumo de algunas sustancias y cuya intervención recondujo de manera sostenible y medianamente normalizada, lo que a priori pareciera un conflicto en toda regla. Un ejemplo de entrevista o encuentro motivacional, que llenó de orgullo a los asistentes, pero que curiosamente y de manera sucinta, llamó más la atención a los allí presentes por una cuestión a mi entender, menor: cómo el educador no había dado respuesta inmediata a ciertos desplantes y acciones desajustadas y como podría sujetar o defender esa intervención ante el resto del equipo educativo, ante la ausencia de respuesta punitiva.

Hay que tenerlo muy trabajado a priori en el equipo educativo y creer firmemente en el fin que se persigue: recoger y recuperar al joven, por encima de una respuesta u otra, que pueda darse puntualmente

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