DE HERMANO MAYOR A PROYECTO BULLYING. Parte 2

PROYECTO BULLYNG_2

Siempre he pensado que para opinar de algo o de alguien, no es necesaria la adulación ni el escarnio, la proximidad ni la lejanía. Creo que básicamente se requiere, respeto. Con la máxima subjetividad que me procura mi afilada mirada social, me acerco a los diferentes posicionamientos y desencuentros habidos a raíz de la retransmisión televisada del “nuevo formato” de Mediaset: Proyecto Bullyng.

Cuatro, la hermana pequeña del denostado Telecinco, nos promete acercarse a la problemática del Bullyng en los entornos educativos, para denunciarlo y así, intentar poner sobre la mesa esta terrible vivencia cara a trabajar y concienciar sobre la misma e intentar solventarla entre todos los agentes posibles: instituciones, comunidad educativa, familias, alumnos/as y sociedad en general.

Previamente repaso las medidas cautelares de la Fiscalia, entiendo los diferentes comunicados habidos por instituciones colegiadas (tanto de educación social, como de la psicología o el trabajo social) y solo queda analizar la retransmisión del producto final.

La conducción del programa corre a cargo de un dinamizador de postín para la cadena. Son más de 20 años los que nos acompaña Jesús Vázquez desde la pantalla, desde aquel combo músico-noticiero de “La Quinta marcha”. Se destapa como un niño que sufrió bullyng por sus formas infantiles amaneradas y un acento gallego que le retrotraía a cierto pueblerinismo en la capital de España.

Las primeras introducciones generales o declaración de intenciones guionizadas, están bien situadas y comparten diversos puntos comunes con la problemática real del acoso, necesario para abrir y debatir en un escenario real con toda la sociedad civil involucrada, porque queramos o no, nuestros/as hijos/as son los alumnos/as de hoy, puntual y potencialmente acosados y acosadores, así como los padres/madres somos los profesores/as de dichos centros educativos, los consejeros y políticos de educación al respecto, además de referentes de nuestros hijos en puntuales circunstancias de victimas o verdugos.
Lástima que estas proclamas suenen a ciertos postulados políticamente correctos, como ya ocurriera en su día con el afamado “estudio o investigación sociológica” del Gran Hermano.

Disfruto no viendo a los niños y niñas victimas y acosadores, en una necesaria dignificación de su persona, preservando su intimidad y evitando así el señalamiento (y posiblemente juicio y estigma) público. Me parece apropiado escuchar a los padres y madres victimas de esta lacra y echo en falta el relato de los otros padres y madres involucradas, como responsables de ese hijo o hija, supuestamente agresivas e inquisitorias. Máxime, cuando este grupo mediático ha hecho bandera del tele-relato como eje central de sus contenidos.

Empiezo a chirriar, cuando en la ejemplificación de diversos casos de acoso o bullyng, personajes populares o televisivos mediante, nos encontramos con una mayoría aplastante de sucesos o vivencias relacionadas con el acoso o bullyng, en primera persona. Una especie de espiral o mentidero muy poco serio, donde se confunde la anécdota, la pelea, la contrariedad y las dificultades relacionales con el acoso y el bullyng. Que curioso, que casi todos y todas esas aportaciones famosiles, sufrieran situaciones dañinas de este calado sin mencionar ni una sola, de posible abuso o dificultad procurada.

Para cerrar ese visionado final, intento centrarme en las características principales del acoso y mediante el móvil, oteo sus claves: “Las características principales del Acoso o Bullying, son la existencia de una desigualdad de poder, sufrimiento intencionado, sostenido en el tiempo y enfocado a una persona concreta por parte de una persona o grupo. En el caso de los centros educativos, forman parte de esta realidad la persona víctima, las victimarias, las observadoras, el equipo docente y las familia”. Fuente: Gizagune.

Ni una sola mención a esta máxima, que debiera guiar cualquier interpretación o análisis serio en tan dramática situación.

Llegando a las conclusiones, (re)transmitidas casi in-situ a través de nuestra cuenta de Twitter: “Cuánto hay de morbo en #ProyectoBullying ? Cuánto de intencionalidad pedagógica? Cuánto de relato profesionalizado?” . Y es que después de casi dos horas de programa, añoro la otra pata de esta problemática. Aquella que debiera narrar y desentrañar los casos bien resueltos, situaciones atajadas a tiempo tanto por docentes como por equipos directivos educativos, que conjuntamente con las familias, revierten los casos y reconducen situaciones muy complejas de convivencia escolar. La realidad, no televisada, que construye, que nos alimenta y que debiera orientar a toda la sociedad en general.