DEL IDEAL DEL AMOR ROMÁNTICO A LA VIOLENCIA MACHISTA

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Nos cuentan que las princesas de los cuentos y las películas (Cenicienta, Blancanieves, Ariel, Bella, etc.) se casaron con sus príncipes azules “y fueron felices y comieron perdices”. Qué bonito!, qué mágico!, qué…. IRREAL!!

¿Qué pasó al día siguiente de la boda? ¿y al mes siguiente? ¿y al año siguiente?, ¿y a los 5 años?: ¿Seguían felices?, ¿Compartían las tareas domésticas?, ¿cómo solucionaban sus problemas?…. ¿Y esa parte de las historias?

Hoy (14 de febrero) es el “Día de los enamorados”, el Día de San Valentín, el día que pone en evidencia que el mito del amor romántico y los tópicos que lo rodean, desgraciadamente siguen muy presentes en nuestra sociedad.

Lo dejaría todo por ti”, “el amor exige sacrificios”, “sin ti no soy nada”, “la media naranja”… Son algunos ejemplos de mitos y tópicos que idealizan el amor y lo ponen por encima de cualquier otra cosa. Los celos, la posesión o la exclusividad son “valores” que se identifican con el amor ideal.

Esta idea del amor romántico (o lo perjudicial de esta idea, que sigue trasladando la herencia cultural, la socialización diferencial, etc: la hiperidealización de la persona amada, estar dispuesto/a a todo por amor, formar una pareja conlleva anular la personalidad e individualidad de la persona, los celos son símbolo de amor, etc) disfraza de cariño la violencia machista.

Y es que en este sentido queda mucho trabajo por hacer, muchos aspectos que decontruir y aprehender, muchas cuestiones sobre las que trabajar: ¿Avanzamos en la concepción del amor romántico?, ¿Se sigue reproduciendo y justificando el sistema patriarcal en nuestra sociedad?

La idea del amor romántico responde a una construcción social patriarcal, donde la estructura social se divide en función del sexo y del género. Existen estudios que demuestran que la sociedad está influenciada por el sistema patriarcal a la hora de amar o querer a una persona, según el cual los hombres representan el éxito, el poder, la dominación, la independencia, la valentía, etc. y las mujeres simbolizan la pasividad, la sumisión, el cuidado, la debilidad, la inseguridad, etc.

Por ello, es ESENCIAL sensibilizar y educar a niños y niñas, adolescentes, jóvenes, personas adultas y mayores para que el amor igualitario se imponga ante concepciones erróneas del amor que puedan ejemplificarse como violencia machista.

Los/as Educadores/as Sociales juegan un papel importante a la hora de profundizar en la coeducación como proceso intencionado de intervención socioeducativa que busca corregir el sexismo cultural, ideológico y social, convirtiéndose en agentes potenciadores con conocimientos, herramientas, actitudes, aptitudes, habilidades y destrezas para identificar, formular, gestionar, desarrollar y evaluar planes, programas, proyectos y actividades que integren la perspectiva de género.

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