HIJOS DE NADIE

HIJOS DE NADIE

Una mañana como otras tantas, nos llama una de las trabajadoras sociales del servicio de Infancia para informarnos de que en las próximas semanas se tiene previsto realizar el ingreso de un joven de 17 años, procedente de otro hogar de la red. El motivo principal que se esgrime para ese cambio es que “el joven lo ha solicitado, dado que en su actual centro no se encuentra a gusto y refiere alguna dificultad relacional con ciertos educadores/as sociales”.

Fermin es un joven de 17 años y medio, en pleno proceso de emancipación (así lo pauta nuestro ordenamiento jurídico con la mayoría de edad reglamentada en los 18), que llega al hogar con un único objetivo: hacer muchas cosas, cumplir muchos sueños y vivir con más libertad juvenil a partir de los dieciocho.

Tras su acentuada sonrisa y carácter sociable, en ocasiones se comunica por arenas movedizas culturales que evocan cierto machismo y clasismo pretérito. Tiene unas cualidades físicas, que le permiten soñar con desafíos olímpicos, ideales de grandeza futbolística o cualquier consecución deportiva que se proponga.

Una excelente fachada de gladiador romano, un discurso que bien podría cultivar un discípulo de Aristóteles. Y sin embargo, cuando rascabas entre la armadura e intentábamos proyectar ciertas grietas o ausencias para su posterior reflexión, veías los mismos gestos y las mismas dudas que cualquier persona de a pie, con 30 centímetros menos de estatura e iguales angustias de porvenir futuro. Su ego externo, solo podía justificarlo, con un estilo altivo y despreciativo hacía el débil. Entendiendo como débil, a sus iguales. Por eso rehúye como la pólvora las interacciones prolongadas, las reflexiones transcendentales o la confrontación dialéctica desde el saber.

Solo intenciones, no me pidáis hechos” parece estar diciéndonos continuamente tras su ambivalencia adolescente. No deja de ser un joven, como muchos otros, perdido sin rumbo en este periodo de dificultad, de competitividad e incertidumbres laborales.

Con el tiempo, nos deja acompañarle más interiormente, llegando a relatar su propia historia de vida y como llega a unos hogares de acogida, teniendo referentes adultos como padre y madre en condiciones parentales, no constando lo contrario.

Un joven cuya niñez e infancia se desarrolla a 5.000 km de aquí, mientras sus padres buscan sus oportunidades en la “próspera” europa. No parece sufrir mucho por este primer desarraigo cuando salta el mediterráneo y viene a Francia a vivir con su madre. Su figura le reconforta, la imagen sin estar idealizada es considerablemente relevante y positiva; pero de repente empieza a formar una nueva familia y Fermin prefiere en un momento dado, probar suerte con su padre en España, recuperando quizás el tiempo perdido o en busca de un futuro más prospero que el que podía vislumbrar en el extrarradio parisino.

Tras un comienzo esperanzador, empiezan las primeras diferencias convivenciales. Aquí también se ha formado otra red familiar de hermanastros, madrastra e hijos de esta, que hace presuponer una mayor presión física y psicológica para conseguir recursos y convivir tantos miembros. Fermin solo encuentra motivaciones en su juventud, en la actividad diurna y nocturna que esta procura y en una nueva relación sentimental que acaba fraguando. Los adultos refieren más, exigen y confrontan, hasta que la cuerda se rompe y el apoyo familiar también.

Un adolescente que no encuentra su sitio conviviendo con su padre y los celos de la nueva mujer de este. Ciertos conflictos de alienación parental. Cierto orgullo adolescente de querer tomar decisiones propias sin el control adulto. Una madre que en origen era válida se vuelve periférica. El temor de volver a convivir con ella, cambiar de país nuevamente y pasar por los conflictos de lealtades similares a los de su padre.

Un joven llanto, sentado junto a una cama destartalada en su siguiente hogar de emancipación y agradecido por el trato y compañía dispensada durante estos escasos últimos meses.

Un superviviente de los Juegos olímpicos del destino, en aras de caminar hacía sus próximos retos en la vida.

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