Tags

Related Posts

Share This

#EdusoDay2017 – “TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN, TIEMPOS DE EDUCACIÓN SOCIAL”

El texto de este post lo han escrito las compañeras Laura Vilaboy Romero y Noelia Rodríguez Alvárez, Educadoras Sociales y encargadas de gestionar el blog 365 Posibilidades, bitácora en la que hoy, 2 de octubre, Día Mundial de la Educación Social, se publicará un artículo de nuestra autoría. Dicho intercambio responde a la iniciativa que este año han sugerido las compañeras y compañeros del CEESC en su ya popular Carnaval de Blogs. Sin más preámbulos, os dejamos con Laura y Noelia y su “TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN, TIEMPOS DE EDUCACIÓN SOCIAL”.

Foto entrada CarnavalBlog

Las Naciones Unidas hace mención al concepto de globalización de la siguiente manera: “La globalización es un fenómeno inevitable en la historia humana que ha acercado el mundo a través del intercambio de bienes y productos, información, conocimientos y cultura.

En las últimas décadas, esta integración mundial ha cobrado velocidad de forma espectacular debido a los avances sin precedentes en la tecnología, las comunicaciones, la ciencia, el transporte y la industria.
Si bien la globalización es a la vez un catalizador y una consecuencia del progreso humano, es también un proceso caótico que requiere ajustes y plantea desafíos y problemas importantes.”

Desde la Educación Social entendemos que la globalización puede tener impactos tanto positivos como negativos. Pasemos a detallar cada impacto:

Positivo:
○ Mayor libertad de movimiento a través de los medios de transporte, tanto de personas como mercancías
○ Mayor conexión entre personas que separan miles y miles de kilómetros
○ Mayor número de personas con acceso a información y formación
○ Mayor conocimiento de la realidad mundial
○ Avances tecnológicos, de la comunicación, en los medios de transporte, laboralmente…

Negativo:
○ Mayor brecha entre los distintos niveles y acceso a la educación, cultura, tecnología… entre países desarrollados y en vías de desarrollo
○ Avance vertiginoso del progreso tecnológico
○ Manipulación de la información a través de los distintos medios de comunicación
○ Cansancio mental, provocando menos momentos activos de las personas, además de depender de máquinas
○ Nuevas formas de poder

En la Declaración de Montevideo, en el XVI Congreso Mundial de la AIEJI en 2005, se definieron las competencias profesionales de las educadoras y los educadores sociales (consulta: Marco Conceptual de las Competencias de un Educador Social)

En base a estas competencias, desempeñamos nuestra funciones a día de hoy en diversos ámbitos. La premisa principal es que la Educación Social contribuye y vela por la inserción en la comunidad, desde el trabajo basado en la intervención socioeducativa.

Los y las profesionales que trabajamos como educadoras y educadores sociales, tenemos mucho que decir y actuar ante la globalización a la que estamos sometidos, tanto a la hora de sacar partido y aprovechar al máximo los impactos positivos, como saber convertir en mejorables, eliminando o reduciendo los matices negativos, intentando transformarlos.

Debemos de reflexionar que nos encontramos en una época cambiante, donde los límites no están definidos y el mapa conceptual de lo comunitario se desdibuja por las diferencias sociales, culturales y educativas de los distintos países que conforman nuestro mundo. Las desigualdades existentes rompen con la cordialidad, generando situaciones de injusticia social que las educadoras y los educadores sociales debemos conocer y tener presentes a la hora de planificar nuestros proyectos profesionales y grupos de población a los que nos dirigimos.

Nuestros ámbitos de actuación son sensibles, y no podemos olvidar que trabajamos con personas y sus derechos; por lo que el contraste de información, la formación, la creencia, la crítica y autocrítica, el desarrollo de criterio propio, el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y comunicativas… entre otros muchos principios y valores, han de hilar nuestro hacer diario.

La Educación Social educa para la vida, es transversal, lo que la hace una educación para todas y todos sin distinción de razas, ideologías, conocimientos, nivel económico… Por eso, debemos atender a la COMUNIDAD, donde toda la población tiene cabida y a la que hay que hacer entender la diversidad con la que nos encontramos, donde los extremos radicales son contraproducentes y prima la reflexión-acción. La Educación Social es una profesión TRANSFORMADORA, en la que el cambio social es su pilar fundamental.

Los problemas de valores, económicos, políticos y administrativos… deben de ser afrontados desde el mínimo detalle, puesto que con pequeños actos reivindicativos comprometidos por el bienestar comunitario se puede lograr, poco a poco, una calidad social, que haga que las personas rememos en la misma dirección y luchando por los derechos de la ciudadanía.

En el VII Congreso de Educación Social en Sevilla en el 2016, se potencian una serie de compromisos que promocionan una Educación Social transformadora implantando los Derechos Humanos y Sociales Fundamentales, fomentando nuestra visibilidad en el área política, exigiendo políticas sociales, de prevención y de igualdad, entre otros muchos. Este compromiso se puede consultar en la web de RES (Compromiso de Sevilla)

Mencionar también la Declaración de Lisboa (consulta: Declaración de Lisboa en inglés), aprobada este mes de Septiembre, donde se favorece una sociedad sostenible para todas las edades. Concepto que intenta equilibrar este momento de globalización que vivimos, y que además es comunitario, donde las personas educadoras sociales tenemos mucho que aportar, decir, proponer y trabajar.

Es muy complejo el aventurarnos a comentar si la población sufrirá más cambios, si serán positivos o negativos, si como ciudadanía estamos preparados y preparadas, y un sinfín de preguntas más. Lo importante es que en nuestro día a día profesional, velemos por la seguridad del cumplimiento de los derechos de las personas, informándonos y contrastando información para que las intervenciones en nuestros diferentes ámbitos sean lo más exitosas posibles; donde las habilidades sociales y emocionales sean un pilar fundamental para el desarrollo de las acciones, pues para nosotras es un principio básico que como profesionales, que trabajamos con personas que sentimos y padecemos, debemos tener presente.

Comentarios

Comentarios