Socializando las pérdidas...

A nadie escapa, que en los últimos dos meses, tanto a nivel estatal pero en Bizkaia especialmente, han acaecido distintos incidentes de carácter gravísimo, con el nexo de unión de juventud y parte de infancia, entre sus protagonistas. Aunque a decir verdad, en realidad si se le ha escapado a alguien. A un alguien tan representativo como sus cargos debieran indicar. Siempre hay personas, principalmente aquellas que forman parte directiva de las pertinentes administraciones intervinientes, que ni siquiera se han atrevido a dar el perfil. Que un representante de la ciudadanía, en los distintos estratos administrativos en los que concurran, se niegue a salir a informar y analizar lo que acontece en su villa, provincia o comunidad autónoma ante la opinión pública, merece cuanto menos una valoración de irresponsabilidad en toda regla. Es de justica subrayar la honrosa excepción de Dña. Mónica Arias, Fiscal Delegada de Menores; nos convenciesen o no posteriormente en mayor o menor medida sus explicaciones aportadas. Bravo. Ese posicionamiento avestrucil, impregna como no podía ser de otra manera, de cierta dejadez institucional y una manifiesta y posible reducción de daños políticos colaterales. Recuerden aquello de “no remover …” o aquella otra “recomendación” de un representante zamorano a un equipo socio-educativo: “Aquí no estamos para dar titulares. Estamos para evitarlos”. No le sorprenderá a nadie del ámbito social, que una vez transcurridos los hechos tan penosos y enormemente graves provocados por personas con minoría de edad legal (más que suficiente para responsabilizarse penalmente de sus actos), las distintas maquinarias gubernamentales conectadas con el ámbito de la Infancia y Juventud, principalmente circunscrita al entorno de la dificultad social, se han puesto a trabajar. A partir de, aunque se nos llene la boca hablando de la prevención. Las mismas maquinarias autocomplacientes, que meses...

REIMAGINANDO LA EDUCACIÓN...

Final de año con emociones encontradas, algunas lecturas pendientes y un compromiso ineludible por su relevancia y por que la apuesta lo merece. Reimaginando la educación (Paidós Educación, 2017) es uno de esos libros que cuando acabas de leer e intentas procesar reflexivamente todo el camino recorrido (anoten el término, el autor lo hace con enorme destreza y propósito), sigue revoloteándote por unos cuantos días, quizás semanas. Contradiciéndote. Desaprendiendo para volver a soñar. Acciones todas ellas, totalmente deliberadas y promovidas por Xavier Aragay, autor de este magnífico manual y almanaque pedagógico. 21 axiomas y retos para una escuela diferente, a través de una educación transformadora. De inicio nos topamos, como no podía ser de otra manera, con un profundo conocedor del ámbito educativo. Pero curiosamente llama la atención del manto literario con el que se cubre desde sus primeras claves reflexivas: ni mago, ni tecnócrata (aunque provenga de ella); sencillamente un dinamizador educativo. Su lenguaje, sus (intuidos) gestos y sus planteamientos, me retrotraen a un reciente encuentro con otro maestro, Cesar Bona: ¿un educador? No, un soñador. Un libro ágil, interactivo, muy 3.0. Habilidosamente hilvanado a través de la entrevista motivacional, el coaching incluso rezumando proyecciones desde el mindfulness, todo ello desde una mirada no dominante, provocadora. Cercano a nuevos procesos, como los de aprendizaje servicio (“tirar paredes para implicar a todos/as”) y pensamiento sistémico. Como buen revolucionario que se precie, defendiendo el cambio (anoten y hagán suyo este término, sin el cual no entenderán el libro), de abajo a arriba, buscando procesos de mayor horizontalidad y liquidez. Tejiéndose entre sus propios actores. No olvidemos, que aún hoy en pleno siglo XXI la escuela sigue siendo un lugar mejorablemente democrático. A saber: unos saben y enseñan y otros/as aprenden, reproductora del sistema, dificilmente combativa...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. Parte II...

Andrea es una joven castellonense de 20 años, dispuesta a disfrutar de la vida y de su familia. Pronto se acercan las navidades y en esas fechas, pretende pasarlas con los suyos, en un entorno más cálido y cercano, alejada a ser posible del reciente tormento relacional que ha padecido. Es 13 de Diciembre y nuevamente, acaba de recibir amenazas y un intento de atropello por parte de su expareja, un joven de 22 con varios capítulos actuales y pasados de violencia machista. Decidida, se dirige a la comisaria de Policía más cercana y pone en conocimiento de las autoridades competentes, dichos sucesos. 10 días más tarde, Andrea yace empotrada en una gasolinera, al ser raptada por su asesino y expareja; y estrellar este deliberadamente su coche. La maté porque era mía, que diría la canción. Y es que en España, parte de nuestra literatura escrita tradicional y musical, sigue teniendo la bochornosa honra de estar en vigencia. La conciencia y cultura machista más rancia y abominable, como herencia de nuestro pasado más turbio y segregador. 10 días. Ese es el nuevo marco temporal de la vergüenza. Y en medio, hordas de datos y estadísticas para arrojar mas confusión y bochorno a la historiografía del suceso: en la actualidad el ratio de protección policial establecida para personas en situación de riesgo es de 1 Policía por cada 70 mujeres (por cada 20, en el mejor de los casos, según la CCAA), el incumplimiento de ordenes de alejamiento por parte de los maltratadores sigue estando en niveles desproporcionados, los Juzgados especializados en violencia de género han cumplido diez años desde su fundación y continúan con un excedente de expedientes bastante importante, trasladándonos de alguna manera a la fatídica ambivalencia Justica tardía, justicia baldía. Un policía,...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. I...

Aurelia tiene 64 años y reside en un centro para personas mayores. Aquejada de unas dolencias, es trasladada en ambulancia al centro hospitalario de Úbeda (Jaén). Hasta allí es acompañada por una profesional de dicha residencia, quien realiza la gestión pertinente de entrada en el registro de Urgencias de dicho centro. 12 horas más tarde, Aurelia fallece: tumbada en una camilla de las Urgencias hospitalarias, sola, sin ser atendida, “ni localizada”. La triste noticia se asoma en estos días de felicidad artificiada, donde los reencuentros familiares y ejercicios de solidaridad composturado, van casi de la mano. Mientras los procedimientos judiciales deberán arrancar para dar respuesta a nuestra mecánica institucional, la reflexión moral y social necesaria, parece abocada a la afrenta exculpatoria, cuando no al escapismo más despreciable. No nos engañemos, desde el conductor de la ambulancia, hasta el personal residencial acompañante, la dirección de dicho centro, el personal administrativo sanitario de urgencias, pasando por el personal médico : celadores, auxiliares, enfermeros o médicas hasta los órganos rectores hospitalarios llegando incluso a los responsables políticos de Sanidad (autonómicos y estatales) , nadie absolutamente tendrá un llanto o motivo de autocrítica por la perdida de Aurelia. La más que (re)probable acción reflexiva recurrente, será la de definir cartográficamente en que eslabón de la cadena procedimental o protocolaria, tuvo lugar la fatídica disfunción por la cual Aurelia, permaneció sola y doliente en un centro sanitario durante medio dia. O como pérfida y castizamente relata nuestra literatura popular autóctona, puede sonarnos a aquello de entre todos la mataron y ella sola se murió. No es un caso aislado, por mucho que los procedimientos y protocolos que inundan nuestra geografía, hayan tenido a bien, solventar cientos o miles de problemáticas y casuísticas sociales o humanitarias. Son las formas, idiota....

Y LA MONTAÑA SE MOVIÓ….....

“Llamaré a una montaña- dijo el profeta; y cuando esta se acerque subiré a su cima, desde donde recitaré lo que tengo que contaros” Hubo de pasar un tiempo, hasta que el profeta, sin animadversión y con ánimo decidido, se atrevió a emprender el camino hacía aquella cumbre inmóvil, mientras recitaba en voz alta diversas oraciones y leyendas, en la soledad del transitar. ————————————- Vienen los últimos años, acercándose de una manera constructiva y muy necesaria, las sinergias y movimientos políticos y sociales necesarios para acabar de cristalizar la dualidad incuestionable de la Escuela y la Educación Social. A las ya asentadas realidades de Andalucia, Castilla La Mancha y Extremadura; se suman en los últimos meses las de Canarias y Baleares, aunque el gestación normativa y legislativita necesaria, aún deba de producirse con una mayor profundidad y desarrollo. En los diversos foros, Jornadas y encuentros mantenidos en torno a estos disasociables ámbitos, una de las ideas mas recurrentes que flotaba era la interrelación de los diversos agentes educativos y la innegable necesidad del trabajo en red, multidisciplinar y la liquidez entre los mismos; donde el marco de intervención socioeducativa traspasase las fronteras de los muros escolares. Si damos por válido, que uno de los axiomas prioritarios de nuestro actual sistema educativo debiera ser el de “fomentar el desarrollo de nuestras infancias y adolescencias, para la adecuada socialización en la vida adulta” o en resumidas cuentas “formar personas (autónomas, críticas, educación en valores….) no autómatas donde insertar contenidos”; no se puede entender la escuela del siglo XXI como un agente estanco, donde sus diversos estamentos trabajen en bloques y solo cuando se requiere, traspasar e interconectar esas sinergias. Quiero compartir con ustedes, una noticia que aunque sencilla en su exposición me parece lo suficientemente relevante...