El Adiós a una Generación de Trabajadoras/es Sociales Nov28

El Adiós a una Generación de Trabajadoras/es Sociales...

Quisiera con estas palabras recordar y agradecer a una generación de personas que, por motivos de salud y edad, están dejando este mundo aunque nos dejan su legado, su obra y sus recuerdos. Me estoy refiriendo en general a la generación nacida o que vivió sus primeros años en esa década triste, gris, silenciosa, represiva y sobre todo sembrada de hambre que fue la década de los cuarenta en el estado español. Y más en concreto a aquellos que encontraron su vocación (y posiblemente su salida personal) en transmitir el mensaje cristiano como sacerdotes o monjas más allá del territorio estatal y fueron a dar a lugares remotos y lejanos a sus familias en algún lugar de África o en Latinoamérica. Llegaron con 20 o 30 años a ciudades y barrios sin recursos, carentes de agua potable, electricidad, sanidad o educación. Desarrollaron su labor pastoral pero, sobre todo, es lo que quisiera resaltar, se dejaron las energías, la ilusión y la vida en su labor social, en su lucha por la mejora de la condiciones de vida de su entorno, siendo unos verdaderos trabajadores sociales en el sentido amplio de la palabra. Cierto es que su labor en el día a día tenía aspectos de mejora pero no nos dejemos llevar exclusivamente por la “profesionalidad”. Recientemente he pasado de visita por un proyecto en el que en su día estuve colaborando en una de las comunas de Medellín. Allí coincidí con varios religiosos de los que me refería en las palabras anteriores. Personas que con un conocimiento básico de enfermería se convirtieron en las enfermeras del barrio las 24 horas al día, o que tuvieron que dejarse la piel para que asfaltaran las calles, llegara el agua o la luz o construyeran una escuela....