QUÉ DIFÍCIL ES CUANDO TE TOCA A TI...

Me encuentro en un debate interno sin saber muy bien qué hacer. Hace unos días una persona bastante cercana me relató desolada una situación insostenible que estaba viviendo. Era un bucle de problemas que había estado tapando por tiempo insospechado y estaba haciendo mella en ella. Realmente no me sorprendieron los problemas que me comentaba entre sollozos. Por desgracia, son cotidianos en la educación social. Una madre con un hijo mayor de edad el cual tiene un trastorno mental diagnosticado y con medicación (que se la tome es otra historia), que desde hace 9 años tiene problemas de robos, consumos de marihuana, agresividad verbal e intimidación entre otros. Ella ha ido tapando todas las fechorías y delitos para que su marido no se enterase y echara a su hijo a la calle, pero en este momento está siendo chantajeada con cierta agresividad por su hija con contarle todo a cambio de dinero. Después de escucharla con atención y ella pedirme encarecidamente que no se lo cuente a nadie y que no hagamos nada, me planteo qué solución se puede dar a una persona que está sufriendo así. ¿Echar a su hijo de casa?, ¿Denunciar a su propia hija?, ¿Contar todos los problemas tapados para acabar con el chantaje? Y si así hiciera ¿Se acabaría el chantaje y los problemas? En ese momento empecé a ver lo difícil que es tratar un tema así desde tan poca distancia, y a tener un debate moral entre lo que creo que debería hacer y lo que estoy haciendo. Me veo dando consejos a esa mujer presa del pánico, de lo que debería hacer, de dónde debería acudir, pero no se cómo pasar a la acción. Creo que si actúo destapando ese entresijo de problemas le puede repercutir...

UTOPÍA DEL RECIÉN EDUCADOR...

Educación social : Ahora, cuatro años de carrera gracias a la reforma educativa llamada Plan Bolonia, que supuestamente sirve para equiparar e igualar los estudios a nivel europeo, pero luego ni siquiera aparece esta categoría en los estatutos. Después de los cuatro años cursados, te das cuenta de que todo eso es una forma de retener a los jóvenes entre cuatro paredes y retrasar la entrada en el mundo laboral para que no inflen las largas listas del paro. Nos encontramos que “sabemos de todo, pero no sabemos de nada”. Somos educadores sociales, como tantos miles, pero no estamos especializados en nada y todo aquello que sabemos es de manera teórica. Lo que nos ayuda realmente son las horas de prácticas que realizamos durante el curso, siempre que tengas suerte y te abran las puertas de par en par y te den la oportunidad de realizarte como profesional y aprender aunque sea de los errores. Cuando llegas al mundo laboral te das cuenta de la verdadera realidad, está muy bien la teoría, es muy importante para desempeñar nuestro trabajo, pero cuando realmente aprendes es cuando estás codo con codo con profesionales que te enseñan como llevan trabajando años. Nosotros llevamos la ilusión utópica de un recién llegado, donde crees que el Mundo se puede cambiar, que todas las personas con las que trabajamos tendrán un futuro maravilloso, que todas las normas se siguen a rajatabla, y que todas las normas, leyes, decretos son sagrados e intocables, pero no. Te das cuenta de que vas a contracorriente con tus ideas, que lo que debería ser no es y que desgraciadamente a veces no todas las personas terminan tan bien como nos gustaría y por lo que tanto se ha trabajado. Aprendes que en muchas ocasiones...

EDUCACIÓN SOCIAL: ¿PROFESIÓN DE RIESGO?...

“Joven psicóloga muere degollada por una paciente en San Juan de Dios, Palencia” Violeta Guarido Rivera fue asesinada al comenzar su jornada de trabajo por una paciente que tenía odio contra ella y contra su compañera psiquiatra, pero la fatalidad hizo que esa mañana fuera la última para ella. Al leer esta noticia, he puesto los pies en la Tierra, cuando en nuestra carrera profesional estamos tranquilos y acomodados, parece que se nos aparta la idea de peligro, de que no nos va a pasar nada, pero todas las personas que trabajamos en el ámbito de lo social-sanitario, no nos podemos olvidar de que trabajamos con y para las personas, y que estas como muchas otras, pueden convivir con problemas o dificultades, pasando a ser en ocasiones foco de ira o sufrir agresiones por parte de esos mismos. Somos conscientes de que tenemos posibilidades de sufrir agresiones, pero con los recortes esas posibilidades aumentan, por ejemplo, cuando los ratios no se cumplen, y un educador se tiene que hacer cargo de más personas de las que se puede ocupar y atender correctamente. ¿Por qué tenemos asumido que en nuestra carrera profesional podemos sufrir algún tipo de agresión y no corregirlo o poner remeció a esa fatalidad? Nuestra profesión está catalogada como una profesión de poco riesgo, y debería de catalogarse como profesión de riesgo, porque estamos en constante contacto con personas con todo tipo de problemas, y no tenemos ningún tipo de protección ante posibles agresiones, sólo nos sirven las contenciones, en el caso de que nos dé tiempo. Lo que más duele es que una compañera muera asesinada a manos de una paciente, y que esto se quede en el olvido, que no haya ningún tipo de cambio para poder mejorar la seguridad...