Ahmed y Hamma. Esto NO es un cuento de Navidad....

No lo negaré. Cuando abrí el stand, bien temprano, y empecé a llevar los productos y las cajas para recoger el dinero y les vi allí, sentados, en un banco, al lado del mismo, con un tipo que bebía una litrona, desconfié. ¿Vamos a tener que estar pendientes toda la mañana de que no se nos cuelen ninguno de estos dos a la txozna? A las 10:00 llegó la directora del centro de formación profesional. Este año habíamos quedado en que sus chicos y chicas colaborasen en la feria navideña sirviendo chocolate y bizcochos a cambio de la voluntad. Afortunadamente, un buen número del alumnado se había apuntado a la iniciativa. – Estos son Ahmed y Hamma y son los que cubrirán el primer turno de la caseta – los presentó. Eran ellos. Los chicos que estaban al lado de la txozna. Los jóvenes con sus pintas macarras y su color de piel. Y yo, con mis prejuicios y con la imagen que, día sí día también, se transmite de este perfil de chavales desde los medios de comunicación, desde nuestros círculos de barrio o familiares o de amigos incrustada en mi cerebelo. Les recibí y les expliqué en qué iba a consistir su labor. Ahmed y Hamma habían llegado media hora antes y se pusieron manos a la obra nada más arrancar el turno que les correspondía. Lo hicieron escuchando y proponiendo. Se arremangaron y se pusieron a organizar el stand y, cuando las primeras personas se acercaron a por un chocolate, les atendieron de forma más que amable. – Buenos días, guapa… Venga ese chocolate calentito… Venga, echa un eurillo más que con ese dinero se va a ayudar a un montón de niños que lo necesitan… Gracias, reina, eres un sol…...

Un brindis por vosotras y vosotros, o sea, un brindis por EducaBlog...

A Iñigo, aka Tote, le conocí en la universidad. En aquella segunda promoción de Educación Social de la UPV. Trato cordial, respetuoso pero, por entonces, sin mayores confianzas. En torno a cuatro años después de acabar la carrera, nuestras vidas volvieron a cruzarse. Esta vez el trabajo nos volvía a juntar. Iñigo acudía un par de veces por semana a un centro de jóvenes que yo coordinaba en Bilbao a hablar a los muchachos y muchachas de drogas y sexo. En un sentido preventivo, se entiende. Aquellos encuentros profesionales fueron afianzando una relación que, ahora sí, tomaba un cariz más personal. A Mertxe la conocí en ese mismo curro. Ella gestionaba otro centro de parecidas características en otro punto de la villa. Pizpireta, guasona, cachonda y con la cabeza muy bien amueblada, conectamos muy pronto mientras compartíamos pitillos en la terraza de Bidarte. Iñigo, Mertxe y yo empezamos a coincidir, sobre el año 2005, en que estaría bien dar una vuelta al trabajo que, por entonces, se estaba llevando a cabo con los jóvenes. Pararnos a reflexionar sobre cómo poder hallar esa otra cara, la cara B. Fruto de ello decidimos asociarnos, más o menos, y creamos B-SIDE Elkartea. Creamos algo sin saber muy bien para qué o qué hacer con ello aunque los objetivos los distinguiésemos a lo lejos. A Jon le conocí en 1º de BUP y, desde entonces, es mi amigo. A Raúl le conocí dos o tres años después, hablando de Oasis y su “Wath’s the story (morning glory)?” y, también desde entonces, es mi amigo. Jon y Raúl, también amigos, deciden unirse empresarialmente en una PYME llamada Eutec, proyecto basado en la creación de sitios web. En un café o cerveza, yo le cuento a Jon lo de B-SIDE...

Cifras y letras

Las cifras. “Un 33% de la población infantil española vive en riesgo de exclusión social”. “Una de cada cuatro mujeres mayores de 35 años es parada de larga duración”. “Dos de cada cinco hogares españoles se mantienen gracias a la pensión de los abuelos”. Etcétera. “Son, por ahora, números. Los números sirven para saber lo que ya sabemos: para convencernos de lo obvio. Los respetamos, creemos que dicen la verdad. Los números son el último refugio de la verosimilitud contemporánea. Y son, también, el mejor modo de enfriar las realidades: de volverlas abstractas. (Es la primera vez en la historia que hay datos tan duros, cifras tan aproximadamente precisas sobre los habitantes del mundo: su cantidad, su distribución, su riqueza, sus enfermedades, sus trabajos. Quizás en 50 años el nivel de información actual nos resulte paleozoico, pero nunca hubo nada igual: un mundo pensado como números, explicado – aparentemente explicado – por sus números. Los manejan los grandes organismos internacionales, las corporaciones, los gobiernos del Primer Mundo. Los usan para lo que siempre se usaron los saberes: consolidar diferencias, construir poder, imaginar futuros que les parecen convenientes)”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 126. 2015. Anagrama) Estadísticas, números, datos, generalizaciones. Necesarios, sí, pero, a la vez, cosificadores. Silenciadores. Creo que cuando se abusa de lo cuantitativo para exponer problemáticas personales, sociales, humanas…éstas se minimizan, se diluyen. No desaparecen, claro, porque son estos números los que, en cierta forma, empujan (o deberían empujar) a las instituciones a actuar. Pero se esconden. No es lo mismo, en definitiva, hablar de uno de cada tres que hablar de Esteban Fernández, parado de larga duración, casado con tres niños de 6, 8 y 10 años, que acude semanalmente a la sede del Banco de Alimentos de su ciudad a...

IMAGO (ATENCIÓN: SPOILERS)...

IMAGO es contar historias, a través de la fotografía, de personas que se desnudan ante una cámara y que el fotógrafo escucha sin paternalismo e interpreta con el fin de jugar con el espectador último. IMAGO surge después de que un álbum de fotos de una entidad dedicada a la intervención social, compartida en una red social, nos removiese y nos llevase a pensar que estaría muy bien que todo el mundo se removiese así. O aún más. IMAGO es la digna reacción a discursos visuales clásicos sobre nuestro mundo y también a las imágenes bertinescas (¡grande, Asier!) que últimamente acostumbran a devolvernos desde muchos medios. IMAGO es emoción en estado puro. De los Educadores y de los Educandos, a la par, en el mismo medio, formato y plano. Emociones humanas filtradas por un obturador y devueltas con gran gusto artístico y estético y que nos permiten jugar al Quién es Quién. IMAGO es un nuevo proyecto, capitaneado por EducaBlog y dirigido por el fotógrafo David de Haro, en el que volvemos a presentar a la ciudadanía, esta vez mediante la fotografía, qué hacemos los y las Educadoras Sociales, en los muchos y amplios campos en los que trabajamos. IMAGO, al menos en esta versión inicial, cuenta con la participación de un montón de entidades a las que les estamos eternamente agradecidos por su colaboración y por dejarnos entrar un poquito en la vida de las personas con las que trabajan. Sí, leyendo esto ya os he desgranado, grosso modo, el contenido del vídeo-presentación de IMAGO que encabeza este artículo. Pero, a pesar del spoiler, no dejéis de verlo. Y es que el curro que han hecho nuestros amigos de TwoBaskos, el impacto emocional de su vídeo le da cien mil vueltas a estas...

ES*

Hoy hace justo una semana de que mis compañeros de EducaBlog y yo desembarcásemos en la preciosa ciudad de Sevilla para asistir al VII Congreso de Educación Social. Hoy hace justo una semana que arrancaba el evento más importante dedicado a nuestra profesión, un espacio en el que nos sumergimos durante tres días para reflexionar en torno a una labor que, aunque parece que a algunos les sigue pareciendo joven, ya cuenta con un gran recorrido y, lo que es mejor, con mucho desarrollo por delante. Ejes, ponencias, comunicaciones, conclusiones, talleres, etc… De las que sacar más o menos jugo, en función del emisor y del receptor. Pero, sobre todo, espacio de encuentro, de abrazos y de charlas; de conversaciones en pasillos que, como suele ocurrir en este tipo de eventos, suelen ser más productivos, al menos emocionalmente, para buena parte de los y las asistentes. Hoy hace justo una semana que desembarcábamos en Sevilla, decía, y hoy aún sigo manteniendo frescos muchos recuerdos de lo acaecido durante aquellos días. En todo caso, no dedicaré este artículo a una crónica de lo vivido o a una exposición de lo aprehendido. Dicho cometido lo dejaremos para otros lugares. Hoy, simplemente, escribo estos tres párrafos para rememorar y, fundamentalmente, para introducir y compartir con todas vosotras y vosotros un regalo que nos trajimos de la capital hispalense en forma de poesía. Una poesía dedicada a la Educación Social, titulada ES*, escrita por la genial Begoña Escribano, que, a mi modo de ver, plasma de una forma bella lo que es este oficio y, por lo tanto, refleja, a su modo, mucho de lo acontecido en el mencionado evento. Gracias Bego y gracias a todos y todas las que seguimos encontrándonos en espacios como el del Congreso...