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Después de leer un documento sobre la evaluación en nuestro trabajo, destaco una frase que se refiere a los indicadores:
“Hemos procurado expresamente no contemplar situaciones ideales en el polo óptimo. Si así fuera, estaríamos proyectando sobre las/los jóvenes y contextos una imagen ideal, más allá incluso de lo alcanzado por personas bien integradas socialmente.”
Tras leer con detenimiento este texto, me quedé pensativo, analizando mentalmente si yo mismo no he incurrido en este extremo alguna vez. No en vano y sobre todo cuando estamos recién salidos de la facultad, es más común que tendamos a lo ideal, a lo utópico y eso en sí no es malo, incluso es necesario. Pero se vuelve problemático si nuestros objetivos son utópicos, y mezclamos el horizonte con los pasos, es decir, nos proponemos imposibles, lejanos, sin plantearnos los pasos pequeños, intermedios, más ajustados a la realidad.
En este sentido, nuestra vitola de cambiar el mundo se puede convertir en una carga muy pesada que nos lleve a la frustración.
En una sociedad en la que impera la imagen, quedan muy bonitos sobre el papel objetivos rimbombantes, como que los jóvenes dejen de consumir totalmente, que no corran riesgos e incluso que de no querer hacer nada, pasen a cursar una carrera universitaria.
Aún habiéndolo llevado al extremo, es cierto que a veces tendemos a diseñar objetivos nada ajustados a la realidad, más procesual, más flexible, más dinámica. De hecho, normalmente funcionamos por encargos de las administraciones, que nos encorsetan, y limitan nuestro realismo no políticamente correcto.
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Publicada por Tote el 10/03/2010
Categoria: Brainstorming, Educación Social, Reflexiones, Técnicas
Echando la vista atrás, a los años anteriores como Educador, me he dado cuenta de que tengo un síndrome.
No sé si será minoritario, o incluso una de esas enfermedades raras que sólo tienen unos pocos y que por tanto, pasan desapercibidas.
Os explico, yo tengo March-crisis, y es que todos los años por esta época, empiezo a sentir síntomas claros… Primero, empiezan las pesadillas, no descanso, tengo innumerables sueños estresantes, sueño con todo y con muchas cosas del trabajo y me levanto de mal humor.
Después empiezan los nervios. Estoy inquieto, tenso, aún pasando de cafés y demás excitantes… Entonces, suena el run-run en mi cabeza y la centrifugadora de ideas no para.
Voy avanzando en el día a día, y como todo el año, hay una de cal y una de arena, pero en este estado incipiente de March-crisis, los negros parecen más negros y entro en una barrena de negativismo.
Normalmente, se me suele pasar gradualmente, así empiezo a descansar mejor y comienzo a valorar en su medida las cosas positivas.
Aún así, siempre tengo dudas de que se vaya a pasar, incluso llego a pensar si esta March-crisis, enfermedad pasajera, va a evolucionar esta vez y se va a convertir en una enfermedad crónica.
Supongo que este es un riesgo de enfermedad laboral que no es tan raro…
Así hablando con una compañera, ella me dice que tiene la June-crisis y con mi amigo de Deusto, que tiene la October-crisis. Incluso conozco a un educador que desarrolló la enfermedad por completo y ahora trabaja como ebanista y según me comenta, está totalmente recuperado.
Me cuenta como sus síntomas fueron agravándose y como tuvo que cambiar de profesión al llegar a un punto de no retorno.
- Ahora duermo a pierna suelta – afirma sonriente.
Por mi parte, sigo sin descansar por las noches, esperando que en el próximo despertar remitan los síntomas y por este año se acabe la March-crisis.
Publicada por Tote el 5/03/2010
Categoria: Vomitonas
Hace tiempo que no comentábamos una película.
En este caso nos adentramos tras el objetivo de Lisa Azuelos, que dirige con bastante solvencia LOL. Es una película de adolescentes, es una película de adolescencia, sí… pero no sólo eso.
Es una película armada de humor, y lo que es más interesante, que muestra el paralelismo entre el mundo adulto y el joven, reflejando actitudes, miedos, errores, consumos, relaciones sexuales…
Siempre se suele hablar de estas cosas en relación a los y las adolescentes. Es más, parece que todas estas cosas forman parte del cóctel que cada adolescente lleva en su interior.
Así, en las películas se suele aludir a estos manidos y a veces injustamente prejuiciosos clichés. Siendo así, resulta fresco, incluso raro el ver como en una película se nos muestra la otra cara, se nos muestra como nuestros hijos e hijas, nuestros adolescentes, nuestras jóvenes, son reflejo de nosotros y nosotras mismas.
Lo que pasa es que, en una relación asimétrica de poder, sus fallos parecen más obvios y sus meteduras de pata, menos justificables.
Al fin y al cabo, somos tremendamente humanos, jóvenes y adultos.
Quizá a alguien le parezca una obviedad, pero creo que no está de más recordarlo y en mi opinión, esto queda bien reflejado en esta película.
Os dejo en compañía de Lola… Una adolescente tan adulta como su madre adolescente…
Publicada por Tote el 28/02/2010
Categoria: Educación Social, Juventud, Recursos, Vídeos
“No es fácil bailar con la vida” decía para sí Nico Arnaz, mientras esperaba los resultados sentado en la fría silla de poliuretano gris.
La paciencia es un bien preciado, que siendo un viejo conocido, es difícil dominar.
En esto de educar, a pesar de los corsés evaluativos, todo fluye en un ir y venir, como un cauce de un río jalonado de meandros.
Me siento ante la luz que proyecta la pantalla y en mi cabeza se amontonan a borbotones recuerdos de grupos y personas, de situaciones…
Recuerdo, cuando todavía dando mis primeros pasos en esta profesión, me tocaba dar la segunda sesión de talleres en un instituto. Comencé primero, con la clase que se portó “bien”, para continuar después con la que se portó “mal”. Bueno, el caso es que, como en el mundo al revés, los pies encima de la cabeza, el grupo con él que tan bien había ido la semana anterior, estaba excitado, insoportable y en cambio, el grupo con él que me tocó lidiar, se convertía en un remanso de paz, en un colaborador ex enemigo.
No entendía nada, ¿cómo de una semana a otra podía haber un cambio tal?
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Publicada por Tote el 22/02/2010
Categoria: Reflexiones
Mi trabajo me gusta, me motiva, disfruto haciéndolo, otra cosa es llegar a fin de mes.
Mientras mis padres me acogieron en una más que generosa prórroga de su tutela, las cuentas estaban en positivo y no podía vislumbrar ningún tipo de estrechez.
Pero, que le vamos a hacer si me dio por emanciparme e irme de alquiler. ¡No te vayas! Me decían mis progenitores compungidos. No en vano era la última ave torcaz que volaba del nido.
Había llegado la hora de despegar. Había llegado la hora de quitarse la protección y de salir tal cual, como educador que soy, a enfrentarme con la vida o a vivirla, como queráis verlo.
Hace años, cuando aún rondaba la veintena, estuve estudiando fuera, aunque eso si, sin renunciar al cordón umbilical que me unía a mis padres. Aquella experiencia me gustó, me llenó y me sirvió de prueba y como referencia con respecto a mi futura vida fuera del hogar.
Mas, como toda prueba que se precie, sólo sirve de orientación, a veces muy vaga, de lo que pueda ocurrir.
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Publicada por Tote el 10/02/2010
Categoria: Brainstorming, Vomitonas, ¡Denúncialo!
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