Posteado en 'Brainstorming'

Buscando el Eje de la Intervención

Buscando el Eje de la IntervenciónDespués de leer un documento sobre la evaluación en nuestro trabajo, destaco una frase que se refiere a los indicadores:

“Hemos procurado expresamente no contemplar situaciones ideales en el polo óptimo. Si así fuera, estaríamos proyectando sobre las/los jóvenes y contextos una imagen ideal, más allá incluso de lo alcanzado por personas bien integradas socialmente.”

Tras leer con detenimiento este texto, me quedé pensativo, analizando mentalmente si yo mismo no he incurrido en este extremo alguna vez. No en vano y sobre todo cuando estamos recién salidos de la facultad, es más común que tendamos a lo ideal, a lo utópico y eso en sí no es malo, incluso es necesario. Pero se vuelve problemático si nuestros objetivos son utópicos, y mezclamos el horizonte con los pasos, es decir, nos proponemos imposibles, lejanos, sin plantearnos los pasos pequeños, intermedios, más ajustados a la realidad.
En este sentido, nuestra vitola de cambiar el mundo se puede convertir en una carga muy pesada que nos lleve a la frustración.

En una sociedad en la que impera la imagen, quedan muy bonitos sobre el papel objetivos rimbombantes, como que los jóvenes dejen de consumir totalmente, que no corran riesgos e incluso que de no querer hacer nada, pasen a cursar una carrera universitaria.

Aún habiéndolo llevado al extremo, es cierto que a veces tendemos a diseñar objetivos nada ajustados a la realidad, más procesual, más flexible, más dinámica. De hecho, normalmente funcionamos por encargos de las administraciones, que nos encorsetan, y limitan nuestro realismo no políticamente correcto.

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Publicada por Tote el 10/03/2010
Categoria: Brainstorming, Educación Social, Reflexiones, Técnicas
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Amor Paterno: Especie Protegida

Amor Paterno: Especie ProtegidaDesde hace dos años vengo participando activamente en varios Cursos de Resolución de Conflictos y Mediación en el ámbito familiar y social. Hay que reconocer que está de moda y gusta mucho eso de analizar, reflexionar y diseccionar nuestra relación de adultos con y para nuestros hijos/as. Los medios contribuyen aún más al efecto tremendista, de que vamos camino de fraguar una próxima generación perdida con tanto Ni-ni, Nanny o Big Brother.

Anoche, mientras esperaba invernal y pacientemente al autobús que me recogía a casa, me acordé de algo: ¿Dónde están los padres? Antes, hace años, cuando uno era crío, recuerdo aquello de la repartición marcada de roles en el ámbito familiar; donde la madre acudía a cuantas reuniones escolares hiciesen falta, además de ocuparse del mantenimiento y economía domestica, mientras el padre se encargaba de trabajar fuera y “traer el pan” a casa.

La excusa ya no es válida en esta nueva sociedad neoliberal. A excepción hecha de estos dos últimos austeros años, tanto padre como madre es muy posible que trabajen fuera de lo doméstico y las tareas y responsabilidades familiares debieran igualmente ser repartidas. En los cursos, acuden regularmente una media de 12 madres y 3 padres. Padres en extinción, que o no se preocupan (que entiendo que quizás sí, pero dentro del ámbito más familiar) o no se ocupan. En las presentaciones escolares del presente curso, un servidor y otro compatriota, fuimos la única representación masculina de dicho evento; incluyendo en mí responsabilidades profesionales. O sea, que sumen solamente un varón de 30.

Le oía a Jodorowsky clamar por ello ya hace unos años: “temo por la salud del amor paterno. El materno está muy consolidado y arraigado, pero el amor paterno debe ser cuidado y regado”.

Además de haberse extendido en la sociedad en general a través la historia, muchos expertos coinciden en afirmar, que nace en inferioridad respecto al amor de una madre. Un cordón umbilical que perdura cual corpore in sepulto, por los días de los días. Arraigo casi inmortal, entre una madre y sus vástagos, basado en ocasiones en lo que se ha venido a llamar amor incondicional (a diferencia del paterno: amor condicional)

Echemos la vista en nuestro entorno socio-laboral más cercano: ¿Cuántos padres acuden a las entrevistas con el educador familiar? ¿Cuántos padres veis en las casas, cuando realizáis las visitas domiciliarias? ¿Cuántos padres se comprometen con la acción y solución a sus dificultades familiares o personales? ¿Cuántos padres visitan a sus hijos/as en los centros terapéuticos? Quizás no sea momento del Cuántos, sino del Cómo. Qué padres tenemos ahora y qué padres nos esperan en el futuro. Espero que con mucho amor y mayor participación, esto se quede en una sola reflexión anecdótica. Yo por si acaso, me quedo con el recuerdo de un padre silencioso pero entregado, que encontró nuestro querido compañero Gabi el pasado lustro.

Publicada por Asier el 16/02/2010
Categoria: Brainstorming, Familia, Reflexiones
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Educador, ¿Cuestión de Cuentas?

¿Cuestión de Cuentas?Mi trabajo me gusta, me motiva, disfruto haciéndolo, otra cosa es llegar a fin de mes.

Mientras mis padres me acogieron en una más que generosa prórroga de su tutela, las cuentas estaban en positivo y no podía vislumbrar ningún tipo de estrechez.

Pero, que le vamos a hacer si me dio por emanciparme e irme de alquiler. ¡No te vayas! Me decían mis progenitores compungidos. No en vano era la última ave torcaz que volaba del nido.

Había llegado la hora de despegar. Había llegado la hora de quitarse la protección y de salir tal cual, como educador que soy, a enfrentarme con la vida o a vivirla, como queráis verlo.

Hace años, cuando aún rondaba la veintena, estuve estudiando fuera, aunque eso si, sin renunciar al cordón umbilical que me unía a mis padres. Aquella experiencia me gustó, me llenó y me sirvió de prueba y como referencia con respecto a mi futura vida fuera del hogar.

Mas, como toda prueba que se precie, sólo sirve de orientación, a veces muy vaga, de lo que pueda ocurrir.

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Publicada por Tote el 10/02/2010
Categoria: Brainstorming, Vomitonas, ¡Denúncialo!
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SOS Jóvenes Violentos

SOS Jóvenes Violentos

Leo una noticia local en el periódico. Aluden a una pelea entre jóvenes en la que alguno de los mismos resultó herido. Según parece, un grupo numeroso de jóvenes se enfrasco en una violenta reyerta en la que no faltaron botellas ni palos.

Leyendo estas líneas, no pude sino pensar que esperaba que ninguno de los jóvenes con los que trabajo, estuvieran implicados.

Me acuerdo cuando empecé a trabajar como un joven me contaba con gran énfasis, alguna de las peleas en las que había participado, barrio contra barrio. Estos “piques”, de hecho, no son nuevos y ya en generaciones anteriores se oían historias sobre las peleas entre este barrio y este otro.

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Publicada por Tote el 27/01/2010
Categoria: Brainstorming, Juventud, Reflexiones
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Síndromes

SíndromesTanto los Educadores Sociales, como nuestros compañeros de viaje pedagógico, es decir, Psicólogos,Trabajadores Sociales, Profesores, Animadores o Psiquiatras, tendemos a ser escépticos y bastante reacios a las etiquetas, a las generalizaciones o a los diagnósticos clínicos. El ser humano tiene tanto de magia que lo que era a las 8 de la mañana, ya no hay ni rastro de ello a las 3 de la tarde. La individualización de cada persona, cada vivencia, cada caso, hace de ello una realidad insustituible e intransferible a otras personas, vivencias o casos. No se pueden extrapolar los tesoros característicos de cada cual, por metodología o funcionalidad de las profesiones, dado que categorizarlo todo nos llevará en algún momento del camino a errar, y en el peor de los casos a estigmatizar.

Hoy voy a romper esa norma profesional no escrita. Llevo queriendo escribir algo, desde mi realidad laboral más cercana, acerca del Síndrome de Münchhausen. Desde hace tiempo, mejor dicho, desde que lo oí por primera vez hará unos dos años, me entró la curiosidad más perversa y humana de ahondar en esa enfermedad de difícil reconocimiento. Personal y profesionalmente, quería indagar más sobre nuestros miedos y nuestras obsesiones. Conocimiento que permita adentrarme, aunque solo sea literatura profesional, en las relaciones humanas y sus nefastas consecuencias socializadoras de no mediar la mesura, el sentido común y el campo de autonomía o desarrollo necesario para cualquiera, más aún siendo un niño/a. En esta ocasión me ocupa, el síndrome por poderes; una enfermedad caracterizada por la sobreprotección de los padres hacía sus hijos/as, previniéndoles de todos los elementos nocivos externos al círculo familiar. Padres que entienden como elementos nocivos, todas las condiciones habituales de vida y convivencia en una sociedad urbana como la actual: posibles peligros de la calle, ir solos al colegio, psicosomatizar enfermedades, ahondar en fragilidades personales de cualquier tipología, la psicosis por los transportes públicos y el acompañamiento generalizado, concepción de enemistad o maldad hacía el resto de personas.

Si no lo veo, quizás no lo hubiese creído del todo. Hubiese justificado algunas de esas precauciones o hubiese pensado que el interlocutor me estaba exagerando la realidad. No sé vosotros, pero el haber indagado en el Síndrome, a mí me ha servido de mucho. Conozco un poco mejor a la familia que tengo frente a mí y comprendo por las dificultades que puedan pasar. Pero, negándolo u obviando esa problemática (porque es un problema muy dañino para todos y cada uno de sus miembros) no les voy a ayudar mucho. Ante las discusiones, más razonamientos. Ante las acciones dañinas mas sentido común y ante acciones sobreactuadas o psicosomatizaciones, indicaciones más firmes dándole la seguridad en sí mismos que tanto neces(solic)itan.

Al psiquiatra familiar de referencia no le gusta hablar de este Síndrome. Argumenta bien sus dudas o desconfianzas y relata su posicionamiento en otra dirección. Es lícito y lo respeto enormemente. Es el profesional y mayor entendido en dicha materia. Pero no lo comparto. Nuestra diferencia radica principalmente en que dichas visiones divergentes, son concebidas desde las propias vivencias personales y educativas diarias durante el tiempo de convivencia (mi caso) y el conocimiento profesional, sumado a la hora de relación mensual horaria que mantienen en consulta (el suyo). Él lo estudia y conoce desde el laboratorio, pero yo lo veo a diario desde la jaula. ¿Dos visiones distintas de una misma circunstancia o dos circunstancias distintas de una misma familia?

Publicada por Asier el 10/01/2010
Categoria: Brainstorming, Reflexiones, Técnicas
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