Posteado en 'Diario de un Educador'
Hoy contamos con una nueva firma en el EducaBlog, el Blog de la Educación Social. Corresponde a Olatz, una chica que acaba de realizar unas prácticas como Educadora en un piso de menores y que ha querido compartir su experiencia con nosostros y, evidentemente, con todos los lectores y lectoras de este espacio. Esperemos que en los próximos episodios de su vida laboral se siga acordando de esta su web. Os dejo con Olatz:
Hace ya unos meses que tuve la suerte de empezar mis prácticas como Educadora de Menores en un hogar de acogida. Anteriormente he trabajado con otros colectivos pero, al igual que cada persona es un mundo, cada ámbito de esta profesión entraña una forma distinta de intervenir y éste especialmente.
En primer lugar, he de agradecer la acogida por parte de un fantástico equipo educativo de profesionales con implicación, dedicación y, sobre todo, vocación en el día a día con los menores ya que, a mi parecer, en esta profesión son pilares y herramientas básicas.
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Publicada por Olatz el 25/05/2010
Categoria: Diario de un Educador, Reflexiones
Todo blanco… Norte, sur, este, oeste, arriba, abajo… Todo blanco, por más que frunciera el ceño mientras colocaba la mano sobre los ojos… Todo blanco, desde mis pisadas, hasta mi sombra, fundido blanco… Como si un fuerte viento lo hubiese borrado, arrasado todo… Incluso el tiempo.
Viento y tiempo, son dos palabras que tienen mucho en común. A simple vista, comparten sus tres vocales y además en el mismo orden.
Podría parecer, en principio, que esta coincidencia sólo responde al azar, pero si quitamos la piel de las palabras, vemos que desnudas, aún se asemejan más, como dos gemelas que comparten un antojo en el muslo.
Tiempo y viento, se funden en un baile. El tiempo sueña que es viento y que vuela sobre la tierra borrando huellas, rostros y momentos…
Ahora sopla casi de forma imperceptible, como un susurro que va arrastrando las células muertas con un hábil movimiento, cuál prestidigitador…
Ahora sopla fuerte, parece que quisiera borrarlo todo, desposeerlo de su materia, hacer rodar el mundo sobre si mismo, agitarlo, descolocarlo…quiere encontrarse a sí mimo al otro lado, pero se agita en una persecución que no termina… o quizá no termina hasta que agotado, se sume en una brisa de sueños, en los que se convierte en tiempo, tiempo que corre borrando nuestros pasos, nuestros saltos y nuestros tropiezos, implacable, sin marcha atrás, y sin esperar a nadie, como un trasporte de puntualidad suiza, al que no podemos llegar ni un segundo antes ni uno después.
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Publicada por Tote el 6/01/2010
Categoria: Diario de un Educador
Hay momentos en los que uno deja de escribir. A mí me ha pasado un poco esto con Diario de un Educador, ese hijo predilecto en el que he volcado mi gusto por escribir.
Sin saber muy bien cómo, llevo varios meses sin continuar la historia, dejando huérfano a Alex, en pleno proceso de cambio y dispuesto a emprender un nuevo rumbo.
La verdad es que es un tipo de historia, en la que tienes que invertir tiempo, muchas ganas y tener la mente medianamente clara.
Y quizá, como esta temporada he carecido un tanto de estas cosas, lo he dejado empantanado.
Si Alex tuviera más voz que la que le prestan mis dedos, seguro que se quejaría de tan mal padre.
En este momento, en un dilema me hallo: ¿debo seguir relatando la historia de Alex? Ni siquiera sé si alguien sigue sus pasos, si echa de menos su torpe andar.
Ni siquiera sé, si este vacío de varios meses ha debilitado la historia, quitándole todo interés.
Esta situación, me recuerda a las series de televisión que son maltratadas, relegándolas cada vez a horarios más intempestivos, e incluso apartándolas de la emisión hasta próximo aviso, como ocurrió con “Prison Break” en la última temporada emitida en la “Sexta”.
No sé qué hacer. Porque si vuelvo a recomenzar, no quiero hacerlo a medias, no quiero empezar, parar, y volver a arrancar.
La pregunta es ¿tendré el suficiente arrojo para dar el mejor Tote posible? Y ante este mar de dudas, ¿Alguien echa de menos a Alex?
Estoy indeciso, sobre todo en ciernes de un nuevo proyecto de B-Side.
Alex, ¿estás ahí?
Publicada por Tote el 16/11/2009
Categoria: Diario de un Educador, Vomitonas
Después de las fuerzas que me insufló Sonia en el Hattori, me presenté con fuerzas renovadas en el colegio. Pero este día me tenía reservada una sorpresa…
Por el pasillo, me crucé con Miriam como quien se cruza con los peatones anónimos, mientras tararea una canción que escucha en el Mp3.
Ya era hora de pasar página y asumir que no siempre hay una solución, que no siempre puedes entender, no siempre puedes ponerte en el lugar de la otra persona.
Me encontraba positivo, es como cuando te levantas como enganchado por un rayo de sol, que estira de ti, te llena de luz y como con un tic movido por el inconsciente, no paras de sonreír, mientras las legañas, la cara de morsa somnolienta, la saliva reseca en la comisura izquierda, te parecen maravillosas muestras de vida.
Así estaba yo, con ganas de disfrutar de mi día de trabajo y de la compañía de alumnas y alumnos.
Después de todo este positivismo, el más agorero pensaría que algo lo iba a estropear, pero en este caso, aunque pueda parecer raro, hubo tregua.
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Publicada por Tote el 4/05/2009
Categoria: Diario de un Educador
Seguro que todo el mundo ha pensado el mismo final para la frase (…buena cara), pero ya me gustaría a mí poder ponerla muchas tardes.
Cuando en tu trabajo, el tiempo es un condicionante muy importante, en esta temporada de continuos temporales, ciclogénesis explosivas, lluvias torrenciales, inundaciones y más nieve que en el ártico… se antoja poco menos que difícil esbozar una sonrisa, aunque sea leve, efímera, nimia.
La verdad es que es una lata, y nunca mejor dicho. En mi caso, que soy principalmente Educador de calle, es una “peazo lata”, pero aún así, te esfuerzas en seguir y buscar los recursos que puedas apañar.
En este trabajo, cuando nos pilla una tarde desapacible, iniciamos la búsqueda armados con nuestro paraguas fuertemente agarrado con cuidado de que el viento no descoyunte nuestra débil protección. Andamos al revés que las ranas, esquivando los charcos, si bien los vaqueros, empiezan a tener tonos oscuros fruto de la humedad.
Avistamos entonces, un pórtico-oasis en la lejanía y en un slalom de charcos, nos acercamos al cobijo de algunos chavales, cuando hay suerte.
Entonces, por lo menos tenemos un kit-kat, y podemos sonreír. Empezamos a intervenir con la cuadrilla, pero como hace tan malo y llega un compañero que se ha sacado el carné y tiene coche, se lleva a la tropa, y como los sitios están contados, nos quedamos con cobijo y sin chavales. Así, que nos armamos de nuevo con el kit antilluvia y seguimos nuestro devenir entre las calles y parques repentinamente despoblados.
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Publicada por Tote el 11/02/2009
Categoria: Diario de un Educador, Juventud, Técnicas, Vomitonas
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