Una mirada crítica a la profesión Educación Social. Mirada al pasado, presente y futuro....

Este artículo que presentamos a continuación es una transcripción literal de unas respuestas que las compañeras y compañeros de la comisión deontológica del CEESPV para tomar parte en una jornada al respecto celebrada el 22 de octubre de 2016. Tras releerlo y tras pedir permiso a la gente de dicha comisión, hemos considerado interesante compartirlo con la audiencia de EducaBlog. Esperemos que os guste. El 28 de diciembre de 2011 (y no a modo de inocentada) escribí un artículo en www.educablog.es titulado Ni clowns con malabares ni psicoanalistas de diván que, de alguna forma, podría dar algunas respuestas a las cuestiones que se nos piden para este encuentro del próximo día 22. Grosso modo, el post en cuestión viene a reflejar la sensación que yo tenía entonces (con 10 años de experiencia a mis espaldas) al respecto de la evolución que se había dado o se estaba dando (o se está dando) en nuestra profesión y que podría resumirse en un cierto proceso de burocratización, cuantificación, desconexión de la calle, etc… Otro gran titular que podría extraerse de este post que uso ahora de guía para contestar a estas preguntas que planteais, es el del hecho de que desde ahí trataba de acercar una especie de definición de lo que somos pero, curiosamente, haciendo hincapié en lo que no somos (ni animadores socioculturales ni psicoanalistas… Entonces, ¿qué somos?) Dicho lo cual e insisto, usando ese post como faro… – ¿Qué hemos aprendido? Respecto a los usuarios, hemos aprendido a desprendernos de herencias caritativas, asistenciales y paternalistas reconociéndolos como sujetos de pleno derecho que en unos momentos de su vida pueden necesitar del acompañamiento profesional de nuestra figura; asimismo, hemos aprendido a identificar ámbitos de actuación en los que poder desarrollar nuestra labor. Respecto a la sociedad/comunidad, hemos aprendido (a la fuerza, obligados por la propia evolución social) a adaptarnos a los cambios que ésta exige, a afrontar las nuevas realidades que han emergido, etc… Los profesionales y sus organizaciones hemos aprendido a ser eso, más “profesionales”. Nos lo creemos más, nos reivindicamos más, tenemos más idea de colectivo, de profesión y nos visibilizamos más, aunque esa visibilización no acabe de plasmarse, precisamente, desde el plano institucional, ámbito en el que, aunque sí que hay un mayor reconocimiento en la actualidad que el que había hace años, parece que se nos sigue situando en un plano inferior, al menos en cuanto a lo que supone de relación contractual, por ejemplo. Y es que a pesar de que la mayor parte de los servicios en los que las educadoras y educadores sociales trabajamos para instituciones o servicios públicos, lo hacemos subcontratados por los mismos. Esto requeriría el objeto de buscar un equilbrio entre dar un servicio a las administraciones y ser reconocidos sin perder el enfoque reivindicativo y transformador inherente a nuestra labor. Por último y, entiendo yo, que como evolución lógica de la profesión y de la propia titulación, la academia va entendiendo que también puede incorporar a sus estrados a educadores sociales que están en activo o que han estado en activo, es decir, poco a poco, ¡qué cosas!, se van incorporando educadores y educadoras sociales a dar clase en el grado de educación social. – ¿Qué tenemos que desaprender?, ¿Qué nos hace falta aprender? No sé si el verbo es desaprender. Pero sí creo que debemos impedir que la excesiva tecnificación (¿profesionalización, burocratización?) nos tape, nos oculte el fin último por el que trabajamos: las personas. Esto no significa que tengamos que caer en el otro extremo (ni en el voluntarismo, ni en las cacareadas “24 horas”, etc) o que debamos dejar de defender la profesionalización del colectivo en términos de derechos y demás… Con esto quiero decir – y salto a lo comunitario – que debemos volver un poco más a la calle, salir un poco más del despacho. Otro elemento relevante a tener en cuenta, sería...

IMAGO: Una mirada apreciativa a la educación social...

Nuestro compañero y amigo, Iñigo Martinez de Mandojana (Asociación educativa Dando Vueltas – Biraka), tiene a bien ofrecernos unos pequeños párrafos de reflexión despues de la presentación del proyecto en Vitoria-Gasteiz el pasado Jueves 07 de Junio, lo que le ha sugerido y hecho sentir este viaje fotográfico que significa IMAGO a través de la educación social y los protagonistas que lo conforman. Pasen y vean…o mejor aún, dejense llevar por la Imago-nación. Son varixs lxs que me han preguntado por el libro “IMAGO” y su extrañeza como fotolibro en una profesión donde lo normal es contar y relatar con palabras, informes, documentos y demás. Y tengo que reconocer que se me hace harto complejo darles una valoración o trasladarles algo a nivel narrativo sobre qué es IMAGO. Hoy escribo algo diametralmente diferente a lo que hubiera escrito hace una semana antes de escuchar a David y a Asier, con lo que una vez más me aventuro a escribir sin tener ni la certidumbre ni la seguridad de que lo que estoy escribiendo sea algo que pretendían los autores. IMAGO para mí es una foto a nuestro mundo interior. Es un fotolibro que retrata nuestra historia de vida personal y profesional, donde en cada página se despiertan un montón de sensaciones, emociones, episodios que algunxs hemos vividos en primera persona del singular. No son lxs mismxs actores/actrices, ni los mismo escenarios, ni la misma época, pero huelen igual, saben igual, se sienten igual. IMAGO es un Delorian. Un objeto transaccional que nos lleva a nuestra experiencia más interna de cuando cuidamos, contuvimos, miramos, sufrimos, nos emocionamos, escuchamos, nos enrabietamos, y con la que conectamos a través de esa historia fotográfica. A veces a toda página, a veces a dos, enmarcada de blanco, a veces...

Esta vez sí o sí

Tuvieron que pasar veintisiete años para que se produjera el reencuentro. Para ser sinceros, cinco años atrás tuve la oportunidad de abordarlo en la calle Bidebarri, a la altura de una tapicería que se cerraba por jubilación. En aquel instante dudé por un momento, inseguro de sí lo conocía o no… bueno, si he de ser honesto, reuniendo el valor necesario para vivir un reencuentro imaginado con anterioridad, y que me producía temor y ansiedad, tal cual como me sucedía en el momento en el que subía el telón del teatro Gurea. Yo iba hacía mí casa acompañando a mi ama cuesta abajo y él pasó a mí lado con paso tembloroso y ligeramente encorvado por el peso de los años y de sus vivencias. La agitación que se despertó en aquel instante, me duró unos diez minutos. Mientras tanto, hablaba sin saber muy bien de qué. Mi mente se quedó anudada a ese momento, a esa oportunidad perdida. Me avergonzaba de no haberme atrevido a decirle cuán importante había sido para mí su persona. 31 de mayo de 2018, presentación de IMAGO…Después de compartir tarima y escenario en la puesta de largo del último proyecto de Educablog y David de Haro, después de soltar los nervios de enfrentarme una vez más al público… después de saludar y atender a amigos y conocidos… le vi. A tan sólo unos pasos de mí, allí estaba… tal y como lo recordaba cinco años atrás, canoso y huesudo, pero a la vez siendo el mismo profesor de teatro de treinta y tantos años que me ayudó a vencer la timidez. Da la casualidad de que en la presentación de IMAGO estuve hablando de mi reflexión personal sobre el acompañamiento en la educación social. “Quién acompaña puede necesitar...

Y, ¿CÓMO SE FOTOGRAFÍA EL VÍNCULO?...

El mismo día de mayo que a mí me toco “predicar” en la nueva Facultad de Educación de Bilbao (UPV-EHU) sobre los “profesionales inútiles” (en el 20 aniversario de la puesta en marcha de la Educación Social), Asier me regaló “Imago”. Coincidencias de la vida, yo hablé de las miradas y este pequeño libro también habla de ellas, aunque son miradas que sirven para enfocar una cámara, recogidas en retinas digitales. El libro y yo, creo que defendemos como esencia de la profesión el saber mirar. En la conferencia insistí en que la educación social se definía por una “forma singular de estar, mirar y atender”. Ni en la práctica profesional ni en la cámara que registra vidas, caben las etiquetas, los indicadores de riesgo ni la beneficencia que pixela colores para crear buenas impresiones. Imago nos recuerda que, con cámara o sin ella, siempre somos espejo. La mirada de nuestros ojos o la foto que devuelven al otro la dignidad de una persona que existe, que no se diluye en el paisaje, que es vista como persona. La mayoría de las veces no hace falta que hablemos. Miramos receptivos e interesados por saber de otras vidas. Al mirar vemos y retratamos retazos de historia con argumentos, damos existencia a sus relatos. Miradas y fotos intentan decir a la otra persona “tu me importas”. Como cualquier foto de una persona querida colgada en la habitación, vamos acompañando recorridos, tiempos y etapas. Estamos allí y a ratos, cuentan con nuestra ayuda. Nuestro expediente se compone de imágenes y no de informes, tratando de imaginar la cara que pondrá la persona o el grupo cuando sugerimos un itinerario, una propuesta de cambio, una ilusión vital diferente. Como las cámaras automáticas, no podemos dejar de obligarnos a...

EducaBlog plantea un imaginario gráfico de la Educación Social a través de IMAGO...

“Acompañamos vidas mientras vivimos y en ese encuentro es imposible diferenciar quien sabe de quien no”. La cita, del Educador Social Asier Gallastegi, abre IMAGO, nuevo proyecto editorial de la plataforma EducaBlog (www.educablog.es) que verá la luz el próximo 31 de mayo y que, como en iniciativas anteriores, pretende acercar el mundo de la Educación Social a la ciudadanía. En esta ocasión el formato elegido para tal cometido es un fotolibro de 56 páginas que recoge una colección de instantáneas realizadas por el fotógrafo David de Haro (Barakaldo, 1976) en las que aparecen reflejados tanto profesionales de la intervención social, como las personas objeto de dicha práctica, así como momentos, lugares y escenas que cartografían esta actividad. Para el desarrollo de esta obra, se ha contado con la colaboración de un importante número de entidades que han abierto sus puertas al fotógrafo para indagar, a través de su cámara, las relaciones educativas entre ambas partes y para suscitar la reflexión y el debate en torno a la universalidad de esta práctica, proponiendo, además, un juego visual mediante el que el lector toma parte activa de cara a identificar(se) a los diferentes agentes implicados y a profundizar en las diferentes historias que las imágenes seleccionadas presentan. Así, la colección de fotografías que componen IMAGO plantea un recorrido poético y onírico, de gran emotividad, que invita al espectador a implicarse para tratar de extraer sus propias interpretaciones al respecto de las vidas de sus protagonistas (Educadores y Educandos), en los diferentes ámbitos en los que la profesión del Educador Social está presente. Las fotografías se complementan, en la parte final del libro, con ocho páginas en las que tanto los responsables de EducaBlog como el resto de profesionales participantes en IMAGO contextualizan la obra a partir...

Ya que me lo preguntas, querido… Conato de respuesta sobre la violencia protagonizada por menores...

Pues ya que me lo preguntas, querido pariente… ya que me lo preguntas, querida amiga… pues algo tendré que deciros, sí. Inquirís alarmadas por los últimos episodios violentos en los que han estado implicados menores de edad en nuestro entorno. Unos sucesos trágicos, impactantes. Y me preguntáis, por wathsapp, tomando un café, a ver qué está pasando, que a ver qué opino, si es normal esto, si se nos ha ido de las manos, que a ver qué hacemos con los angelitos (sic) a los que atendemos… etcétera. Y me lo preguntáis también, claro, ante los cientos de páginas, ante los numerosos artículos, frente a las numerosas conversaciones en la cafetería o en la pescadería… entiendo que lo hacéis buscando encontrar algo de claridad ante tanta maraña de opiniones… entendéis, supongo, que por el hecho de trabajar diariamente con chavales y chavalas, puedo aportar esa claridad que demandáis, que podré dar respuesta a la necesidad de explicar lo inexplicable… pero, ¿sabéis qué? Las respuestas no son fáciles, queridos. Siento informaros que, en estos casos (como en muchísimos otros), no hay varitas mágicas ni soluciones al alcance de la mano. Además, a pesar de ser expertos y expertas, también necesitamos digerir lo que está pasando. Leer, escuchar, hablar, tratar de entender. Pero bueno, ya que me lo preguntas, querida familiar, ya que me lo preguntas querido amigo… expondré una especie de vomitona que, con el paso de los días, he ido acumulando y que, espero, os pueda (y me pueda) servir… espero poder contestaros a algo de lo que nos planteáis en las siguientes líneas, aunque, como os decía, no os pueda dar grandes conclusiones o remedios y, además, quizá ni siquiera estéis de acuerdo con algunas de las cosas que leáis… Preguntáis, por ejemplo:...