VIVIR EL TRABAJO COMO PROFESIÓN...

Quizás sea producto de los años, pero me ocurre últimamente que estoy más interesado en mirar lo que soy y lo que hago para profundizar en lo que ya está ahí, pero no del todo resuelto, no del todo identificado, no del todo explicitado, expresado en palabras, que por seguir “acumulando” experiencias novedosas, formaciones de esto y de lo otro (aunque siga formándome), y no sé cuántas cosas más…bueno si lo sé…esas otras cosas más…pueden ser bicicletas viejas, bueno ahora se dice vintage! Hace unos días cayó en mis manos un material a través de uno de los “espacios relacionales en los que habito”, uno de esos micro-mundos en los que me nutro, crezco, comparto…Comencé a leer y enseguida me engancho porque parecía responder a algo que como educador social he vivido prácticamente desde el inicio, y ahora más mayor, me doy cuenta viven otras muchas personas de mi ámbito profesional y en otros ámbitos como pueden ser el sanitario, al que voy conociendo un poco más de cerca durante estos últimos años. En esas escasas páginas, no es más que un cuadernillo, se planteaba la cuestión de porque para referirnos a algunas actividades las denominamos trabajos y a otras las denominamos profesiones. Puede parecer una cuestión anecdótica de entrada y sin embargo, el autor me hizo caer en la cuenta de algunas evidencias que quizás en el día a día nos pasen desapercibidas, pero que terminan siendo la clave para contestarnos a porque algunas personas pasamos en un momento dado de percibir lo que hacemos como trabajo a percibirlo como profesión. Parece que la palabra “profesión” tiene una connotación diferente a la palabra trabajo incluso a la de oficio. A la palabra “profesional” se le dan por supuestas una serie de cualidades, de...

ética social en los programas de salud mental...

FLIPAS GAM, es un movimiento de activismo social y grupos de apoyo mutuo en salud mental, nacido en la CCAA de Madrid. Con sus acciones y reflexiones, tratan de acercarnos a una ética profesional y una pedagogía humanista a desarrollar o vincularse en las distintas manifestaciones, programas y centros donde se trabajen con personas que en algún momento, puedan manifestar alguna dificultad de salud mental. Un viaje por el acompañamiento personal y vinculante, de lo más apasionante. En un sistema de atención a la salud mental profundamente deshumanizado (y deshumanizador), lleno de violencias, jerarquías, desempoderamiento, control, abusos… las principales víctimas, por descontado, somos nosotras, locos y locas que nos vemos encerrados, atados, drogados forzosamente, estigmatizados, sin capacidad de decidir sobre nuestras vidas… pero quizá no seamos las únicas víctimas. A veces, los (desgraciadamente, aún pocos) profesionales críticos y rebeldes ante esta situación, también se ven cuestionados, atacados, amenazados y represaliados en sus puestos de trabajo. Muchos de nosotros, que hemos sido y muchos seguimos siendo, usuarios de estos servicios de salud mental, hemos conocido muchísimos profesionales distintos, y es difícil dar con la aguja en un pajar que es un profesional que nos respete, escuche, trate como si fuéramos personas (¿no lo somos?). Un buen profesional de salud mental cree en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades, en nuestra autonomía, y trabaja partiendo de ese punto. Nos transmite además esa confianza en nosotros y en nuestras posibilidades, confianza que a veces nuestro proceso, nuestro entorno y la larga lista de profesionales que nos han tratado con anterioridad se han encargado de minar y destruir. Un buen profesional de salud mental NO abusa del poder que el sistema le da sobre nosotros, nos explica, escucha, nos da espacio, repite las cosas si hace falta, no toma...

La educación social como oficio...

En el oficio de educar es esencial una gran dosis de vocación, nos guste o no. Y se sustenta más en la mirada humanista que en la ciencia, la tecnología, la ingeniería social y la técnica. Si bien en el día a día de muchos educadores sociales existe el deseo de poseer una tecnología precisa para actuar cuando aparecen los problemas, con la práctica uno se da cuenta de que no existen. O, por lo menos, es casi imposible extrapolarla más allá de la propia experiencia. Lo que da sentido a la tarea socio-educativa es que está poco definida, es intuitiva, se diluye en otras formas más complejas. Y justo por ello la educación social es un oficio apasionante, abierto, sin límites demasiado preestablecidos y con grandes posibilidades de crecer. Podríamos decir que la esencia de la educación social se vive, no se ejerce. Esa esencia hace tiempo que intenta ser modificada, porque hace años que intentamos definir nuestra identidad. La experiencia y el oficio mismo no siempre son muy bien vistos ni reconocidos: ni por el resto de profesionales del sector, ni por la propia administración e, incluso, tampoco por la universidad, que tiende a formas más ortodoxas desde el grado en educación social. La praxis y la formación en educación deberían construirse de forma simbiótica, dando forma a un trabajo de conjunto entre unos y otros. La metáfora nos permite desarrollar las ideas más significativas que se encuentran detrás de cada concepto de educación social: a) Nutriente de almas Se alimenta física y emocionalmente. b) Caminante infatigable. Se conduce desde una existencia estigmatizada hasta una vida normalizada y valorada. c) Enderezador de troncos desviados Si bien es un concepto poco actual y bastante sesgado, complementa el resto de visiones. d) Reparador de...

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #3...

¿Cuánta rehabilitación necesita una persona después de una operación a corazón abierto? Tiempo, no? ¿Por qué en lo emocional, personas que están haciendo procesos duros profundos, porque vienen de experiencias básicas de mucha ausencia, porque nuestra realidad social es injusta, que no son culpables de lo que les pasa (sólo responsables de su vida), tienen que hacer un proceso en 6 meses/2 años… Cuando llevan 25, 14 o 35 años viviendo de esa manera tan sobreadaptada? Marquemos plazos, por supuesto, pero seamos personas. Seamos personas serias, seamos personas profesionalmente competentes. Diseñemos procesos evaluables por supuesto, esa es una de nuestras responsabilidades, pero que el cumplimiento de nuestras herramientas no rompa la esencia. Y esto trabajando los contextos y en red. No sólo con los recursos especializados que tienen que ver con «el caso». Trabajemos lo comunitario, en la comunidad. Hacer estos procesos personales y grupales y hacerlos también teniendo en cuenta el entorno. Como un circo de 3 pistas. También la comunidad como generadora de procesos de presencias y ausencias. Yo hago el trabajo psicoeducativo, y tú eres la psiquiatra, tú el maestro de la niña, y tú de la asociación de mujeres en las que vamos a intentar que participe o del huerto urbano de su barrio…. Una manera de contar que si, yo estoy trabajando en lo emocional, pero que como participe en el huerto urbano, lo petamos. Esto si que es red, red que sostiene y que nutre. La imagen que me viene es la de onda concéntrica pero sería con gafas 3d. Sobre el trabajo en red llevamos muchos años y años. Nos cuesta trabajar en red. Igual es que no sabemos, igual es que no queremos, igual es todo… Pues no hay otra manera de trabajar con calidad. Si...

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #2...

¿Cómo es este tejer fino? Es un ESTAR QUE TIENE QUE VER con: – Estoy con una persona que tiene su historia, su dificultad y su posibilidad. Y que tiene derecho a tener su historia. – Con una persona que igual no ha tenido ninguna experiencia de relación significativa en la que se le ha recogido como otro/a . – Cuido que establezca una relación de confianza, me doy tiempo para ello, porque en cada caso es único, para a partir de ahí establecer una relación y hacer un proceso psicoeducativo. – Me muevo en sus contextos, cuido la relación, estoy presente, y la persona se da cuenta de que para mí ella también está muy presente. En ese juego de presencias se genera la posibilidad de poder acompañar su proceso. – Escucho, estoy muy atenta a lo que trae, a cómo se mueve, acojo, limito, confronto. Soy clara, honesta, le respeto. Respeto su ritmo, su necesidad, posibilidad. Lo que quiere y puede contar y lo que no. Le devuelvo con la distancia profesional, poniendo sobre la mesa también los límites de mi trabajo. Todo no puedo y además no quiero. – Tengo en cuenta la responsabilidad. De qué se puede responsabilizar en este momento? No pido lo que no se puede y si lo que creo que puede aquí y ahora. Tu de que te responsabilizas? Yo de esto…Yo también me responsabilizo de lo mío. – Respeto sus tiempos y lo que me cuenta, o su silencio. – Tengo delante la cuestión de la igualdad mujeres y hombres, tengo en cuenta el machismo estructural vigente, y cómo son estos procesos en el marco de la vulnerabilidad y exclusión. En qué contextos viven estas mujeres, sus pluses, cual ha sido su modelo. Las mujeres....

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #1...

Lo que voy a comentar aquí no es un discurso teórico sacado de la reflexión y el estudio de autores, años y años buceando en textos…. Es fruto de mi experiencia profesional, y de la reflexión compartida con muchas personas a lo largo de estos años. Sencillamente voy a contar un poco de mi experiencia de unos cuantos años. He trabajado tiempo de educadora, sin embargo, nada es casual, siempre he tenido la cabeza y el corazón en lo que les pasaba a nivel personal, a nivel de salud, a las personas con las que estaba. De la psicologia a la intervención social, y en la intervención social con mirada psico, con mirada emocional. Lo psicosocial, psicoeducativo, que curiosamente ahora está sobre la mesa (como nunca en jornadas y talleres, encuentros en los que sale esta palabra). Y todo esto situado en los barrios, en los contextos, en la comunidad. Voy a hablar de los procesos que hacemos con las personas que viven situaciones de vulnerabilidad social, exclusión social. Y de los procesos que tienen que ver con lo personal, con reconstruir su historia, con lo psicoeducativo, psico- social, cercano a lo terapeútico en cuanto a estar mejor, recuperar salud, posibilidad, fuerza, futuro. bienestar, recuperar mi historia de tal manera que no sea bloqueo, sino impulso. Tener en cuenta su historia vital y su momento actual, para seguir en la vida con otra mirada, CON OPORTUNIDAD DE CAMBIO. Y quiero hablar de este trabajo individual y grupal de reconstrucción, teniendo en cuenta los contextos como sanadores también. Las personas Estamos con personas que tienen experiencias de daño, ruptura emocional, que en muchos casos conlleva el título de enfermedad mental. Tienen mucha ausencia, de referentes adultos, de límites, orden, ritmo, de tranquilidad en casa, ausencia...