ética social en los programas de salud mental...

FLIPAS GAM, es un movimiento de activismo social y grupos de apoyo mutuo en salud mental, nacido en la CCAA de Madrid. Con sus acciones y reflexiones, tratan de acercarnos a una ética profesional y una pedagogía humanista a desarrollar o vincularse en las distintas manifestaciones, programas y centros donde se trabajen con personas que en algún momento, puedan manifestar alguna dificultad de salud mental. Un viaje por el acompañamiento personal y vinculante, de lo más apasionante. En un sistema de atención a la salud mental profundamente deshumanizado (y deshumanizador), lleno de violencias, jerarquías, desempoderamiento, control, abusos… las principales víctimas, por descontado, somos nosotras, locos y locas que nos vemos encerrados, atados, drogados forzosamente, estigmatizados, sin capacidad de decidir sobre nuestras vidas… pero quizá no seamos las únicas víctimas. A veces, los (desgraciadamente, aún pocos) profesionales críticos y rebeldes ante esta situación, también se ven cuestionados, atacados, amenazados y represaliados en sus puestos de trabajo. Muchos de nosotros, que hemos sido y muchos seguimos siendo, usuarios de estos servicios de salud mental, hemos conocido muchísimos profesionales distintos, y es difícil dar con la aguja en un pajar que es un profesional que nos respete, escuche, trate como si fuéramos personas (¿no lo somos?). Un buen profesional de salud mental cree en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades, en nuestra autonomía, y trabaja partiendo de ese punto. Nos transmite además esa confianza en nosotros y en nuestras posibilidades, confianza que a veces nuestro proceso, nuestro entorno y la larga lista de profesionales que nos han tratado con anterioridad se han encargado de minar y destruir. Un buen profesional de salud mental NO abusa del poder que el sistema le da sobre nosotros, nos explica, escucha, nos da espacio, repite las cosas si hace falta, no toma...

Juego e Imitación

El juego es una herramienta extraordinaria para desarrollar las capacidades sociales. Si estas capacidades las englobamos en los ámbitos del desarrollo humano de las áreas cognitiva, socio-afectiva y psicomotriz, podemos asegurar que el juego es el motor del desarrollo integral de la persona, de ahí que el espacio donde se integra y los elementos que intervienen en él sean sumamente importantes para su práctica, debido a la estimulación sensorial e intelectual que se intercambian durante el proceso. El juego propicia la participación colectiva e interacción entre iguales fomentando la socialización. Y ¿para qué sirve la socialización? para interactuar y establecer una conexión natural cuando nos relacionamos con las demás personas, por la que vamos adquiriendo normas, valores, costumbres, conocimientos culturales,…, los cuales nos ayudarán a formar la personalidad individual y colectiva que hará progresar a personas, sociedad y humanidad. La mayoría de los juegos estimulan la psicomotricidad debido a la necesidad de movimiento natural y el contacto humano. Se trata de una herramienta privilegiada para ser utilizada como elemento dinamizador e imprescindible en las diferentes etapas del desarrollo humano, en multitud de contextos y edades. Jugar inicia, de forma ascendente en nuestras vidas, la imitación entre seres humanos, la cual tiene un papel esencial en la educación y conciencia humanitaria. Se aprende imitando desde muy temprana edad. Si reflexionamos seriamente sobre nuestra forma de aprender, teniendo en cuenta que no somos perfectos, que nos equivocamos continuamente y que todo no lo podemos hacer bien, podemos intuir la gran responsabilidad que tenemos todos/as como ejemplos socioculturales a ser imitados/as, debiendo de cuidar nuestras acciones, aunque equivocarse y aprender de los errores también forma parte del juego y la imitación, resultando ser útil para continuar aprendiendo. Texto y fotografía: Juan Gabriel Rodríguez Laguna...

PROPUESTAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIAL...

Siendo más o menos conscientes de ello, al ejercer como Educadores/as Sociales se está haciendo política: los componentes personales, culturales, ideológicos, sociopolíticos, relacionales, educativos, etc. están siempre presentes en la educación social. Si se quiere ejercer la profesión con calidad, rigor y profesionalidad, buscando procesos de cambio social, se debe incorporar la reflexión sobre la política en la práctica diaria: ¿cómo afecta la política en los distintos ámbitos en los que desarrolla sus funciones el/la Educador/a Social? ¿Cómo se puede intervenir para proponer soluciones? ¿Tienen en cuenta los/as políticos/as las propuestas, ideas, iniciativas… de Educadores/as Sociales de cara a futuros gobiernos? En Galicia, en unos meses habrá elecciones autonómicas, y pensando sobre ello una cuestión comenzó a tomar forma en mi cabeza: ¿Y las propuestas desde la Educación Social? La Educación Social abarca un montón de ámbitos (menores, mujeres, diversidad funcional, dependencia, formación, ocio y tiempo libre, etc.), muchos de ellos nombrados en los programas electorales de las formaciones políticas, con más o menos intensidad y más o menos preocupación. Mucho se hizo en todos estos ámbitos, y muchísimo queda por hacerse. Estas son solo algunas propuestas “a bote pronto”, que habría que estudiar, trabajar y reflexionar en común: Respecto a los menores y la educación formal: es esencial, entre otros aspectos, que se tenga en cuenta la necesaria y urgente inclusión de la figura del Educador/a Social en los centros educativos (colegios, institutos); así como un pacto social y político por la educación (una educación de calidad, pública…); analizar la línea que se está marcando con los centros de protección y reforma de menores (externalizaciones, cierres…), etc. Respecto a las mujeres y la violencia de género, la figura del Educador/a Social puede ser referente esencial durante todo el proceso, acompañando, informando, orientando, asesorando…...

La educación social como oficio...

En el oficio de educar es esencial una gran dosis de vocación, nos guste o no. Y se sustenta más en la mirada humanista que en la ciencia, la tecnología, la ingeniería social y la técnica. Si bien en el día a día de muchos educadores sociales existe el deseo de poseer una tecnología precisa para actuar cuando aparecen los problemas, con la práctica uno se da cuenta de que no existen. O, por lo menos, es casi imposible extrapolarla más allá de la propia experiencia. Lo que da sentido a la tarea socio-educativa es que está poco definida, es intuitiva, se diluye en otras formas más complejas. Y justo por ello la educación social es un oficio apasionante, abierto, sin límites demasiado preestablecidos y con grandes posibilidades de crecer. Podríamos decir que la esencia de la educación social se vive, no se ejerce. Esa esencia hace tiempo que intenta ser modificada, porque hace años que intentamos definir nuestra identidad. La experiencia y el oficio mismo no siempre son muy bien vistos ni reconocidos: ni por el resto de profesionales del sector, ni por la propia administración e, incluso, tampoco por la universidad, que tiende a formas más ortodoxas desde el grado en educación social. La praxis y la formación en educación deberían construirse de forma simbiótica, dando forma a un trabajo de conjunto entre unos y otros. La metáfora nos permite desarrollar las ideas más significativas que se encuentran detrás de cada concepto de educación social: a) Nutriente de almas Se alimenta física y emocionalmente. b) Caminante infatigable. Se conduce desde una existencia estigmatizada hasta una vida normalizada y valorada. c) Enderezador de troncos desviados Si bien es un concepto poco actual y bastante sesgado, complementa el resto de visiones. d) Reparador de...

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #3...

¿Cuánta rehabilitación necesita una persona después de una operación a corazón abierto? Tiempo, no? ¿Por qué en lo emocional, personas que están haciendo procesos duros profundos, porque vienen de experiencias básicas de mucha ausencia, porque nuestra realidad social es injusta, que no son culpables de lo que les pasa (sólo responsables de su vida), tienen que hacer un proceso en 6 meses/2 años… Cuando llevan 25, 14 o 35 años viviendo de esa manera tan sobreadaptada? Marquemos plazos, por supuesto, pero seamos personas. Seamos personas serias, seamos personas profesionalmente competentes. Diseñemos procesos evaluables por supuesto, esa es una de nuestras responsabilidades, pero que el cumplimiento de nuestras herramientas no rompa la esencia. Y esto trabajando los contextos y en red. No sólo con los recursos especializados que tienen que ver con «el caso». Trabajemos lo comunitario, en la comunidad. Hacer estos procesos personales y grupales y hacerlos también teniendo en cuenta el entorno. Como un circo de 3 pistas. También la comunidad como generadora de procesos de presencias y ausencias. Yo hago el trabajo psicoeducativo, y tú eres la psiquiatra, tú el maestro de la niña, y tú de la asociación de mujeres en las que vamos a intentar que participe o del huerto urbano de su barrio…. Una manera de contar que si, yo estoy trabajando en lo emocional, pero que como participe en el huerto urbano, lo petamos. Esto si que es red, red que sostiene y que nutre. La imagen que me viene es la de onda concéntrica pero sería con gafas 3d. Sobre el trabajo en red llevamos muchos años y años. Nos cuesta trabajar en red. Igual es que no sabemos, igual es que no queremos, igual es todo… Pues no hay otra manera de trabajar con calidad. Si...

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #2...

¿Cómo es este tejer fino? Es un ESTAR QUE TIENE QUE VER con: – Estoy con una persona que tiene su historia, su dificultad y su posibilidad. Y que tiene derecho a tener su historia. – Con una persona que igual no ha tenido ninguna experiencia de relación significativa en la que se le ha recogido como otro/a . – Cuido que establezca una relación de confianza, me doy tiempo para ello, porque en cada caso es único, para a partir de ahí establecer una relación y hacer un proceso psicoeducativo. – Me muevo en sus contextos, cuido la relación, estoy presente, y la persona se da cuenta de que para mí ella también está muy presente. En ese juego de presencias se genera la posibilidad de poder acompañar su proceso. – Escucho, estoy muy atenta a lo que trae, a cómo se mueve, acojo, limito, confronto. Soy clara, honesta, le respeto. Respeto su ritmo, su necesidad, posibilidad. Lo que quiere y puede contar y lo que no. Le devuelvo con la distancia profesional, poniendo sobre la mesa también los límites de mi trabajo. Todo no puedo y además no quiero. – Tengo en cuenta la responsabilidad. De qué se puede responsabilizar en este momento? No pido lo que no se puede y si lo que creo que puede aquí y ahora. Tu de que te responsabilizas? Yo de esto…Yo también me responsabilizo de lo mío. – Respeto sus tiempos y lo que me cuenta, o su silencio. – Tengo delante la cuestión de la igualdad mujeres y hombres, tengo en cuenta el machismo estructural vigente, y cómo son estos procesos en el marco de la vulnerabilidad y exclusión. En qué contextos viven estas mujeres, sus pluses, cual ha sido su modelo. Las mujeres....