Tan profundamente irresponsable...

Carta abierta a Arcadi Espada y su artículo Tan Buen Muchacho Días y noches de zozobra, las que nos ocupan en este final de Agosto. Hubiera preferido millones de veces más, tener que seguir viendo noticias del intento caciquil de asamblea constituyente en Venezuela o de las Huelgas en el aeropuerto del Prat antes que palidecer con el atentado en las Ramblas. Hoy mismo, el Consejo General de Colegios profesionales de Educadoras y Educadores sociales de nuestras comunidades autónomas está ofreciendo todo su apoyo a las familias victimas del atentado, participando en la manifestación #notincpor a favor de la paz y condena de actos de esta naturaleza. Intento digerir su artículo con el necesario respeto que merecen las personas y el ejercicio de libertad de expresión que lo sostiene, aunque he de reconocer que me cuesta y pienso confrontar algunas de sus ideas cuando no categorizaciones. Vaya de inicio que no conozco personalmente a la educadora social Raquel Rull y aunque compartamos profesión, procuraré no pecar de corporativismo alienable, dado que entiendo y reconozco que en mi ámbito profesional como en muchos otros que existen, hay técnicos/as muy buenos, buenos/as, regulares, malos/as y muy malos/as. Situación esta que en el periodismo de hoy en día no se da y mucho menos entre tertulianos/as, como todos bien sabemos. No intento convencerle de que le guste la carta de mi compañera, ni si quiera que la comparta o la aprecie. Lo que no se puede tolerar es que no la respete. Primero por que no la entiende, ni por amplitud de miras ni por deontología. Creo sencillamente, amén de no equivocarme, que la idea principal de esa carta no era más que un grito de rabia y de impotencia por parte de una educadora social lanzando...

ética social en los programas de salud mental...

FLIPAS GAM, es un movimiento de activismo social y grupos de apoyo mutuo en salud mental, nacido en la CCAA de Madrid. Con sus acciones y reflexiones, tratan de acercarnos a una ética profesional y una pedagogía humanista a desarrollar o vincularse en las distintas manifestaciones, programas y centros donde se trabajen con personas que en algún momento, puedan manifestar alguna dificultad de salud mental. Un viaje por el acompañamiento personal y vinculante, de lo más apasionante. En un sistema de atención a la salud mental profundamente deshumanizado (y deshumanizador), lleno de violencias, jerarquías, desempoderamiento, control, abusos… las principales víctimas, por descontado, somos nosotras, locos y locas que nos vemos encerrados, atados, drogados forzosamente, estigmatizados, sin capacidad de decidir sobre nuestras vidas… pero quizá no seamos las únicas víctimas. A veces, los (desgraciadamente, aún pocos) profesionales críticos y rebeldes ante esta situación, también se ven cuestionados, atacados, amenazados y represaliados en sus puestos de trabajo. Muchos de nosotros, que hemos sido y muchos seguimos siendo, usuarios de estos servicios de salud mental, hemos conocido muchísimos profesionales distintos, y es difícil dar con la aguja en un pajar que es un profesional que nos respete, escuche, trate como si fuéramos personas (¿no lo somos?). Un buen profesional de salud mental cree en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades, en nuestra autonomía, y trabaja partiendo de ese punto. Nos transmite además esa confianza en nosotros y en nuestras posibilidades, confianza que a veces nuestro proceso, nuestro entorno y la larga lista de profesionales que nos han tratado con anterioridad se han encargado de minar y destruir. Un buen profesional de salud mental NO abusa del poder que el sistema le da sobre nosotros, nos explica, escucha, nos da espacio, repite las cosas si hace falta, no toma...

EL EFECTO GAMONAL

– Me encanta. Hace falta un poco más de esa vena en nuestra profesión de la educación social…que asi nos va– me responde Elena Aycart, cuando le confirmo que el maestro y siempre reivindicativo Enrique Martinez Reguera, compartirá mesa en la presentación del libro de #Edusohistorias en Madrid. A decir verdad, durante el intercambio de comunicaciones, me permito la osadía de (re)presentar al pedagogo coruñés, como un educador con cierto acento anarquista y en alguna ocasión, matiz conspirador, pudiendo dar a entender (erróneamente) desconfianza hacía el sistema o irá contra el mismo. Es el propio Enrique, en los prolegómenos del acto, quien nos reconoce que se sabe como “autor maldito y proscrito” en diversos ámbitos o foros congresuales. Tampoco le hace falta, la verdad. Su valía y legado, queda bien testado con obras como “Cachorros de nadie” o “La calle es de todos” que sumado a su afinidad vital con su periplo brasileño, le hacen ser sin complejos el Paolo Freire patrio, con la “Pedagogía del oprimido” por bandera. Viaje de vuelta por la meseta, tiempo de reflexión segoviana post presentación y una parada en el alto en las huestes del Cid. Burgos siempre la he sentido como una ciudad muy querida, muy mía. Ni muy grande ni un árido urbanita. Y repaso fotografías memorísticas entrañables, que van desde una Jornada en la UBU con los buenos amigos del Movimiento Anfibio (padres de la Edusoesfera, por si no lo sabían) hasta acabar en el barrio de Gamonal. Hace ahora un poco más de 3 años, este prototipo de barrio obrero periférico, nos mostró a la sociedad en general, que el movimiento reivindicativo y el sentido común(itario) aún tenían cabida en las entrañas del desigual sistema capitalista y liberal. El de construir y destruir a...

DEL IDEAL DEL AMOR ROMÁNTICO A LA VIOLENCIA MACHISTA...

Nos cuentan que las princesas de los cuentos y las películas (Cenicienta, Blancanieves, Ariel, Bella, etc.) se casaron con sus príncipes azules “y fueron felices y comieron perdices”. Qué bonito!, qué mágico!, qué…. IRREAL!! ¿Qué pasó al día siguiente de la boda? ¿y al mes siguiente? ¿y al año siguiente?, ¿y a los 5 años?: ¿Seguían felices?, ¿Compartían las tareas domésticas?, ¿cómo solucionaban sus problemas?…. ¿Y esa parte de las historias? Hoy (14 de febrero) es el “Día de los enamorados”, el Día de San Valentín, el día que pone en evidencia que el mito del amor romántico y los tópicos que lo rodean, desgraciadamente siguen muy presentes en nuestra sociedad. “Lo dejaría todo por ti”, “el amor exige sacrificios”, “sin ti no soy nada”, “la media naranja”… Son algunos ejemplos de mitos y tópicos que idealizan el amor y lo ponen por encima de cualquier otra cosa. Los celos, la posesión o la exclusividad son “valores” que se identifican con el amor ideal. Esta idea del amor romántico (o lo perjudicial de esta idea, que sigue trasladando la herencia cultural, la socialización diferencial, etc: la hiperidealización de la persona amada, estar dispuesto/a a todo por amor, formar una pareja conlleva anular la personalidad e individualidad de la persona, los celos son símbolo de amor, etc) disfraza de cariño la violencia machista. Y es que en este sentido queda mucho trabajo por hacer, muchos aspectos que decontruir y aprehender, muchas cuestiones sobre las que trabajar: ¿Avanzamos en la concepción del amor romántico?, ¿Se sigue reproduciendo y justificando el sistema patriarcal en nuestra sociedad? La idea del amor romántico responde a una construcción social patriarcal, donde la estructura social se divide en función del sexo y del género. Existen estudios que demuestran que la sociedad...

MANDRILES

Nos desapegamos de un año, un insignificante número que sin embargo deja atrás un rastro de dolor y vergüenza difícil de digerir. Mientras aún resuenan las últimas doce campanadas patrias y el recuerdo por las casi cincuenta mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, dos mujeres más han sido asesinadas en las primeras 24 horas del recién estrenado periodo. En definitiva, hombres ejerciendo la violencia contra mujeres, aprovechando su perversa superioridad física. 690 en los últimos 5 años. Pido de entrada perdón a todos/as, tanto mujeres como hombres, si durante mi reflexión se produjese algún tipo de conjetura, duda o malinterpretación en todo lo que a continuación pretendo narrar. Es una cuestión lo suficientemente relevante, como para tratarlo con el mayor respeto (principalmente a las victimas y sus familias), condición que no exime de equivocarme. Pues precisamente, este artículo versa sobre mi educación, la cultura patriarcal recibida, los estereotipos adquiridos y en muchas ocasiones reproducidos. Soy yo y mis consecuencias, en una especie de proceso de conversión que algún día pretendo alcanzar. Presumo históricamente de mantener una excelente relación con todas las mujeres con las que he tenido oportunidad de relacionarme, o al menos con una inmensa mayoría. Siempre queda aquel resquicio humano de la “imposibilidad de agradar a todo el mundo”. A mi tampoco me agradan todas las personas con las que trato, lo reconozco. Las respeto, pero no congeniamos. Ya ven que una cuestión tan simple y meridianamente normal, como el relacionarse con la/el otra/o, puede iniciarse ya como una interpretación de un logro del cual presumir. Muestra de ello, aunque suene a campaña publicitaria post-navideña, es que a mi enlace matrimonial con mi actual, presente y futura pareja, invité a dos de mis exparejas más significativas, acudiendo una de ellas al...

AL FINAL, UNA LUZ

Agosto 2016. En una aldea remota, allá en el Lugo fronterizo, nos engalanábamos con harapos y abalorios ibicencos, dispuestos a afrontar un verano más, nuestra ya tradicional Ruta do Licor. Una endiablada tradición rural familiar, que pretendía en origen acompañar y compartir festivamente con los vecinos de nuestras parroquias colindantes, las fiestas patronales de San Vitorio y San Agustin. Un remolque decorado al uso, disfraces variopintos, música de percusión a base de tambores de hojalata, diversión a raudales y unos celebres responsos que a modo de parodia, sostienen nuestra etílica litúrgica. Con estas imponentes herramientas, nos disponemos a la travesía, luchando contra la siesta, pero con el orgullo de proceder a un rato de diversión y dinamización rural. No llevábamos visitadas 4 casas vecinales, cuando junto a un muro añejo de piedra, asomado entre una portilla semiabierta, aparece el rostro vetusto de un hombre con un extraño color morado en la frente. No pretende molestar, más bien se le nota en la lejanía cierta vergüenza gesticular, procurando decir unas palabras que no atisba pronunciar. Mónica, compañera de fatigas y mucho más perspicaz, me reclama su atención: “Ese hombre esta sangrando, chorrea sangre por la cara, que si ¡¡¡¡”. Incrédulo, le resto importancia al momento, dado que si necesitase ayuda, era imposible que no la solicitase ni saliese a nuestro auxilio. Craso error. Una casa cerrada a cal y canto en su condición de soledad, comida por los deshechos y residuos, estancias ancladas en el pasado surtidas de escasos recursos y los que hay, podridos por la insalubridad o el paso del tiempo. Al final del pasillo, mientras busco denodado unos paños para contener la hemorragia y un grifo donde recoger agua, aparece una habitación humilde llena de trajes colgados del techo y un charco...