MANDRILES

Nos desapegamos de un año, un insignificante número que sin embargo deja atrás un rastro de dolor y vergüenza difícil de digerir. Mientras aún resuenan las últimas doce campanadas patrias y el recuerdo por las casi cincuenta mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, dos mujeres más han sido asesinadas en las primeras 24 horas del recién estrenado periodo. En definitiva, hombres ejerciendo la violencia contra mujeres, aprovechando su perversa superioridad física. 690 en los últimos 5 años. Pido de entrada perdón a todos/as, tanto mujeres como hombres, si durante mi reflexión se produjese algún tipo de conjetura, duda o malinterpretación en todo lo que a continuación pretendo narrar. Es una cuestión lo suficientemente relevante, como para tratarlo con el mayor respeto (principalmente a las victimas y sus familias), condición que no exime de equivocarme. Pues precisamente, este artículo versa sobre mi educación, la cultura patriarcal recibida, los estereotipos adquiridos y en muchas ocasiones reproducidos. Soy yo y mis consecuencias, en una especie de proceso de conversión que algún día pretendo alcanzar. Presumo históricamente de mantener una excelente relación con todas las mujeres con las que he tenido oportunidad de relacionarme, o al menos con una inmensa mayoría. Siempre queda aquel resquicio humano de la “imposibilidad de agradar a todo el mundo”. A mi tampoco me agradan todas las personas con las que trato, lo reconozco. Las respeto, pero no congeniamos. Ya ven que una cuestión tan simple y meridianamente normal, como el relacionarse con la/el otra/o, puede iniciarse ya como una interpretación de un logro del cual presumir. Muestra de ello, aunque suene a campaña publicitaria post-navideña, es que a mi enlace matrimonial con mi actual, presente y futura pareja, invité a dos de mis exparejas más significativas, acudiendo una de ellas al...

AL FINAL, UNA LUZ

Agosto 2016. En una aldea remota, allá en el Lugo fronterizo, nos engalanábamos con harapos y abalorios ibicencos, dispuestos a afrontar un verano más, nuestra ya tradicional Ruta do Licor. Una endiablada tradición rural familiar, que pretendía en origen acompañar y compartir festivamente con los vecinos de nuestras parroquias colindantes, las fiestas patronales de San Vitorio y San Agustin. Un remolque decorado al uso, disfraces variopintos, música de percusión a base de tambores de hojalata, diversión a raudales y unos celebres responsos que a modo de parodia, sostienen nuestra etílica litúrgica. Con estas imponentes herramientas, nos disponemos a la travesía, luchando contra la siesta, pero con el orgullo de proceder a un rato de diversión y dinamización rural. No llevábamos visitadas 4 casas vecinales, cuando junto a un muro añejo de piedra, asomado entre una portilla semiabierta, aparece el rostro vetusto de un hombre con un extraño color morado en la frente. No pretende molestar, más bien se le nota en la lejanía cierta vergüenza gesticular, procurando decir unas palabras que no atisba pronunciar. Mónica, compañera de fatigas y mucho más perspicaz, me reclama su atención: “Ese hombre esta sangrando, chorrea sangre por la cara, que si ¡¡¡¡”. Incrédulo, le resto importancia al momento, dado que si necesitase ayuda, era imposible que no la solicitase ni saliese a nuestro auxilio. Craso error. Una casa cerrada a cal y canto en su condición de soledad, comida por los deshechos y residuos, estancias ancladas en el pasado surtidas de escasos recursos y los que hay, podridos por la insalubridad o el paso del tiempo. Al final del pasillo, mientras busco denodado unos paños para contener la hemorragia y un grifo donde recoger agua, aparece una habitación humilde llena de trajes colgados del techo y un charco...

DE HERMANO MAYOR A PROYECTO BULLYING. Parte 2...

Siempre he pensado que para opinar de algo o de alguien, no es necesaria la adulación ni el escarnio, la proximidad ni la lejanía. Creo que básicamente se requiere, respeto. Con la máxima subjetividad que me procura mi afilada mirada social, me acerco a los diferentes posicionamientos y desencuentros habidos a raíz de la retransmisión televisada del “nuevo formato” de Mediaset: Proyecto Bullyng. Cuatro, la hermana pequeña del denostado Telecinco, nos promete acercarse a la problemática del Bullyng en los entornos educativos, para denunciarlo y así, intentar poner sobre la mesa esta terrible vivencia cara a trabajar y concienciar sobre la misma e intentar solventarla entre todos los agentes posibles: instituciones, comunidad educativa, familias, alumnos/as y sociedad en general. Previamente repaso las medidas cautelares de la Fiscalia, entiendo los diferentes comunicados habidos por instituciones colegiadas (tanto de educación social, como de la psicología o el trabajo social) y solo queda analizar la retransmisión del producto final. La conducción del programa corre a cargo de un dinamizador de postín para la cadena. Son más de 20 años los que nos acompaña Jesús Vázquez desde la pantalla, desde aquel combo músico-noticiero de “La Quinta marcha”. Se destapa como un niño que sufrió bullyng por sus formas infantiles amaneradas y un acento gallego que le retrotraía a cierto pueblerinismo en la capital de España. Las primeras introducciones generales o declaración de intenciones guionizadas, están bien situadas y comparten diversos puntos comunes con la problemática real del acoso, necesario para abrir y debatir en un escenario real con toda la sociedad civil involucrada, porque queramos o no, nuestros/as hijos/as son los alumnos/as de hoy, puntual y potencialmente acosados y acosadores, así como los padres/madres somos los profesores/as de dichos centros educativos, los consejeros y políticos de educación al...

Todos los días son 8 de marzo...

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha de celebración por los logros conseguidos en la lucha por la igualdad de las mujeres, tanto a nivel social como económico, político, etc. También se trata de un día de reivindicación, en el que se recuerdan los retos todavía pendientes: desde alcanzar la igualdad salarial a erradicar la violencia de género, pasando por incrementar la presencia femenina en órganos directivos, legislativos, políticos; terminar con los micromachismos y las violencias cotidianas que pueden pasar desapercibidas por normalizadas, fomentar la coeducación y el buen trato en la sociedad en general y especialmente en los currículos escolares, etc. Queda mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres y es un camino en el que toda la sociedad debe estar unida y donde la Educación Social es un pilar esencial: La perspectiva de género debe estar interiorizada e integrada en la práctica profesional de los/as Educadores/as Sociales, ya que serán sus transmisores/as, sensibilizando y concienciando sobre la necesidad de incorporar las aportaciones del feminismo en todos los ámbitos y contextos, evitando reproducir sesgos patriarcales en sus actuaciones, denunciando acciones discriminatorias, trabajando la educación en igualdad, el respeto, la ruptura de estereotipos y roles de género que perpetúan las desigualdades, etc. Los datos de los últimos estudios con adolescentes indican que sobre el 13% de las chicas ve normales conductas de control, de insulto, de humillación, incluso coacciones o agresiones leves. Este es uno de los muchos motivos que hace imprescindible la incorporación de la figura del/a Educador/a Social en la educación formal: es esencial tanto ejerciendo sus funciones en proyectos y talleres concretos como trabajando transversalmente con todo el equipo del centro sobre temáticas diversas: educación en...

CARTA A SALVADOS

Como bien sabréis la inmensa mayoria de educadoras y educadores sociales de este país, el pasado Domingo 7 de Febrero se emitió el programa “El machismo mata” de Salvados, en el canal de televisión La Sexta. Recordaréis que la principal protagonista de ese especial, fue nuestra compañera y a la postre educadora social ilicitana, Marina Marroquí. A nuestro parecer, agradecemos de antemano la extraordinaria labor de difusión y comunicación que con ese trabajo en especial se realizó sobre la Violencia de Género y la lucha contra la misma. Nos pareció de un gran valor profesional, mostrando una gran ilustración para la ciudadanía en general sobre una de las lacras sociales que nos persigue. Al hilo del mismo y a raíz de la aparición de Marina, tanto en su distinción profesional como persona que ha sufrido esa violencia machista, se pusieron en contacto con Educablog a través de las RRSS, varias/os compañeros, solicitándonos información o realizando algunas conjeturas sobre el hecho de que Marina no apareciese con el rótulo profesional habitual y si lo hiciesen sin embargo, en ese mismo programa (u otros de la misma linea) el resto de personas participantes: la letrada y el psicólogo, más concretamente. Una de las misivas más críticas y decepcionada por tal hecho, fue el de la educadora social Tania Losada Figueroa, a la que desde aquí mandamos un fuerte abrazo y reconocimiento por hacernos llegar esta reflexión: Nos pusimos a trabajar y queríamos antes de nada consultarles sobre esta cuestión a los propios responsables del Programa, a qué pudo obedecer esa ausencia, si a algún motivo específico, si había sido un lapsus de edición, etc.. para luego poder compartir y debatir fundamentadamente al respecto. Afortunadamente, la productora se ha puesto en contacto con Educablog y ha tenido...

Mi educando me pega lo normal....

Son gajes del oficio. Sí, parece que un importante porcentaje de compañeras y compañeros de la intervención social interpreta la posibilidad de ser agredidos en el desempeño de su labor como un hecho consustancial al ejercicio profesional. Que es normal que, trabajando con personas en determinados contextos o situaciones, un educador o educadora social se pueda comer una galleta o tenga que aguantar insultos o vejaciones. Sí. Seguramente, tras leer esto, a muchos os parecerá algo inaudito pero es la realidad. O eso pone de manifiesto los datos que están recogiendo desde el Colegio de Educadores y Educadoras Sociales del País Vasco a partir de las investigaciones que entidades como IRSE Alava o APNABI están llevando a cabo para tratar de analizar el fenómeno de las agresiones a profesionales en el marco laboral. Gajes del oficio. No sé. Puede ser. Es decir, es evidente que somos un gremio al que le toca trabajar con material muy sensible, al que le toca lidiar con situaciones realmente conflictivas (retiradas de custodias, expulsiones de centros, etc…) y con personas que, por el momento que pueden atravesar o derivado de diversas problemáticas, no tienen la capacidad de autocontrol o de afrontar esos conflictos de una forma no violenta. Soy consciente además de que aún portamos en nuestro ADN profesional una especie de halo, vinculado con el asistencialismo, que nos lleva a comprender y a veces incluso a justificar este tipo de episodios. Ante esto, ¿qué se puede hacer?, ¿qué puede hacer el o la profesional agredida?, ¿qué (se) puede hacer (con) la persona agresora?, ¿cómo tiene que responder el equipo de trabajo?, ¿qué pueden hacer las empresas o administraciones para las que trabajamos?, ¿y los Colegios profesionales?, ¿qué dice sobre esto la legislación en materia de riesgos laborales?,...