Socializando las pérdidas...

A nadie escapa, que en los últimos dos meses, tanto a nivel estatal pero en Bizkaia especialmente, han acaecido distintos incidentes de carácter gravísimo, con el nexo de unión de juventud y parte de infancia, entre sus protagonistas. Aunque a decir verdad, en realidad si se le ha escapado a alguien. A un alguien tan representativo como sus cargos debieran indicar. Siempre hay personas, principalmente aquellas que forman parte directiva de las pertinentes administraciones intervinientes, que ni siquiera se han atrevido a dar el perfil. Que un representante de la ciudadanía, en los distintos estratos administrativos en los que concurran, se niegue a salir a informar y analizar lo que acontece en su villa, provincia o comunidad autónoma ante la opinión pública, merece cuanto menos una valoración de irresponsabilidad en toda regla. Es de justica subrayar la honrosa excepción de Dña. Mónica Arias, Fiscal Delegada de Menores; nos convenciesen o no posteriormente en mayor o menor medida sus explicaciones aportadas. Bravo. Ese posicionamiento avestrucil, impregna como no podía ser de otra manera, de cierta dejadez institucional y una manifiesta y posible reducción de daños políticos colaterales. Recuerden aquello de “no remover …” o aquella otra “recomendación” de un representante zamorano a un equipo socio-educativo: “Aquí no estamos para dar titulares. Estamos para evitarlos”. No le sorprenderá a nadie del ámbito social, que una vez transcurridos los hechos tan penosos y enormemente graves provocados por personas con minoría de edad legal (más que suficiente para responsabilizarse penalmente de sus actos), las distintas maquinarias gubernamentales conectadas con el ámbito de la Infancia y Juventud, principalmente circunscrita al entorno de la dificultad social, se han puesto a trabajar. A partir de, aunque se nos llene la boca hablando de la prevención. Las mismas maquinarias autocomplacientes, que meses...

Ya que me lo preguntas, querido… Conato de respuesta sobre la violencia protagonizada por menores...

Pues ya que me lo preguntas, querido pariente… ya que me lo preguntas, querida amiga… pues algo tendré que deciros, sí. Inquirís alarmadas por los últimos episodios violentos en los que han estado implicados menores de edad en nuestro entorno. Unos sucesos trágicos, impactantes. Y me preguntáis, por wathsapp, tomando un café, a ver qué está pasando, que a ver qué opino, si es normal esto, si se nos ha ido de las manos, que a ver qué hacemos con los angelitos (sic) a los que atendemos… etcétera. Y me lo preguntáis también, claro, ante los cientos de páginas, ante los numerosos artículos, frente a las numerosas conversaciones en la cafetería o en la pescadería… entiendo que lo hacéis buscando encontrar algo de claridad ante tanta maraña de opiniones… entendéis, supongo, que por el hecho de trabajar diariamente con chavales y chavalas, puedo aportar esa claridad que demandáis, que podré dar respuesta a la necesidad de explicar lo inexplicable… pero, ¿sabéis qué? Las respuestas no son fáciles, queridos. Siento informaros que, en estos casos (como en muchísimos otros), no hay varitas mágicas ni soluciones al alcance de la mano. Además, a pesar de ser expertos y expertas, también necesitamos digerir lo que está pasando. Leer, escuchar, hablar, tratar de entender. Pero bueno, ya que me lo preguntas, querida familiar, ya que me lo preguntas querido amigo… expondré una especie de vomitona que, con el paso de los días, he ido acumulando y que, espero, os pueda (y me pueda) servir… espero poder contestaros a algo de lo que nos planteáis en las siguientes líneas, aunque, como os decía, no os pueda dar grandes conclusiones o remedios y, además, quizá ni siquiera estéis de acuerdo con algunas de las cosas que leáis… Preguntáis, por ejemplo:...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. Parte II...

Andrea es una joven castellonense de 20 años, dispuesta a disfrutar de la vida y de su familia. Pronto se acercan las navidades y en esas fechas, pretende pasarlas con los suyos, en un entorno más cálido y cercano, alejada a ser posible del reciente tormento relacional que ha padecido. Es 13 de Diciembre y nuevamente, acaba de recibir amenazas y un intento de atropello por parte de su expareja, un joven de 22 con varios capítulos actuales y pasados de violencia machista. Decidida, se dirige a la comisaria de Policía más cercana y pone en conocimiento de las autoridades competentes, dichos sucesos. 10 días más tarde, Andrea yace empotrada en una gasolinera, al ser raptada por su asesino y expareja; y estrellar este deliberadamente su coche. La maté porque era mía, que diría la canción. Y es que en España, parte de nuestra literatura escrita tradicional y musical, sigue teniendo la bochornosa honra de estar en vigencia. La conciencia y cultura machista más rancia y abominable, como herencia de nuestro pasado más turbio y segregador. 10 días. Ese es el nuevo marco temporal de la vergüenza. Y en medio, hordas de datos y estadísticas para arrojar mas confusión y bochorno a la historiografía del suceso: en la actualidad el ratio de protección policial establecida para personas en situación de riesgo es de 1 Policía por cada 70 mujeres (por cada 20, en el mejor de los casos, según la CCAA), el incumplimiento de ordenes de alejamiento por parte de los maltratadores sigue estando en niveles desproporcionados, los Juzgados especializados en violencia de género han cumplido diez años desde su fundación y continúan con un excedente de expedientes bastante importante, trasladándonos de alguna manera a la fatídica ambivalencia Justica tardía, justicia baldía. Un policía,...

PROTOCOLOS: Una silenciosa máquina de abandono social. I...

Aurelia tiene 64 años y reside en un centro para personas mayores. Aquejada de unas dolencias, es trasladada en ambulancia al centro hospitalario de Úbeda (Jaén). Hasta allí es acompañada por una profesional de dicha residencia, quien realiza la gestión pertinente de entrada en el registro de Urgencias de dicho centro. 12 horas más tarde, Aurelia fallece: tumbada en una camilla de las Urgencias hospitalarias, sola, sin ser atendida, “ni localizada”. La triste noticia se asoma en estos días de felicidad artificiada, donde los reencuentros familiares y ejercicios de solidaridad composturado, van casi de la mano. Mientras los procedimientos judiciales deberán arrancar para dar respuesta a nuestra mecánica institucional, la reflexión moral y social necesaria, parece abocada a la afrenta exculpatoria, cuando no al escapismo más despreciable. No nos engañemos, desde el conductor de la ambulancia, hasta el personal residencial acompañante, la dirección de dicho centro, el personal administrativo sanitario de urgencias, pasando por el personal médico : celadores, auxiliares, enfermeros o médicas hasta los órganos rectores hospitalarios llegando incluso a los responsables políticos de Sanidad (autonómicos y estatales) , nadie absolutamente tendrá un llanto o motivo de autocrítica por la perdida de Aurelia. La más que (re)probable acción reflexiva recurrente, será la de definir cartográficamente en que eslabón de la cadena procedimental o protocolaria, tuvo lugar la fatídica disfunción por la cual Aurelia, permaneció sola y doliente en un centro sanitario durante medio dia. O como pérfida y castizamente relata nuestra literatura popular autóctona, puede sonarnos a aquello de entre todos la mataron y ella sola se murió. No es un caso aislado, por mucho que los procedimientos y protocolos que inundan nuestra geografía, hayan tenido a bien, solventar cientos o miles de problemáticas y casuísticas sociales o humanitarias. Son las formas, idiota....

putos esbirros Apr18

putos esbirros

Si, soy un esbirro. Un doberman más del sistema. Un ejemplar y disciplinado operario del establishment, fiel acólito de los dogmas y engranajes institucionales del sistema de protección. Bajo su paraguas, me desenvuelvo con soltura, la misma soltura que otorga la cadena de un can en una perrera hiperpoblada. Ropajes no me faltan: decretos, protocolos, manuales… No sirve de nada reflexionar, no sirve de nada replantearse el sistema ni los intereses que lo promueven. Es mejor seguir al dedillo, aquel viejo axioma de un técnico zamorano de acción social: “Aquí no estamos para dar titulares. Estamos para evitarlos”. Aparece Marcos, susurrándome al oido…: “Todo son consecuencias de un determinado modelo de gestión de las políticas sociales en España. Un modelo neoliberal hecho para favorecer a entidades religiosas y grupos empresariales afines al poder. Un modelo que es vendido en los medios de comunicación como muy bonito y de muchos colores pero que detrás oculta grandes dramas” El control social es nuestro campo. Los ciudadanos nuestros enemigos. En este caso, las familias, culpables sine die de las situaciones de desamparo y vulnerabilidad de sus vástagos. Infantes cuyo encargo de crianza son entregadas a una horda de profesionales: educadores sociales, psicólogos, profesores, educadores familiares, de punto de encuentro, médicos, fiscales….Ya saben, cuantos más mejor. De lo que se trata es de justificar que se hacen cosas, muchas. El papel se ocupará de aguantarlo todo. Criaturas desarraigadas, fiel reflejo de los desastres familiares. Determinismo a doquier, duela a quien le duela. Pero afortunadamente, aquí estamos para salvarles. Mostrarles el camino. Mi camino, los otros ya saben a donde nos conducen: nuevamente al abismo. Jóvenes indomables que requieren de conductismos, de vigilancia y supervisión. Bisoños ávidos de respuestas, que reconducen educativamente mejor a través de correcciones y medidas,...

el video mató a la estrella de la radio...

Ya los Buggles en aquel célebre año 1980, vaticinaban lo que se venía intuyendo. Las herencias del fordismo, como bien apostillaba el observador social Raúl Castillo, se irían apoderando poderosamente sobre la artesanía e incertidumbres del servicio social y la atención a personas en situación de vulnerabilidad. La industrialización frente al humanismo, la tecnocracia contra la ciudadanía, el futuro frente al pasado. Parecen tiempos donde libramos una batalla cruenta, entre las distintas logias de lo social. Cuando no es contra el trabajo social, es la psicología, cuando no la integración social o el magisterio. Poca memoria tenemos, para reconocer que la educación social, somos un poco de todas. Menos veces es con y muchas más, frente a. El cainísmo corporativo en estado puro. Es una guerra de poder, me dicen algunos compañeros. Puede ser, pero me niego a librarla. Defenderé la profesión de la educación social porque lo merece, porque es un trabajo igual de digno y reconocido que cualquier otro. Porque mientras desarrollo la profesión, me desarrollo a mismo, mis cualidades y mis condiciones laborales y las de mis colegas. Son tiempos oscuros siguen lamentándose algunos, mientras permanecen inertes viendo caer los acontecimientos. Cada vez más los encargos institucionales son meramente elementos de control social, basados en la cuantificación de los datos y las memorias, mientras deshumanizamos a los individuos. Son programas testarudamente trazados desde la tecnocracia para dotar de argumentos las políticas de aquel u otro signo. Investigaciones sociológicas mayormente, pasadas por el tamiz del ministerio de hacienda correspondiente, testadas con rigor y contrastadas por el mundo académico. Servicios, ayudas y programas para la gente, pero sin la gente. Desde la educación social, tanto científica como la que se elabora de manera artesanal, aún nos queda mucho discurso, cada vez más, por...