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Quisiera con estas palabras recordar y agradecer a una generación de personas que, por motivos de salud y edad, están dejando este mundo aunque nos dejan su legado, su obra y sus recuerdos. Me estoy refiriendo en general a la generación nacida o que vivió sus primeros años en esa década triste, gris, silenciosa, represiva y sobre todo sembrada de hambre que fue la década de los cuarenta en el estado español. Y más en concreto a aquellos que encontraron su vocación (y posiblemente su salida personal) en transmitir el mensaje cristiano como sacerdotes o monjas más allá del territorio estatal y fueron a dar a lugares remotos y lejanos a sus familias en algún lugar de África o en Latinoamérica. Llegaron con 20 o 30 años a ciudades y barrios sin recursos, carentes de agua potable, electricidad, sanidad o educación. Desarrollaron su labor pastoral pero, sobre todo, es lo que quisiera resaltar, se dejaron las energías, la ilusión y la vida en su labor social, en su lucha por la mejora de la condiciones de vida de su entorno, siendo unos verdaderos trabajadores sociales en el sentido amplio de la palabra. Cierto es que su labor en el día a día tenía aspectos de mejora pero no nos dejemos llevar exclusivamente por la “profesionalidad”.
Recientemente he pasado de visita por un proyecto en el que en su día estuve colaborando en una de las comunas de Medellín. Allí coincidí con varios religiosos de los que me refería en las palabras anteriores. Personas que con un conocimiento básico de enfermería se convirtieron en las enfermeras del barrio las 24 horas al día, o que tuvieron que dejarse la piel para que asfaltaran las calles, llegara el agua o la luz o construyeran una escuela. Hoy dos de ellos (el Padre José y la Hermana Maria Jesús) ya han fallecido y en su recuerdo en la guardería y escuela que ellos ayudaron a levantar y mantener han colocados sendas fotografías de ellos sonrientes, de “paisano”, como vestían siempre. Muy distante a la sensación de otras fotos de religiosos que cuelgan en las paredes de los pasillos de los colegios concertados o privados de nuestro país. Posiblemente no solo sus fotos, sino sus vidas y, sobre todo, su trabajo fue muy diferente.
Para ellas y ellos, que incluso en el final de sus días renunciaron a ser tratados médicamente en su país de origen por permanecer en las comunidades que les acogieron, les quisiera dedicar estas humildes palabras.
Publicada por Bidezabal el 28/11/2011
Categoria: Cooperación y Solidaridad, Vomitonas
Es irónico hacer una reflexión sobre “el valor de educar” sabiendo el “poco valor” que tiene la educación en la actualidad. En la actualidad, se está dando demasiada importancia a la crisis económica que atravesamos y muy poca importancia a la crisis de valores y la crisis en nuestra EDUCACIÓN.
Fernando Savater hace hincapié en el compromiso que tienen el Estado, las autoridades en educación, instituciones educativas y principalmente el maestro/a, con relación a la disciplina, la enseñanza de la libertad y la universalización de la educación. Con el “trabajo en equipo” que señala Savater: ¿Qué es lo que está funcionando mal?:
• EL ESTADO: Se encarga de ofrecer una educación gratuita a cambio de que seamos títeres con los que experimentan sus constantes cambios en las leyes. Vivimos en una falsa democracia. El pueblo tiene el derecho de votar cada 4 años a un representante que ni si quiera el pueblo elige.
Las Leyes y las normas son construidas o transformadas al antojo de los políticos/as de turno y no por las mismas personas que las van a vivir, cumplir y proteger.
La educación debería ser sagrada y estar protegida por el Estado, puesto que es la base de la sociedad y la lucha contra la ignorancia, pero parece ser que la ignorancia da la felicidad y es mejor cerrar los ojos e impedir ver que vivimos en un constante engaño manipulado.
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Publicada por Rosa el 24/11/2011
Categoria: Aula EducaBlog, Educación Social, Reflexiones
Está muy extendido aquello de que el reconocimiento al trabajo y esfuerzo de un@ mism@ o el grupo en aras de su profesión o quéhacer diario, debe ser coto reservado para un@s poc@s y siempre l@s mism@s.
Se ha de ir con pies de plomo ante tales muestras de fervor o entusiasmo, para no caer en aquella contradicción existencial de “ni demonios en los fracasos ni dioses en los triunfos”.
Antes era muy común acordarse de un@ cuando dejaba de estar y nos congratulábamos con los recuerdos y anécdotas que la persona nos había sugerido, transmitido o aportado durante tanto tiempo. Pero ahora, en algunos lugares y en algunos momentos, hemos vuelto a pisar tierra. Aquí y ahora, tan vivos como la Educación Social.
Desde hace unos meses y gracias a la caravana socio-educativa que nos brinda Educablog, he podido encontrarme y conocer a gente maravillosa (de la profesión y de fuera de ella)
No me refiero a debatir en un aula y compartir con alumn@s y profesores siendo agradecidos al final de cada sesión. Tampoco a la gustosa firma de ejemplares del ya bets seller reality- educativo “De la red al papel: 2006/2011”, ni a la degustación de meriendas y reflexiones de media tarde. Que también, todas ellas.
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Publicada por Asier el 21/11/2011
Categoria: Reflexiones
¿Por qué cuesta tanto reconocer la destacada labor que realiza el colectivo profesional de educadores/ as sociales?
Desde mi humilde opinión y teniendo en cuenta todas las experiencias vividas, quiero transmitiros mediante este escrito todo lo que pienso, siento sobre el trabajo que se elabora desde esta profesión. Por eso, y con la intención de darle una imagen más fascinante a esta maravillosa profesión, voy a transmitiros los sentimientos, pensamientos personales que he podido adquirir del equipo educativo con el que he tenido la gran oportunidad de trabajar.
La realización de las prácticas ofrecidas por la dirección del Máster Oficial de Deusto reconocido de la siguiente manera “Intervención y Mediación con Menores en Situación de Desprotección y/o Conflicto Social”, me han permitido tener contacto con los sistemas de recursos utilizados en el ámbito de la desprotección y, a su vez, he podido interactuar con los menores/as y sus entornos, practicando métodos y modelos de intervención.
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Publicada por Eider el 18/11/2011
Categoria: Aula EducaBlog, Educación Social, Formación, Juventud, Vomitonas
De los que ya ve lejos la ilusión universitaria pero también lejos su final profesional.
Como buen Educador Social soy poco dado a plasmar por escrito las vivencias o experiencias de nuestra profesión y tampoco a teorizar sobre ellas. Leímos en nuestra etapa universitaria a nuestro querido Freire con admiración y hemos adaptado y reducido su teoría del Acción-Reflexión-Acción al Acción-Informe Técnico-Acción.
Pero en esta ocasión si quisiera realizar una pequeña reflexión sobre un hecho acontecido en el Centro estos días atrás y que quisiera compartir con vosotros:
Érase un día cualquiera de un grupo cualquiera. Un menor A en su cuarto recibe la noticia de que su familia no ha cogido la llamada que él había solicitado. Este hecho aparentemente insignificante y rutinario se convierte para A en el detonante para estallar de frustración y rabia. Realiza un paralelismo entre esa negativa a ser recibido por su familia con lo que ha sido para él su vida: familia desestructurada, abandono familiar temprano, desprotección, soledad, exclusión, marginalidad, institucionalización… es decir, la secuencia de muchos de nuestros educandos que, no por ser habitual, debe de dejarnos insensibles.
Escuchar el relato desde la desesperanza al otro lado de la puerta de su habitación resulta desgarrador para educadores, menores o cualquiera que, con un mínimo de sensibilidad, estuviera escuchando. El intento de calma por parte de mi compañera y yo mismo no produce ningún efecto en A y ante la mirada cómplice entre los dos educadores y ante el riesgo evidente de que A se pudiera autolesionar en su cuarto decidimos optar por lo que parecía evidente: llamar a Seguridad. Reconozco necesaria la presencia de Seguridad en este perfil de centros (nada más lejos de mi intención que cuestionar esta figura profesional), pero a mí me da la sensación de que cada llamada a Seguridad es un pequeño traspiés/fracaso de todos: empezando por los menores, pero también de educadores y del propio funcionamiento del centro.
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Publicada por Sal Andrs el 9/11/2011
Categoria: Educación Social, Técnicas, Vomitonas
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