DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #3...

¿Cuánta rehabilitación necesita una persona después de una operación a corazón abierto? Tiempo, no? ¿Por qué en lo emocional, personas que están haciendo procesos duros profundos, porque vienen de experiencias básicas de mucha ausencia, porque nuestra realidad social es injusta, que no son culpables de lo que les pasa (sólo responsables de su vida), tienen que hacer un proceso en 6 meses/2 años… Cuando llevan 25, 14 o 35 años viviendo de esa manera tan sobreadaptada? Marquemos plazos, por supuesto, pero seamos personas. Seamos personas serias, seamos personas profesionalmente competentes. Diseñemos procesos evaluables por supuesto, esa es una de nuestras responsabilidades, pero que el cumplimiento de nuestras herramientas no rompa la esencia. Y esto trabajando los contextos y en red. No sólo con los recursos especializados que tienen que ver con «el caso». Trabajemos lo comunitario, en la comunidad. Hacer estos procesos personales y grupales y hacerlos también teniendo en cuenta el entorno. Como un circo de 3 pistas. También la comunidad como generadora de procesos de presencias y ausencias. Yo hago el trabajo psicoeducativo, y tú eres la psiquiatra, tú el maestro de la niña, y tú de la asociación de mujeres en las que vamos a intentar que participe o del huerto urbano de su barrio…. Una manera de contar que si, yo estoy trabajando en lo emocional, pero que como participe en el huerto urbano, lo petamos. Esto si que es red, red que sostiene y que nutre. La imagen que me viene es la de onda concéntrica pero sería con gafas 3d. Sobre el trabajo en red llevamos muchos años y años. Nos cuesta trabajar en red. Igual es que no sabemos, igual es que no queremos, igual es todo… Pues no hay otra manera de trabajar con calidad. Si...

DE PRESENCIAS Y AUSENCIAS #2...

¿Cómo es este tejer fino? Es un ESTAR QUE TIENE QUE VER con: – Estoy con una persona que tiene su historia, su dificultad y su posibilidad. Y que tiene derecho a tener su historia. – Con una persona que igual no ha tenido ninguna experiencia de relación significativa en la que se le ha recogido como otro/a . – Cuido que establezca una relación de confianza, me doy tiempo para ello, porque en cada caso es único, para a partir de ahí establecer una relación y hacer un proceso psicoeducativo. – Me muevo en sus contextos, cuido la relación, estoy presente, y la persona se da cuenta de que para mí ella también está muy presente. En ese juego de presencias se genera la posibilidad de poder acompañar su proceso. – Escucho, estoy muy atenta a lo que trae, a cómo se mueve, acojo, limito, confronto. Soy clara, honesta, le respeto. Respeto su ritmo, su necesidad, posibilidad. Lo que quiere y puede contar y lo que no. Le devuelvo con la distancia profesional, poniendo sobre la mesa también los límites de mi trabajo. Todo no puedo y además no quiero. – Tengo en cuenta la responsabilidad. De qué se puede responsabilizar en este momento? No pido lo que no se puede y si lo que creo que puede aquí y ahora. Tu de que te responsabilizas? Yo de esto…Yo también me responsabilizo de lo mío. – Respeto sus tiempos y lo que me cuenta, o su silencio. – Tengo delante la cuestión de la igualdad mujeres y hombres, tengo en cuenta el machismo estructural vigente, y cómo son estos procesos en el marco de la vulnerabilidad y exclusión. En qué contextos viven estas mujeres, sus pluses, cual ha sido su modelo. Las mujeres....

LAS REGLAS DEL “JUEGO” HAN CAMBIADO EL JUEGO #2...

Antes se estudiaba y los niños jugaban en las calles, y había tiempo para todo. Hoy es muy difícil tener tiempo para todo, porque perder el tiempo jugando en la calle, parece que es algo trágico, algo que no se pueden permitir los niños y que parece que hay que nacer sin perder el tiempo en disfrutar como tantos niños a lo largo de la historia han crecido, han sobrevivido y han llegado a tener sus propias familias; ¿vivir para trabajar o trabajar para vivir?, esa es la cuestión de este nuevo espacio público y social. Sin excepción, todos deberíamos tener una infancia sin ser vetada, coaccionada o arrebatada de alguna forma. La infancia de un niño debería ser algo sagrado, pues es una etapa dentro de los estadíos evolutivos que tan bien describía J. Piaget para definir las distintas etapas que distinguen los procesos cognitivos desde el año cero que nace un niño, hasta su pleno desarrollo y vejez, etapas que nunca más volverán a repetirse en el ciclo vital y parece ser que no somos plenamente conscientes de una única realidad que cada uno/a de nosotros vivirá. Por ello, tanto los juegos como los juguetes bien utilizados, no teniendo que ser los únicos acompañantes en la vida infantil, ayudan a los pequeños a desarrollar sus habilidades, y todo el potencial que necesitarán en las siguientes etapas de su historia, y en las que algunas de ellas, recordará y le marcará a lo largo de su vida adulta y vejez. Jugar, correr, saltar o simplemente dar un paseo, es más que fortalecer al cuerpo, supone un proceso de asimilación que preexiste en su repertorio motor o para decodificar un nuevo evento basándose en experiencias, además, proporcionalmente favorece el desarrollo del mismo sujeto. Por...

LAS REGLAS DEL “JUEGO” HAN CAMBIADO EL JUEGO #1...

Decía un marinero de pesca, ahora jubilado, que la juventud de ahora no tenía nada que ver con la de su época. Y como dudaba de que su explicación ‎no pudiera ser bien entendida, mostró unas fotografías en la que se veía él y sus compañeros faenando en alta mar frente a las costas de Tarifa, precisamente no pescando con la caña, sino con las manos. Se trataba de la artesanía más primitiva con la que hasta hace poco se capturaban los atunes de forma tradicionalmente; hoy mejorada con la introducción de máquinas, cuya técnica se sigue denominando, la almadraba. Y bien es verdad, que en aquellas imágenes que el viejo pescador mostraba, y que ahora con su rostro de arrugas en su piel hablaban por sí mismas, se veía una cuadrilla de pescadores subidos en aquellas embarcaciones de madera. Eran verdaderos hombres musculosos que no se definían precisamente por ir al gimnasio a cultivar su cuerpo, sino por su “sacrificado” trabajo que los hacía corpulentamente fuertes; sin querer, y preparados para esa actividad que requería algo más que perseverancia. Seguidamente, decía este viejo marinero, que antes la vida estaba en la calle, que incluso la gente encontraba trabajo porque había más contacto humano y que el boca a boca funcionaba sin lugar a dudas. Incluso la gente estaba informada de todo lo que ocurría y no precisamente por la presencia de internet (que obviamente en aquella época nadie hablaba de eso), sino porque la gente hablaba en cualquier lugar: en pequeñas tiendas tradicionales, en las puertas de las casas mientras se tomaba el fresco, en los rellanos de los pisos, en el autobús, etc., cualquier lugar servía para hablar sobre algo. Lo que venía a decir, es que entre la calle y su...