SI LAS MUJERES ENTENDIERAN….por Jess Brown...

Se asomaba recientemente, en este universo mágico de internet y las RRSS en ocasiones selva mediática, un texto curioso de la escritora Jess Brown, donde disertaba desde su posición como mujer, en relación a cierta intimidad genérica de los hombres. Como todo texto que circula por la Red, fue tan apaludido como vilipendiado, por lo que Educablog se puso a gestionar, una posible (y hoy real) colaboración de una educadora social, la estimable Malu Bizcocho Antunez, para que nos analizase critícamente y desde la perspectiva de género, dicho relato. Aqui les dejo con el certero, rudo y en ocasionees clarividente, texto de la compañera Malu. Espero que lo disfruten. Si las mujeres entendieran – Análisis desde la perspectiva de género Como suele decirse popularmente: “no te preocupes, ocúpate”. Siempre me gustó ese dicho porque transmite algo que si entendiéramos realmente, sería maravilloso y muy útil para nuestras relaciones interpersonales y de las personas consigo mismas. Si lo entendiéramos realmente, tomaríamos la responsabilidad individual y viviríamos desde ella, sabiendo distinguirla de la “culpa”, concepto ancestral, ligado a las religiones, y enraizado en nosotras y nosotros hasta la médula. Este artículo no me ha sonado a responsabilidad individual, me ha sonado a culpa. Además, a una culpa combinada con sus eternas acompañantes favoritas: las mujeres. Para comprender este análisis de texto es imprescindible estar en disposición de plantearnos lo que creíamos inamovible de nuestros ideales, y estar en disposición de sentir al Feminismo como un movimiento digno de enseñarnos muchas cosas. Asimismo, para hacer más comprensible este análisis, señalaremos los elementos que se contraponen a la Igualdad encontrados en este texto de Jess Browne, y luego parafrasearemos y justificaremos los porqués. – En primer lugar, observamos que el carácter del texto es hetero-normativo, y que está...

Educación Social: ¿Vaso medio lleno o medio vacio?...

Muchas son las dudas y debates pendientes en la compleja tarea de la educación social. En este dia Mundial que hoy celebramos, nos asomamos a este ventana para intentar arrojar algo de luz en los distintos posicionamientos y tendencias que desarrollamos a diario desde la praxis. Con todo, sin pretender ser ambiciosos, daremos algunas pinceladas de a lo que nuestro parecer es o debería, en estos años de recorrido profesional de acompañamiento pedagógico. Desde un iniciático ideal de transformación social a un más reposado atalaya de acompañamiento hacía el empoderamiento ciudadano. Cuestionando por momentos el idílico Edén de la perspectiva motivacional y resiliente (¿no tenemos derecho a caernos?), pero sin obcecarnos en el negacionismo anárquico de un complot neoliberal contra los derechos de las personas, desde la Infancia, Juventud a personas mayores, con mayor o menor grado de vulnerabilidad social. Cuando se asoma un debate de la transcendia, de si la educación social es asistencialista o apodera a las personas para defender sus derechos, pareciera que con un marianismo del estilo “pues depende. En algunos casos si, y en otros todo lo contrario“, resumiríamos buena parte del conflicto de identidad en el que nos hayamos. A nosotros, lo que nos provoca la educación social en reiterados momentos de ejecución es la sensación de asomar la duda y el miedo a responsabilizarse. Con cierta tendencia recurrente a convivir y acomodarse en un sistema prefijado, mayoritariamente bajo el amparo institucional, más que a explorar territorios de cambio reales. No tanto en el acompañamiento profesionalizado, como si en el sentimiento corporativo y en la deseada construcción identitaria de una profesión distinta, necesariamente liberizadora. Un sentimiento rupturista que en la teoría queda explosivamente recogida, pero luego en la práctica acaba cristalizándose bajo unas formas mucho más permeables, sosegadas...

MARCO MARCHIONI O EL SENTIDO COMÚN CRITICO EN TIEMPOS INCIERTOS...

Absorbe su última calada, antes de recogerse a nuestro encuentro. Está rodeado de fieles, proscritos de la modernidad que miran al maestro buscando explicaciones en esta nueva era convulsa. Su piel fruncida y mirada aterciopelada, pareciera proyectar desde sus eternos silencios, una especie de equilibrio cósmico con ciertos retazos de idealismo. “No tengo la solución a esta crisis, ni sé como ayudar a los movimientos sociales, sigo como vosotros buscando la tumba de Don Quijote” Momentos antes, un repleto Palacio de Congresos se ponía de pie, emocionado y exultante, para tributar al maestro e investigador social un merecido reconocimiento a su doctrina. Un ideario repleto de soflamas, de búsquedas de equilibrios y justicia social. Un credo comunitario que defiende la necesidad del cohesionamiento y vertebración social para el necesario andamiaje ciudadano que toda sociedad moderna y equitativa, requiere. Viste Casual a sus ya casi 80 años, quizás fruto de su reminiscencia italiana. Sostiene aún tambaleante de la emoción, una serie de libros y obsequios, que los educadores sociales allí presentes en Sevilla, le tributan. No reniega de ninguno, como si de un tesoro se tratase. Es quizás esta esencia del saber, compartir y ahondar, la que le hace más grande y sustenta parte de su leitmotiv profesional: la participación. Pasen y vean, disfruten de una enriquecedora y profunda entrevista a su cosmovisión social de la realidad actual, pensando en clave de futuro. De la mano de nuestra compañera, amiga y alma femenina de Educablog, la también investigadora y educadora social, Marimar Román. Foto cabecera: María Jose Martínez Jimenez (Colaboradora Vocalia de Almeria de...

En Segundo Plano

Narraba el siempre ingenioso Miguel Ángel Aguilar, una anécdota acaecida durante la despedida del entonces exdirector del New York Times allá por el año 1984. Le preguntaban al extinto Sr. Rosentiel, al hilo de su trayectoria como periodista: “Y usted, ¿cuantas veces recuerda haber sido noticia?”, “Dos– respondió. Una cuando me contrataron y otra cuando me despidieron”. Mucho se habla de la naturaleza pedagógica y acompañante del educador/a social, pero por momentos pasamos por alto que su carácter, en ocasiones intrínseco; a la invisibilidad, pudiese formar buena parte de su éxito en la praxis y por ende en el ejercicio de su profesión. No es cuestión de ocultarnos o mimetizarnos en el ambiente social en el que desarrollamos nuestra labor socioeducativa, sino de entender suficientemente que uno de los códigos preeminentes versa en anteponer y centralizar a sus verdader@s protagonistas: personas que participan de proyectos, como bien suele apostillar la compañera Loli Velasco (Asociación Zubietxe). Aparcar nuestros egos (desconfío del término referente) y ansias de superación en una profesión en ocasiones compleja y maltratada, obviar el tan pernicioso carácter de competitividad instaurado en la conciencia colectiva postmoderna y remar en el día a día hacía los valores clásicos que hacen de la especie humana un ser sin igual: humanismo, solidaridad, sentimiento comunitario frente al individualismo aislador, empoderamiento, actitud y compromiso….pudieran ser un buen marco referente en el que fijarse, si queremos endulzar nuestro trabajo y mirarlo limpiamente desde una perspectiva más panorámica. No me cabe duda de la necesidad perentoria de visibilización y reconocimiento de la educación social como profesión a la par que un reconocimiento consorte en la relación educativa con la ciudadanía, no descuadrándonos de la foto, pero sin monopolizar el selfie de un retrato vinculante, que en realidad compartimos pero no...

EN EL LÍMITE

“No es difícil encontrar, el paraíso en la oscuridad. La fortuna viene en un barco, sin rumbo y sin capitán” Cuando me adentré allá a finales de los noventa, en las entrañas de las entidades sociales, una de las cosas que más llamaron mi atención fue la barrera de contención sociológica que flotaba en un ambiente de enorme trabajo solidario y militante. Un joven y revolucionario transformador del mundo, ante estructuras entusiastas y dinámicas que te recogían con afabilidad pero trazadas de una pulcritud quizás exagerada en el tratamiento con la ciudadanía. Un tercer sector en ciernes, que peleaba por visibilizarse en las instituciones, haciéndoles partícipes de las responsabilidades inherentes a sus quehaceres. Profesionales que ahondaban en la dignidad de los/las sujetos de intervención a los/las que acompañaban, sobreprotegiéndoles de alguna forma de los prejuicios sociales externos. Una aureola deontológica, que venía a prevenir aquello de “dar titulares” (opio del pueblo en palabras del cineasta y escritor Rodrigo Cortés), pero que sin pretenderlo, invisibilizaba los proyectos y por ende, a las personas que los componían. Prejuicios y estigmas, que aún hoy en día permanecen en el imaginario colectivo, pero afortunadamente se combaten de frente, sin complejos y explicando que las dificultades contemporáneas son solo eso: circunstancias, que nuca anteponen la consideración y relevancia de la mujer, hombre o niñ@ que las sufren. Era día de Reyes y como era costumbre en la entidad, los regalos de los niñ@s acogidos se llevaban envueltos y en una bolsa gigante a las instalaciones del equipo de referencia de la provincia. Año a año, Navidad tras navidad, la estampa fotográfica “solidaria” debía realizarse, ante todos los medios de comunicación allí congregados. Jugadores de futbol del más alto nivel, entregaban cual reyes magos de Oriente, sendos regalos (el anteriormente...