LAS REGLAS DEL “JUEGO” HAN CAMBIADO EL JUEGO #1...

Decía un marinero de pesca, ahora jubilado, que la juventud de ahora no tenía nada que ver con la de su época. Y como dudaba de que su explicación ‎no pudiera ser bien entendida, mostró unas fotografías en la que se veía él y sus compañeros faenando en alta mar frente a las costas de Tarifa, precisamente no pescando con la caña, sino con las manos. Se trataba de la artesanía más primitiva con la que hasta hace poco se capturaban los atunes de forma tradicionalmente; hoy mejorada con la introducción de máquinas, cuya técnica se sigue denominando, la almadraba. Y bien es verdad, que en aquellas imágenes que el viejo pescador mostraba, y que ahora con su rostro de arrugas en su piel hablaban por sí mismas, se veía una cuadrilla de pescadores subidos en aquellas embarcaciones de madera. Eran verdaderos hombres musculosos que no se definían precisamente por ir al gimnasio a cultivar su cuerpo, sino por su “sacrificado” trabajo que los hacía corpulentamente fuertes; sin querer, y preparados para esa actividad que requería algo más que perseverancia. Seguidamente, decía este viejo marinero, que antes la vida estaba en la calle, que incluso la gente encontraba trabajo porque había más contacto humano y que el boca a boca funcionaba sin lugar a dudas. Incluso la gente estaba informada de todo lo que ocurría y no precisamente por la presencia de internet (que obviamente en aquella época nadie hablaba de eso), sino porque la gente hablaba en cualquier lugar: en pequeñas tiendas tradicionales, en las puertas de las casas mientras se tomaba el fresco, en los rellanos de los pisos, en el autobús, etc., cualquier lugar servía para hablar sobre algo. Lo que venía a decir, es que entre la calle y su...