La Educación Social en la competencia digital (4 de 4)...

Otro tipo de brecha digital tiene mucho que ver con lo que se comentaba anteriormente. Es una brecha digital de carácter más social y/o económico y tiene que ver con los precios de los dispositivos o plataformas a través de las que se ponen en práctica las competencias digitales adquiridas. O, dicho de otra forma, efectivamente, existen familias y personas que no pueden permitirse hacerse con un ordenador o con un teléfono móvil y, por tanto, no pueden acceder a las oportunidades que estos dispositivos ofertan. De esta forma, comparándose con la población que sí accede a ellos, nos encontramos con otra forma de discriminación. También hay una brecha digital de naturaleza geográfica, ya que en el denominado tercer mundo el acceso a un ordenador es muy limitado, no tanto a un teléfono aunque la brecha sigue siendo enorme. Estas serían algunas de las brechas digitales más habituales aunque, en algunos casos, se ha detectado hasta una brecha digital de carácter de género, aunque esto puede ser una apreciación muy residual. Con todo, lo que sí está claro es que con el objetivo de tratar de reducir o paliar estas brechas, estas discriminaciones relacionadas con el ámbito digital o tecnológico, los y las educadoras sociales tenemos que estar ahí. Primordialmente, como referentes de primer orden en cuanto a la lucha sobre la justicia social se refiere, manifestadas en algunas de estas áreas íntergeneracionales, clasistas o de género, citadas anteriormente. La Educación Social tiene que estar ahí, decimos, creando ciudadanía o disminuyendo brechas sociales a través de las competencias digitales. ¿Lo hace, lo está haciendo? Podemos decir que, como mínimo, lo está intentando y que va tras ello poco a poco. El avance es innegable pero, como ya hemos indicado en relación a los continuos...

La Educación Social en la competencia digital (3 de 4)...

Por todo ello, por esa velocidad mencionada, cuesta identificar límites, referentes, etc… Evolucionan, mutan y cambian demasiado rápido. Lo que sí parece evidente es que, en un porcentaje muy alto, parten de los comportamientos de buena parte de los habitantes de los contextos digitales, comportamientos que, a su vez, también vienen determinados por influencers, que, igualmente, arrastran la pátina de empresas, medios de comunicación, lobbies etc… Ahí, desde nuestro perfil, hay que estar. Con todo, la adquisición de competencias digitales sí que conlleva un factor determinante y propio de este contexto. Este no es otro el que, para poder adquirirlas, a menudo, es necesario el poder poseer los recursos para contar con las herramientas para llevarlas a la práctica. En ese sentido, habría que volver a compararlo con otros contextos más tradicionales, típicos o evidentes para tratar de dilucidar esta cuestión. Así, recurriendo nuevamente al ejemplo escolar, nos preguntaríamos qué se hace si una familia no posee dinero para adquirir libros o material escolar. En este caso, normalmente, el centro o los servicios sociales proporcionan o tratan de poner facilidades para subsanar esa deficiencia estructural. La diferencia, en todo caso, estriba en que, a día de hoy, la adquisición o no de estas competencias no tiene el mismo carácter básico o elemental que, como en el ejemplo, la enseñanza reglada. Pero está claro, como ya hemos comentando, que ya ahora mismo y posiblemente en el futuro la importancia de estas competencias sí sean esenciales. En todo caso, hoy en día, existen muchas promesas (electorales) que abogan por promover la denominada “mochila digital” en los centros, esto es, que se garantice el uso de herramientas digitales en las etapas escolares de primaria y secundaria. Esto, de alguna forma, significa que es a la administración pública...

La Educación Social en la competencia digital (2 de 4)...

Asimismo, toca reflexionar y tomar perspectiva de qué suponen estos nuevos marcos de ciudadanía, cuáles son las posturas ideológicas dominantes y con qué intereses y de qué medios se sirven para tales fines. Es decir, que la ciudadanía digital sea una parte más de la propia idea de ciudadanía activa y transformadora. Dicho lo cual, es a la Administración pública a la que le toca apostar por los Educadores y las Educadoras Sociales formados en competencias digitales del mismo modo que lo hace por Educadores y Educadoras Sociales que adquieren formaciones específicas en otros contextos: educadores de calle, en centros escolares, en prisiones… Es insistir, con todo, en la idea de contexto, de espacio propio. Del mismo modo que la calle o el centro escolar tiene sus propios códigos, sus propias peculiaridades y, por tanto, es necesario poder conocerlos, el contexto digital, las redes sociales en las que está presente la ciudadanía también y, por tanto, un o una profesional que vaya a intervenir en el mismo, ha de conocerlos. Para ello, no se debe perder la perspectiva de que es un contexto todavía joven y, por lo tanto, puede ser necesario que buena parte del trabajo de los Educadores y Educadoras Sociales parta de la construcción o identificación de sus códigos, sus pobladores, sus normas, etc… ¿Cómo hacerlo? Primero, interactuando en el mismo con el código deontológico profesional como guía que ayude a identificar los rasgos que haya que mejorar en nuestro acompañamiento educativo. Es decir, no sólo debemos acompañar en este ámbito, sino que también podemos ser referentes en su buen uso y, por otro lado, deberíamos integrarlo en nuestras intervenciones. Por ejemplo, no sólo deberíamos trabajar en un acompañamiento personal con los y las jóvenes en un uso ético, responsable y...

La Educación Social en la competencia digital (1 de 4)...

El pasado 22 de abril, y en el marco del VII Congreso de Educación Social de Sevilla, tuvimos la oportunidad de participar en una de las numerosas mesas de confluencias que se desarrollaron a lo largo del congreso. Un espacio de encuentro y reflexión entorno al posicionamiento de la profesión ante las competencias digitales. Todo ello coordinado y dinamizado por nuestro compañero y amigo Salvador Gómez Ortega. Pues bien, durante las dos próximas semanas y en cuatro partes compartiremos nuestra reflexión. Que ustedes la disfruten… De hace un par de décadas a esta parte, la realidad o el contexto digital se ha integrado en la cotidianidad de la ciudadanía tocando diferentes áreas de la misma: laboral, personal, ocio, relacional, etc… De hecho, hoy en día para asegurar una ciudadanía de pleno derecho y en igualdad de condiciones, es necesario garantizar el acceso a las competencias digitales, siendo central en esta área también la igualdad de oportunidades. Los espacios digitales o virtuales no son lugares anecdóticos destinados únicamente a quienes poseen conocimientos tecnológicos. La accesibilidad y sencillez con que buena parte de la población se nutre de sus servicios hace que cada vez se produzcan más dinámicas relacionales en su seno. Por todo ello, conocer los códigos, las formas de comportamiento, adquirir las potencialidades, detectar los riesgos, etc… se empieza a hacer cada vez más necesario y, por tanto, pensando en transformación social y en participación ciudadana, no podemos obviar esos espacios y, por consiguiente, como Educadoras y Educadores Sociales hemos de ser conscientes de que estos contextos precisan de un análisis, de una lectura crítica y de un acompañamiento para que, del mismo modo que se interviene en otros espacios, se pueda estar presente en este para extraer todo lo positivo en pos de...