Vincular para Desaparecer...

Recibo a una madre en el despacho. Llega a mí, Educador, derivada desde los servicios sociales. Este organismo ha considerado, tras, supuestamente, hacer una valoración de la situación de esta mujer y su familia, que es susceptible y conveniente que se realice un acompañamiento socioeducativo. Es decir, esta persona llega a mí, Educador, con un encargo institucional, con una demanda que, podríamos pensar, es ajena a ella, más allá de que se la hayan explicado y de que la acate (en mayor o menor medida) en función de sus distintas motivaciones. ¿Qué quiere esta mujer en realidad?, ¿que la dejen en paz?, ¿que se le eche un cable?, ¿que sí, que alguien la acompañe? Entiendo que habrá que preguntarle a ella qué es lo que quiere, más allá de lo que le hayan dicho, más allá de lo que pone en el informe de valoración. Por otra parte, ¿que quiero yo, como Educador? ¿Cumplir con el encargo?, ¿cumplir con lo que ella me plantea?, ¿y si es un dislate?, ¿y si lo es la propia demanda de los servicios? En teoría, lo lógico, creo yo, planteadas estas dudas, debería ser un fifty-fifty, ¿no? Esto es, tratar de responder a lo encomendado por la institución sin con ello quebrantar la demanda que exponga la propia usuaria de la misma. Habrá que indagarlo, pues, y ver cómo pueden casar ambas pretensiones. A ver si las podemos hacer coincidir, en caso de que no coincidan previamente. En cualquier caso, hay un objetivo último común a ese proceso de intervención que estamos a punto de iniciar que estaría bien hacerle ver a esa señora y que estaría bien recordárnoslo a nosotros mismos como profesionales: mire, señora, la meta final de esta relación que estamos a punto de comenzar,...

putos esbirros Apr18

putos esbirros

Si, soy un esbirro. Un doberman más del sistema. Un ejemplar y disciplinado operario del establishment, fiel acólito de los dogmas y engranajes institucionales del sistema de protección. Bajo su paraguas, me desenvuelvo con soltura, la misma soltura que otorga la cadena de un can en una perrera hiperpoblada. Ropajes no me faltan: decretos, protocolos, manuales… No sirve de nada reflexionar, no sirve de nada replantearse el sistema ni los intereses que lo promueven. Es mejor seguir al dedillo, aquel viejo axioma de un técnico zamorano de acción social: “Aquí no estamos para dar titulares. Estamos para evitarlos”. Aparece Marcos, susurrándome al oido…: “Todo son consecuencias de un determinado modelo de gestión de las políticas sociales en España. Un modelo neoliberal hecho para favorecer a entidades religiosas y grupos empresariales afines al poder. Un modelo que es vendido en los medios de comunicación como muy bonito y de muchos colores pero que detrás oculta grandes dramas” El control social es nuestro campo. Los ciudadanos nuestros enemigos. En este caso, las familias, culpables sine die de las situaciones de desamparo y vulnerabilidad de sus vástagos. Infantes cuyo encargo de crianza son entregadas a una horda de profesionales: educadores sociales, psicólogos, profesores, educadores familiares, de punto de encuentro, médicos, fiscales….Ya saben, cuantos más mejor. De lo que se trata es de justificar que se hacen cosas, muchas. El papel se ocupará de aguantarlo todo. Criaturas desarraigadas, fiel reflejo de los desastres familiares. Determinismo a doquier, duela a quien le duela. Pero afortunadamente, aquí estamos para salvarles. Mostrarles el camino. Mi camino, los otros ya saben a donde nos conducen: nuevamente al abismo. Jóvenes indomables que requieren de conductismos, de vigilancia y supervisión. Bisoños ávidos de respuestas, que reconducen educativamente mejor a través de correcciones y medidas,...

BALADA DE TIERNA INFANCIA...

Vivimos tiempos acelerados y de consumos masivos. Y aunque muchos profesionales de la educación social, nos resistamos a reconocerlo, los propios protagonistas de nuestras historias profesionales y sujetos de intervención a la postre, no pasan por el mejor de los momentos reconocido. Reflexiono, le doy mil vueltas y choco con una tendencia, que me da miedo por el abismo a donde nos dirige: la dificultad de sintonizar con la dificultad, el dolor y los deseos de las personas para las que trabajamos. El frontón institucional (autodefinido como protector), asiste a mi parecer de manera muy notable, pero no transforma. La eterna dicotomía entre el Asistencialismo y Proactivismo. Para mejor desarrollo, destaca este artículo fantástico de Ana Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo social, publicado recientemente en el Pais. No es por falta de empatía o no querer lo mejor para dichos educandos. Se trata de una espiral científica de difícil conjugación donde entran: personas, plazas, ratios y cifras de contención en el servicio. En definitiva, cantidades antes que cualidades. Y entre tanto acelerón y algoritmos Gaussnianos, rescato de estas últimas semanas laborales una instantánea que me esboza una sonrisa y me alivia de alguna manera, acercándome a la emoción y esa sensación indescriptible del vínculo: un joven institucionalizado desde hace 4 años, regresa a su hogar familiar, aunque sea solo puntualmente. Mas de 1200 días donde la sombra y las cerraduras, se apoderaron de su mundo interior. Del sentido de pertenencia. No les espera nadie físicamente, pero emocionalmente está todo allí presente para él: su habitación, su barrio, sus antiguos libros y objetos obsoletos de la infancia y sobre todo, sus recuerdos. Un diploma del Conservatorio y el certificado de músico profesional de su madre, cuelga sobre un hermoso piano color caoba que...

#EdusoDay2014: La trastienda...

Congratulados, agasajados y con el orgullo de un trabajo muy bien hecho y que nos encandiló a los allí presentes, aquella mañana soleada del 2 de Octubre: Dia Mundial de la Educación social. Quedó prácticamente todo dicho, analizado y reflexionado durante las dos horas y cuarto de jornada, pero si hemos de rescatar, por su intensidad y entrega hacía la profesión y el evento en particular, la participación o el Diálogo, mejor dicho, del magistral Cosme Sánchez Alber. Un mazazo contundente, desde la elaboración y el análisis (y porque no decirlo, quizás desde últimas experiencias personales o profesionales envueltas en esta disyuntiva), sobre el estrangulamiento metodológico en la práctica profesional, la deriva procedimental de la intervención socio-educativa hacía la deshumanización o despersonalización del sujeto y el control social como telón de fondo. Pasen y lean, aqui puede estar buena parte del presente y futuro de la educación social. Sabiéndolo, posicionándonos y luchando desde la ética y la deontología, se puede superar: El futuro de la Educación Social por Cosme Sánchez Alber Una de las preguntas lanzadas por el equipo de Educablog para dar comienzo a la conversación de hoy versa sobre el futuro de la Educación Social. Hay que tener mucha prudencia para hablar sobre el futuro de una disciplina. El futuro alberga siempre algo de lo inesperado y lo impredecible. Además no se puede adivinar el futuro, es imposible, y mucho menos pre-decirlo, como en la película Minority Report. Una alegoría futurista sobre la sociedad de la vigilancia y la prevención del delito que, en mi opinión, hay que tomarla a modo de advertencia. El hilo argumental de esta obra se basa en la existencia de unos mutantes capaces de predecir el futuro, los precogs. Éstos son utilizados por la Policía Pre-Crimen para...