YO ME QUEDO EN MADRID...

Madrid 12 de Marzo de 2020. No sé qué tiene este mes en el que todo pasa. Hoy se ha vivido el ‘día D’ en Madrid, el virus ha avanzado y ya lo tenemos en nuestro entorno cercano, ya casi todo el mundo que conozco, conoce a una persona contagiada, o a la espera de realizarse la prueba. Esta mañana he acudido al trabajo y nos han informado del cierre del centro. Trabajo en un centro de Servicios Sociales de un barrio de la ciudad, desde el lunes solo atendíamos urgencias y hoy hemos cerrado, indicación que llevábamos esperando varios días. Para mi hoy ha sido mi ‘día D’, pero imagino que para otra gente este día ha ocurrido con antelación u ocurrirá mañana. Es difícil ser educador social en esta época. Es difícil cerrar tu intervención e irte porque tu ayuda, tu institución per se, se convierte en un posible foco de infección. Nuestra vocación nos empuja a salir a la calle a intervenir, a ver qué podemos hacer, en qué podemos ayudar a nuestros colectivos, convirtiéndose todo este movimiento en una gran negligencia. Calma, madurez profesional y protocolos es lo que necesitamos, y sobretodo lo último brilla por su ausencia. Los servicios que no somos de urgencia, tenemos que realzar seguimiento de nuestros usuarios de forma telemática, no es el momento de intervenir, es el momento de sostener, acompañar y proteger a los colectivos más vulnerables. Es difícil ser educador social en esta época, pero aún más difícil es quedarte en la brecha, dentro de la atención social hay muchos profesionales necesarios todos los días de año y que en estos momentos se hacen imprescindibles. La intervención diaria de residencias de infancia, discapacidad o mayores, son solo algunos ejemplos de instituciones o...